Terrier – La Plaga

La importancia de darlo todo

Terrier-La-Plaga

Siempre vienen con portadas oscuras, inquietantes, ya sea en epés o discos. Caballitos en la oscuridad, cráneos y ahora un pajarraco amenazante. Después, en lo musical, Terrier vienen con los contrastes divertidos e inquietantes que les caracterizan. Y La Plaga (Sonido Muchacho, 2016), sigue esa estela que nos dejó el grato Un Cadáver En El Mar (Sonido Muchacho, 2013), historias fascinantes y un buen chorro de canciones vitalistas. De esas que en directo te noquean, como nos pasó en el Fuzzville.

Mejor producción y evolución en el sonido

La Plaga nos trae a unos Terrier igual de apasionados y despreocupados que siempre, pero esta vez la producción del disco es mejor, con un sonido más robusto y mejor definido. Ideal para apreciar los nuevos recursos que ahora han introducido con respecto a su anterior trabajo, con sonidos de guitarra y pedales que no les habíamos escuchado hasta ahora y más peso del teclado. Ahí están las embestidas de ‘Estudio de Arquitectura‘ con una atmósfera bastante más cargada en la que se ve primero esa nueva inclusión de matices sonoros y el mejor empaque que tienen ahora. Después volvemos a ver en ‘Tus Ojos Son Puñales‘ cómo el teclado retuerce la canción, con un sonido mucho más musculoso.

Mientras tanto, la formación muestra su versatilidad, tejiendo esas nuevas atmósferas cargadas, canciones inquietantes como la lánguida ‘Los Golpes‘ y los temas que son la marca de la casa, el motivo por el que siempre hay que tener a Terrier en cuenta, por sus hits vitalistas. ‘Déjate Brillar‘ es uno de ellos, con ese desfogue entre la voz femenina y la masculina al tiempo que te atizan con distorsiones y punteos y el instinto animal de un ser que se come a una mujer. No se podía esperar menos de los creadores de historias como la de una vedette coja. Y tras uno de los picos del álbum, van llegando cortes más cálidos y tranquilos, que bajan las marchas para mandarte callar de forma elegante. Es una de esas características por las que hay que quererles, canciones con un fondo muy de malro pero envueltas en una melodía que transmite buenas vibraciones.

Historias de la hostia

Quizá uno de los puntos álgidos de esas historias que sólo pueden salir al calor de una buena cantidad etílica llegan al final del disco, con ‘Gafas Estrábicas‘ y sus sarcásticos dardos cargados de irónicos de muy mala leche. Pero sobre todo, con ‘Annie Edson Taylor‘, la primera persona que saltó desde las cataratas del Niágara dentro de un barril para salir de apuros económicos. Después su representante se marchó con el barril. Historias hilarantes que sólo un grupo como Terrier puede rescatar e interpretar para quitarle el drama y convertirlo en una cosa divertidísima. Pero el broche final llega en los dos últimos cortes, que aúnan lo arrollador de ‘Dos Cabezas‘ para atropellarte antes de que te des cuenta y la solemnidad de ‘En el Medio de los Tres‘, una de esas armonías más lentas pero enmarañadas en las que no suelen fallar.

7.4/10

En definitiva, un final que viene a resumir por qué Terrier lo molan todo. A la efusividad de su música y la lírica rocambolesca y divertida de sus letras ahora hay que sumarle esa versatilidad que ofrecen al darle más peso al teclado, dándole a veces un cariz incluso oscuro que para nada desentona con la vivaz melodía que vertebra el trabajo. Un disco bastante completo en el que gracias a la producción se puede disfrutar más de los detalles de esas nuevas inclusiones. Y cómo no, esos momentos de vocales compartidos que acaban como el rosario de la aurora, fundidos en un éxtasis musical que pide pogo. Como dicen en ‘Dos Cabezas’, “no pienses más”. El hedonismo nunca debe faltar y a veces es mejor actuar sin pensar en las consecuencias, dejándose llevar por el instinto; el instinto y el espíritu joven de Terrier.

Me gusta el chunda-chunda.