El tamaño sí importa (LXXXVII): ‘Afrofuturism’, de Sons Of Kemet

Jazz envuelto en psicodelia y destreza

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Algunos de los mejores talentos del jazz británico más progresivo se encuentran bajo el nombre de Sons Of Kemet. Shabaka Hutchings, líder de la banda, compositor y saxofonista libera toda su furia junto con Tom Skinner y Seb Rochford, ambos a la batería formando un dúo inigualable y Theon Cross con la tuba. Su sonido, explosivamente funky, se siente ilimitado. Sons of Kemet son capaces de llegar a cualquier área, y llegar de forma sublime. La sinergia de la banda lo conduce todo, sea cual sea la dirección, pero siempre con un mismo resultado: la histeria de los que escuchan.

En el año 2013, incendiaron el panorama con Burn, su álbum debut, con el que fueron premiados, el MOBO Best Jazz Trophy fue para ellos, y elogiados por algunos de los medios más destacados, como The Quietus. El pasado año, su segundo álbum Lest We Forget What We Came Here To Do, llegó como la más viva continuación de los temas de su debut y según ellos mismos explicaron, supuso además una meditación acerca de la diáspora caribeña en Gran Bretaña, muy presente en el día a día de Hutchings.

Sons Of Kemet reinventado el jazz

Este viaje por el llevan las raíces caribeñas a nuevos territorios, alcanza su clímax con la ceremonial ‘Afrofuturism’, que se convierte en el eje central del álbum. El ritmo del tema se basa en un estilo tradicional de Barbados llamado tuk, en el que el bajo y el tambor son fundamentales y que recuerda a la música de Nueva Orleans, con pizcas de raíces africanas y de la música militar occidental. Según las propias palabras de Hutchings:

Barbados es una isla muy pequeña y antes de la emancipación de los esclavos, la gente no tenía forma de mantener los trazos de la cultura africana a salvo, así que encontraron maneras de incluirlos en los elementos “aceptados” en las formas de música del momento.

Expresar algo profundamente acerca de una sociedad, después de sufrir una experiencia traumática, pero volviéndolo algo alegre, ligero, que se siente liberado. Ese es el mejor secreto de la música caribeña y es lo que Sons Of Kemet quisieron plasmar es más de ocho minutos de psicodelia escondida en jazz. Atmósferas impredecibles, elementos de la música clásica y del calypso así como la visión más futurista del tiempo y el ritmo, todo se junta y se funde en los metales y las percusiones que retumban en ‘Afrofuturism’.

Intuitivos y dinámicos, Sons Of Kemet son enérgicos e inquietos, y su música solo refleja eso. Un logro colectivo, que se nutre del entusiasmo de todos sus componentes y en el que cada uno tiene el poder de la composición en sus propias manos. Le dan a la audiencia lo que quiere, superando cada vez las expectativas y, a la vez, olvidándose de cualquier demanda, sintiendo lo que tocan y creando euforia.

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  • Sorprendido me dejaron Sons of Kemet con su primer álbum cuando me topé con ellos al inicio del 2015. En su momento pensé que era un grupo que no iba a tener recorrido debido a la personalidad de sus integrantes.
    Hace poco cuando me enteré y oí este nuevo disco, me llevé la grata sorpresa de que siguen en la brecha. Este segundo disco es un poco más hermético que el primero. Desde luego son un grupo sin concesiones que va a la suya.
    Te felicito por el post y por poner este grupo en valor.