Zeal and Ardor – Devil Is Fine

Black metal mezclado con música negra y más generos. Internet ha vuelto a triunfar.

Devil-Is-Fine

Los puentes no siempre estuvieron ahí, uniendo dos puntos en un origen no destinados a estar conectados. Ese nexo de unión no surgió de forma natural, sino por acción del hombre, de forma directa con sus manos construyendo y antes incluso con su mente, viendo esos dos extremos existentes, viéndose en la necesidad de ir desde un punto al otro pero sin disponer de ningún atajo que le ahorrase un largo rodeo. Y de repente, su cerebro piensa “por qué no unir estos extremos” y lo lleva a cabo, suponiendo un enorme avance para ese momento concreto y, tiempo después, un beneficio del que se aprovechan generaciones posteriores que tienen asumido que ese puente siempre estuvo ahí.

Se necesitan mentes que imaginen esos puentes y, sobre todo, que luego los construyan, unan extremos que la naturaleza nunca pensó en juntar. Se necesitan mentes como la que sirve de motor a Zeal and Ardor, uno de los proyectos más transgresores, provocadores e innovadores que vais a escuchar nunca. Un proyecto que es hijo casi directo de los bajos fondos de Internet y su fauna, capaz de imaginar las cosas más disparatadas posibles que, inesperadamente, alguien termina llevando a cabo. Ese alguien es Manuel Gagneux y así lo explica.

“¿Conoces 4Chan, esa página web tan rara? Tengo otro proyecto llamado Birdmask y posteo anonimamente para obtener respuestas porque son brutalmente honestos y nos les importas una mierda. Solía crear hilos donde preguntaba a la gente por géneros musicales. Uno escribía ‘swing’, otro ‘hardcore gabber techno’ y yo los fusionaba y creaba una canción en 30 minutos. Un día, uno dijo ‘música negrata’ y otro dijo ‘black metal’. No hice la canción entonces, pero se me quedó pegado y pensé que era una idea muy interesante” (Manuel Gagneux).

Zeal and Ardor, puentes entre extremos

Durante la entrevista Gagneux va explicando sobre cómo su visión resulta totalmente coherente aunque sobre el papel parezca bastante disparatada. Para él, existe cierta conexión entre la música tradicional gospel cantada por los esclavos para expresar su voluntad y el black metal que articulaba el mensaje de esos noruegos descontentos por la opresión del cristianismo en su cultura. Pero no sólo llega a ver esa conexión, la lleva a la práctica, con resultados espectaculares.

Gagneux expone la existencia cierta conexión entre la música tradicional gospel y el black metal

¿Es Devil Is Fine (autoeditado, 2016) un disco de black metal poseído por el gospel y el blues o un disco de gospel y blues revestido por el metal extremo? Reducir el disco a uno de los dos supuestos supondría un reduccionismo excesivo para un proyecto que busca extender sus tentáculos a todo lo que pueda tocar. La electrónica también asoma, sobre todo en los interludios del disco -que no son pocos-, también ritmos de hip hop y toques de piano clásico. No obstante, los pilares básicos y más llamativos sobre los que se sustenta el proyecto son la música tradicional afroamericana y el metal extremo. Y lejos de lo que podáis pensar, funciona de manera tremenda.

Coged ‘Come on Down’, ‘Blood in the River’ o la misma ‘Devil Is Fine’ y flipad con el resultado. Sonidos de coro gospel y también de cadenas brillando sobre blastbeats y guitarras que rozan el tradicional black metal del inner circle o se acercan a una vertiente más melódica. Semejantes esfuerzos dejan completamente impresionado, lo suficiente para llegar a denominarlo uno de los trabajos más imaginativos y sobresalientes del año por idea y por puesta en práctica. Pero Gagneux, más interesado en hacer de esto un divertimento para él que un trabajo de auténtica trascendencia, termina poniéndose diversas piedras en su propio camino, como un exceso de interludios que cortan el ritmo en un disco ya de por sí corto (25 minutos) y un culo de mal asiento que lleva a colar entre medias idas de pinza como ‘Sacrilegium I’ que troncan con la dinámica principal y le roban coherencia y efectividad al conjunto en vez de sumar diversidad.

7.8/10

Un poco más de cabeza y haber tenido más claros los objetivos podría haber hecho del corto Devil Is Fine uno de los esfuerzos más sobresalientes y reverenciables del año, del lustro incluso. Podríamos perdernos un poco más pensando en lo que podría haber sido, pero no hay que perder el foco en lo importante. Zeal and Ardor ha creado puentes que él vio claros desde hace tiempo y para muchos eran casi impensables de construir por los extremos que pretendía unir. Este álbum resulta más importante por lo que puede significar que por los elementos estructurales (sus canciones) que presenta, pero la mera existencia del concepto “spiritual black metal blues” hace que estemos ante uno de los eventos más importantes de 2016.