Fauna festivalera: el cuñao guitarras

Dedicado a esa gente que se lleva la guitarra al camping de los festivales

Billy-cuñao

Hay una tienda de instrumentos musicales en mi ciudad (la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal ciudad de Zaragoza) en la que cuelga de la pared una hoja con una lista de canciones que está prohibido tocar. El motivo de este veto es que los dependientes acabaron hartos tras años de que los clientes que querían probar una guitarra tocaran siempre las mismas canciones.

El motivo de este artículo es incidir en la necesidad de regular de la misma manera lo que se toca en las zonas de acampada de los distintos festivales veraniegos. Porque da igual la zona o el estilo, si hay un camping, en él habrá un espécimen que podríamos denominar como “el cuñao guitarras”. Éste es ese personaje que se lleva la guitarrita a todo festival que va y que se tira el fin de semana haciéndote tragar su “arte”. Quieras o no quieras.

Dicho infraser tiene tres problemas principales. El primero es que nunca está muy lejos de tu tienda de campaña, se reparten las áreas de influencia para no pisarse. El segundo que tú ya puedes llegar a dormir a las ocho de la mañana pensando que has quemado todas las naves y deseando acostarte porque quedan dos jornadas más, que el cuñao a esa hora no estará más que empezando a calentar gracias a las ayudas químicas. Y el tercero es que si ya de por sí es malo escuchar a alguien que no te apetece en absoluto, peor es que encima siempre toquen las mismas canciones. Da que pensar sobre si tienen una especie de gremio secreto donde se organizaran y les dieran un repertorio del que no se pueden salir.

Por esto os adjuntamos una lista susceptible de ser expandida en los comentarios de las canciones que el Ministerio de Cultura, la Benemérita, las Naciones Unidas o la autoridad competente debería prohibirles tocar terminantemente en los festivales. No es que sean malas per se, algunas de ellas incluso son obras maestras, pero por eso mismo hay que defenderlas de la explotación abusiva para que no terminen de destrozarlas.

Wonderwall, Oasis

Wonderwall‘: tema del seguno disco de Oasis (What’s the Story) Morning Glory? (Creation Records, 1995), himno del britpop y ABC de los cuñaos guitarras. La primera pieza que parece que les enseñan, que se queda a fuego en sus cabezas y la primera que se marcan nada más plantar la tienda. Es una relación a estudiar, como la de la mierda y las moscas.

Nothing Else Matters, Metallica

El cuñao tiene su corazoncito (aunque esté en taquicardia continua) y tiene su momento balada. Y como todo buen hortera sabe no hay peor balada que la balada heavy. Su elección predilecta en este género es ‘Nothing Else Matters‘ de Metallica. Es escuchar el arpegio del comienzo y ya sabes lo que te espera durante los eternos seis minutos y pico siguientes. Y si piensas que James Hetfield se pone intensito cantándola espera a oir la versión del cuñao. Ya me gustaría verle intentando tocar ‘Hit The Lights‘ hasta que le diera una tendinitis en el brazo derecho.

Starman, David Bowie

Otro de los efectos negativos de la muerte de un magnífico artista como David Bowie, aparte del hecho en sí mismo, es que toda una caterva de advenedizos se ha lanzado a descubrir su legado. De este modo el cuñao ha introducido algunas de sus canciones en su repertorio pero tiene especial querencia por temas como ‘Starman‘ que cuentan con un estribillo con el que puede berrear a gusto junto al séquito que habitualmente le rodea.

La mala influencia de Paul McCartney

Algunas canciones de The Beatles se han convertido con el paso del tiempo es pilares del canon de la música pop contemporánea y el cuñao tiene especial predidlección por este tipo de canciones ubicuas (¿Para qué arriesgarse a tocar algo que no conoce absolutamente todo el mundo?). Pero dentro del repertorio de esta banda el cuñao tiene una oscura e incomprensible afición por Paul McCartney y la expresa tocando temas como ‘Let It Be‘ o, sobre todo, ‘Hey Jude‘ cuyo final le permite venirse totalmente arriba y berrear el “lalalala” a pleno pulmón aunque sean las 10 de la mañana.

La vena rumbera

En el repertorio del cuñao siempre se encuentran una o varias rumbas. El género y su tono son idóneos para el jolgorio que el espécimen suele llevar encima y éste además cuenta con una guitarra española, lo que le da una sonoridad que encaja mucho más que con otras de sus elecciones. En ocasiones el cuñao se remonta a los clásicos como Peret, Los Chichos, Los Chunguitos o la inmortal ‘Volando Voy‘, compuesta por Kiko Veneno. Pero como le puede escoger siempre la elección más dolorosa son más habituales las interpretaciones de Melendi, El Arrebato o, sobre todo, los Estopa.

