Blues Pills – Lady in Gold

Blues Pills son, probablemente, el proyecto más decepcionante de los últimos años. A la hoguera con ellos

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A pesar de que la historia de la música está llena de casos de artistas que prometían el cielo y finalmente acabaron quedando en nada, me cuesta mucho imaginar un caso creciente tan doloroso como el del combo multinacional Blues Pills. A algunos puede parecerles exagerada esta anterior aseveración y lo comprendo, pero como siempre en esto de la música, la valoración del éxito o el fracaso cualitativos depende más de factores íntimamente subjetivos que la exuberancia de las cifras de ventas y la aplastante, por otro lado, realidad que dibujan.

El caso es que han pasado poco más de tres años desde que Blues Pills se ubicaron en el mapa de todo seguidor del Blues heredero de la British Invasion y muy poco queda de todo aquello que prometían. Esa energía desbordante, esos desarrollos instrumentales que eran herencia de Radio Moscow pero parecían mucho más concretos, esa vocalista de efigie virginal que se convertía en una bestia parda en cuando izaba el micro… todo eso está yéndose por el sumidero como desaparecen los sueños que, por imposibles, acaban no haciéndose realidad.

Lady in Gold: cuando el título de un disco lo dice todo

El talento sigue ahí dicen los que tienen la fortuna de vivir en el primer mundo y han podido ir a sus conciertos. El problema es que cuando uno se enfrenta a un álbum y a un lienzo en blanco no puede romper ese contrato que obliga a describir lo que uno escucha y siente, y hay que reconocer que a veces las palabras son insuficientes a la hora de describir la frustración que provoca ver moverse el segundero y que no llegue nunca aquello que le habían prometido ni siquiera un lustro antes.

Blues Pills son un ejemplo más de banda que vende su alma al diablo por unos míseros cuatro discos vendidos. Y se van a quedar sin alma y sin discos

Blues Pills son un compendio de promesas que se van como lágrimas en la lluvia, un grupo de muchachos (y no tan muchachos) desorientados por el brillo del oro y el olor a sucio del verde, que han acabado descreídos de la realidad del Rock en estos tiempos mucho más pronto de lo que deberían. Y por esto es que han renunciado a ser lo que aparentaban, o lo que en la cabeza de muchos podían llegar a convertirse. Y lo han hecho para tomar el camino fácil, el de la música prefabricada, los tópicos típicos y las voces bonitas que acaban no diciendo nada. Curiosamente, en tiempos en los que el mainstream es quien quiere romper las reglas.

Lady in Gold (Nuclear Blast, 2016) es su segundo disco pero podría ser el décimo perfectamente, pues huele a esa inanidad producto del acomodado que cree vender solamente por el logotipo que cubre los compactos. Lo estúpido es que este comportamiento llega en el segundo ejercicio en largo y lo hace sin corregir los errores de un ya insustancial debut, al cual no mejora ni siquiera en la actuación de ese comodín que debería ser Elin Larsson.

El disco transita por ese camino rutinario de los medios tiempos mil veces escuchados, los riffs anodinos de la radiofórmula setentera y los grititos de la diva que pudo ser la nueva Janis Joplin pero a la que parece irle muy bien siendo una Edurne de pacotilla. Visto lo visto, quién sabe si Eurovision pueda acabar siendo su meta, porque pretender vender con un disco de este tipo a estas alturas de la jugada es una apuesta estúpida.

Y mientras uno rumia la decepción no puede dejar de pensar en la efervescencia de esos EPs con sonido fresco, con composiciones vigorosas y tocado con los cojones del que quiere comerse el mundo. Y lo hace dándose cuenta del daño que ha podido hacer a la banda los exagerados parabienes que les dedicamos entonces. Vale, la cosa para el que no sabe muy bien de qué va la película puede que no sea tan dolorosa, pero para aquellos que nos hemos leído el guión y conocemos el género como la palma de nuestra mano, este Lady in Gold viene a ser algo así como un “vade retro Satanás“, todo lo que no debería hacer una banda que pretende demostrar que es capaz de comerse el mundo.

1.7/10

Y volvemos a lo de siempre, Blues Pills estaban con la mesa puesta y fueron los espaguettis los que acabaron dándose un banquete. Por pusilánimes. Por acomodados. Por vestirse de franela cuando deberían desfilar con pantalones rotos y peinados desaliñados. Triste, claro. Tanto que para la próxima vez ya sabéis que mejor no contéis conmigo.

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.

  • Saludos…

    No lo he escuchado. Parece que no merece la pena el esfuerzo y no estoy para esfuerzos esta temporada. Ya el debut me pareció mucho más mediocre que las maravillas que se hablaba sobre ellos. Creo que ni lo escuché dos veces. Otros Gary ClarK Jr de la vida. Nunca se sabe si lo que se esperaba de ellos era una posibilidad o un simple espejismo.

    Nos vemos.

  • No sería tan duro con ellos (les daría un 4, 4.5), pero entiendo perfectamente la nota por la decepción que ha supuesto. Me parece acojonante semejante bajón, de verdad. Una verdadera pena de banda.

    PD: vais a flipar con el último de los Pixies. Peor incluso que el Indie Cindy… vaya mojón…

  • Decepcionante. que dos canciones mas flojas.