Nev.Era – Aisla

Gran vuelta al formato larga duración con una IDM de primer nivel

Nev.Era---Aisla

Dentro de la escena electrónica española podemos encontrar de todo, cada vez más y mejor. Sin embargo, uno de los estilos que menos se practican, o que menos suelen destacar de entre toda la vorágine de beats dedicados a la pista de baile (que no son pocos), es la IDM, un género para el que solemos mirar hacia fuera de nuestras fronteras para encontrar novedades. Sin embargo, hay diversos proyectos que siempre suelen ser interesantes y cuya calidad no tiene por qué envidiar a trabajos extranjeros. Es justamente lo que pasa con Sergio Mesa, más conocido como Nev.Era, y su nuevo álbum, Aisla (Disomnia Sounds/Discontinu, 2016).

Un regreso mucho más completo y rico

Aisla no es el primer lanzamiento que el productor catalán ha presentado este año. El pasado mes de mayo ya publicó Microgravedad, un epé en el que la portada ya hablaba lo suficiente por sí sola; un trabajo de reminiscencias cósmicas del que este nuevo LP ha tomado el relevo. Pero quedarse en esa apreciación para este álbum sería quedarse muy corto. El barcelonés ha sacado lo mejor de sí aquí, con trece canciones que en conjunto muestran esa capacidad de la electrónica española para componer IDM con bastantes aristas, con una paleta sonora que evoca pero también rezuma calidad en la producción.

En ese sentido, Aisla supera a su anterior disco, Presión Profunda (Discontinu, 2013); este es más sutil y complejo. Aquí encontramos esos requisitos que le exigimos a un buen disco de IDM, principalmente una notable riqueza en las texturas. Después, es esa estructura sonora la que se encargará de producirnos varias sensaciones. Entre ellas, cómo no, la escapista, ya presente en el epé anterior y también en la portada. Si bien ‘BV‘ es un corte muy clasicista que nos recuerda por esa ambientación a piezas primerizas de Orbital y a viajes espaciales como los de Balago, ‘Magma‘ ya está a otro nivel. La evolución del sonido en el tema, volviéndose cada vez más profundo mientras entra en una espiral de capas de efectos, es la constatación de que Nev.Era pasa por un gran momento. Aúna paisajes emocionales con los sonidos fríos e hipnóticos propios del estilo.

Los precisos detalles implícitos en cada corte

Como pasa en muchos buenos discos de estos géneros, muy dados a jugar con los detalles y con capas principales y secundarias, en este lanzamiento se percibe ese cuidado, esa precisión quirúrgica que le da a cada tema mucho valor añadido por la convergencia de tantos agentes en un mismo tema. La belleza de ‘Distancia‘, por ejemplo, no sólo viene por ese cruce con el ambient, sino de la combinación entre su tenue línea de bajo y las cristalinas melodías que se estiran en la superficie de la canción, difuminándose lentamente para luego volver. Son paisajes que vertebran el álbum, y justo en el ecuador de Aisla se encuentra la perla de este trabajo, ‘Erupción‘, hasta el momento, uno de los temas de la electrónica nacional de este año. Su pulsión, la sensibilidad que rezuma su atmósfera, y de nuevo, ese versus entre los sonidos más implícitos y los que sobresaltan, son pura orfebrería. En medio de la percusión y esa pelea sonora, de nuevo la bassline pidiendo sitio e imponiéndose en el tercio final. Cuatro minutos de vívidas sensaciones para el oyente.

7.6/10

Detalles, en general, que vienen también gracias al notable trabajo de masterización que ha hecho Pina aquí —no es la primera vez que lo hace—. De hecho hay algún tema que podría estar presente en alguno de sus últimos trabajos, como la emocionante ‘Nube‘, muestra de que el sonido de ambos tiene obvias conexiones. En definitiva, de temas muy áridos a lo Boards of Canada en ‘Descompresión‘ a la imponente ‘Lava‘, Aisla es un gran álbum de Nev.Era, seguramente lo mejor que ha compuesto hasta la fecha. En un terreno tan poco valorado aquí a veces como la IDM, y en el que es tan difícil destacar por lo alta que es la sombra de las grandes referencias del género, el barcelonés nos regala esta fantástica pieza, repleta de surcos por los que viajar emocionalmente mientras disfrutas de un detallismo excelso.

POST TAGS:

Me gusta el chunda-chunda.