La pervicencia del rock urbano

Otro de los puntales estilísticos del cuñao es ese género tan idiosincráticamente español que es el rock urbano. Desde su versión más rockera, con Platero y Tú, Fito & Fitipaldis (te sangrarán los oídos con ‘Soldadito Marinero‘) o Marea, hasta la más “punk”, ‘Vicio‘ de Reincidentes es un “must”. Pero hay un grupo en este terreno cuyo trono es indisputable: Extremoduro. Y dentro de su repertorio ‘Jesucristo García‘ continua siendo la joya de la corona.

La de Sabina

Podríamos haber incluído a Sabina en el apartado de rumbas, porque a ese género pertenecen muchas de sus composiciones, pero éste cuenta con entidad y personalidad propia dentro del repertorio. Además, es un músico que encaja a la perfección con su intérprete de camping porque representa la quintaesencia de la cuñadez, el canallismo y el poeta de barra de bar. Es de los pocos que cuentan con varias canciones que pueden ser tocadas pero ‘19 días y 500 noches‘ sigue siendo la favorita.

El punk

El cuñado y lo punk, me refiero a lo verdaderamente punk, no se llevan muy bien. Éste es un género minoritario por definición y el cuñao no pierde el tiempo en aprender canciones que estén menos trilladas que el “cumpleaños feliz” y no conozca cualquier homúnculo que se le acerque. Sí, a veces toca Boikot o cualquier otra banda digna de ser cabeza de cartel del Viñarock ininterrupidamente desde los 90, pero no va más allá. Sin embargo por desconocidas razones suele incluir alguna canción de Eskorbuto siendo ‘Historia triste‘ la más habitual.

Wish you were (not) here

Pink Floyd, uno de los iconos culturales del siglo XX y una de las bandas más influyentes (si no la más) del rock progresivo. 15 álbumes de estudio a las espaldas más infinidad de singles, rarezas y directos que comforman un corpus de cientos de composiciones. Pues el cuñao guitarras tiene que tocar siempre, siempre, siempre ‘I Wish You Were Here‘.

Mis fuentes en Cuarto Milenio y la Nave del Misterio me han transmitido la leyenda de que en el camping de algún ignoto festival se oyó tocar en una ocasión ‘Another Brick In The Wall‘ pero al no poder confirmarlo se mantiene en cuarentena.

El toque grunge

Quizá decir grunge es excesivo porque pedir al cuñao que se toque un tema de Screaming Trees o Mudhoney sería perder el tiempo pero si se cita a Nirvana la cosa cambia. El grupo de Kurt cobain ya sufrió este fenómeno en vida llegando al punto de que se negaban a tocar ‘Smell Like Teen Spirit‘. Pero con el paso del tiempo su himno generacional ha acabado siendo destronado por otras como ‘Come As You Are‘.

Por supuesto este repertorio es un arquetipo y hay mil variaciones. Por ejemplo, una de las más terribles es cuando al de la la guitarrita se le suma el rastas del yembe. Pero es una cuestión que los aficionados a la música hemos sufrido durante décadas y que ha llegado la hora de enfrentar y decir basta. Puedes desahogarte en los comentarios.

  • Bad Twin

    El nombre de la canción de Pink Floyd, al igual que el álbum homónomo en el que viene incluida, no contiene ese ‘I’.

  • Alarch

    Una parte de mí te da la razón: hemos sido demasiado permisivos con estos fantoches sedientos de atención. Sus constantes atentados contra el arte musical en su conjunto y contra los oídos de los inocentes que por casualidad se cruzan en su camino deben dejar de quedar impunes.

    Pero otra parte de mí sabe que cuando esta gente toca, otros tantos se congregan a su alrededor y suelen disfrutar cantando y riendo en comunión. Luego me pasan a mí la guitarra y con mis “movidas raras” no me entretengo ni a mí mismo. Así que pasa lo que tiene que pasar, que te acabas yendo del círculo refunfuñando por lo bajo, odiando al mundo y derramando alguna lagrimita por la prostitución del arte. Mientras “los normales” se lo pasan en grande.

    Menos mal que luego puedes venir a Hipersónica y desahogarte.

  • Sr_Necora

    Hipsters elitistas de los coj….