La música en Suicide Squad: disparando hasta acertar

Analizamos la banda sonora de uno de los estrenos del verano.

Suicide-Squad

Ya han pasado varios días desde que llegara uno de los estrenos de más relumbrón de este verano y del año, con permiso del polémico reboot de los Cazafantasmas -polémica, dicho sea de paso, que debería excusa para rociar napalm sobre unos cuantos-. A estas alturas, poca indiferencia puede haber con respecto a Suicide Squad, más o menos como con el film de DC Comics que enfrentaba a sus dos superhéroes franquicia: o lo odias o reconoces que te lo pasaste bien viéndola. Yo me pondría a argumentar mi posición al respecto, pero la verdad es que yo venía a otra cosa.

Uno de los aspectos más comentados antes incluso del estreno de la película ha sido su banda sonora que, sorpresa, ha arrasado en las listas de ventas con bastante facilidad. Tiene bastante sentido que sea la música recogida en la película uno de los que más focos de atención atrae, primero porque en el álbum puesto a la venta se reúnen un montón de estrellas mediáticas, yendo de Skrillex a la Creedence Clearwater Revival pasando por Grimes, Dan Auerbach o Eminem entre otros. Y segundo porque termina siendo uno de los aspectos que más llaman la atención durante la proyección. Demasiado incluso en ocasiones, gustándose tanto como para acaparar la atención de la escena como Alejandro Iñárritu en una de sus películas.

Dejando a un lado la labor de Steven Prince componiendo la música de acompañamiento, la cual a mi parecer pasa un poco sin pena ni gloria mientras transcurre el film, la música vinculada a Suicide Squad mezcla composiciones específicas para la cinta como las que recoge el citado Suicide Squad: The Album (Atlantic, 2016) como piezas originales, incluidas tanto en el disco como exclusivamente a lo largo de la peli. La estrategia a la hora de incluir estos temas extraña vista sobre el papel y no llega a despejar la duda sobre el criterio una vez observada la puesta en práctica.

Porque es fácil caer en la conclusión de que la banda sonora mola porque incluye temas que ya nos molaban de antes de ver la película. Este es un pecado que acaba marcando también a Suicide Squad y que puede llevar al engaño. La peli de David Ayer acude sin pudor a los jitazos del oído fácil, a ese mainstream rockero y/o alternativo al que es difícil rechistar puesto que una lista de jitazos no le amarga a nadie. Así, termina disparando todos estos temazos hasta que alguno acierte. Y termina acertando, porque temas como ‘Seven Nation Army’ o ‘Sympathy for the Devil’ encajan bien con el espíritu del film y con el momento en el que se presentan. No obstante, esto termina cayendo también en un subrayado demasiado explícito como, por ejemplo, poner AC/DC cuando sale el Capitán Boomerang.

También ocurre que amplían tanto el espectro a la hora de escoger los temas que cuesta ver una línea coherente y concordante con la película. Hay que tener mucho arte para juntar a The Animals, Kanye West o War y que todo cuadre. No es así, por desgracia, lo que termina resultando más en momentos parecidos a cuando estás de fiesta y tu colega señala hacia arriba y levanta la oreja como indicativo de “oye qué temón” mientras suena ‘The Spirit in the Sky’. Como bien nos enseñó la banda sonora de Guardians of the Galaxy, que también recurre a ‘The Spirit in the Sky’ pero con bastante más acierto, ten una buena idea de lo que es tu película y añade temazos para completarla. O dale un toque variado y retorcido para terminar de completar tu personaje como sucede con Deadpool.

Todo ello conduce a una falta de identidad en la selección que impide que esta dé un plus que no le vendría mal a la película. Una falta de identidad que vemos también perjudicando el disco puesto a la venta, teniendo dos mitades muy diferenciadas. En la primero vemos varios temas originales que discurren por una línea similar, a caballo entre el pop y el hip hop con bastante electrónica actuando de catalizador, pero con bastante irregularidad mezclando temas con pegada y otros bastante repelentes como ‘Sucker for Pain’ –Lil Wayne, Imagine Dragons, eso sí es el escuadrón del mal- o ‘Gangsta’.

A partir de la versión de ‘You Don’t Own Me’ vemos como el disco va dando tumbos, mezclando canciones originales con otras antiguas metidas casi con calzador -yo siempre estoy a favor de ‘Slippin’ into Darkness’, pero no veo qué pinta aquí- o versiones totalmente prescindibles -no, Panic! At the Disco, vuestra versión de ‘Bohemian Rhapsody’ no era algo que el universo necesitase-. Otra muestra de irregularidad con algún acierto como ‘Medieval Warfare’ de Grimes.

Al final lo que me queda un poco la sensación es de oportunidad perdida, ya que a veces muestran capacidad para atinar que, bien manejada, hubiera ayudado a hacer un trabajo más significativo y memorable. Pero se terminan dejando llevar por el lujo que supone meter casi cualquier canción que te puedas imaginar y eso provoca una dispersión que desluce el producto final. Porque bombardear jitazos sin parar funciona bien en ciertos contextos, pero aquí supone opositar a caer con facilidad en el olvido.

No obstante, aquí os dejamos una playlist con los temas que figuran, ya sea en el álbum de la BSO o únicamente sólo en la película. Disfrutadla con salud.

  • manuwar

    No me digas en qué escena salía, pero recuerdo que House of the rising sun fue de las que mejor me funcionó en la peli. Que además se sumó a una sensación deja-vu de lo mas rayante que no identifiqué en un primer momento: hacía un rato había sonado también en el trailer de Los Siete Magníficos.

  • Lo cierto es que la banda sonora es lo único salvable de la pelicula… la vi hace dos dias… y me costo llegar al final… es mala nivel Bola de Dragon…. que cualquiera que haya visto ese engendro me entendera