Inter Arma – Paradise Gallows

Inter Arma han vuelto a poner patas arriba el mundo del Metal Extremo desde la fusión de géneros, demostrando que ahí es donde está el futuro

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Convertida en la actualidad en una suerte de competición deportiva, la orientación en alta mar ha sido un arte que ha llevado a la humanidad más lejos de lo que hasta hace bien poco jamás habríamos imaginado. Vikingos, egipcios, el propio Cristobal Colón… todos se sirvieron de rudimentarios instrumentos que acompañados de cálculos matemáticos permitían situar al barco en un punto concreto del mapa, y desde allí trazar la trayectoria que debería llevar a la nave a lo que generalmente llamamos como buen puerto.

El paso del astrolabio al sextante revolucionó la labor pues permitía la orientación tomando más puntos como referencia, más allá del sol o las estrellas más brillantes en el firmamento, y lo hacía con mayor precisión. El problema llegaba cuando el cielo se encapotaba, el mar se revelaba y las constelaciones quedaban ocultas por el manto de nubes y revueltas por los caprichos del océano. Y en esas situaciones de poco servían los cálculos matemáticos o el ingenio, era el momento de sacar a relucir la pericia al timón y el espíritu de supervivencia, el motor de la mayoría de las heroicidades.

Eran las noches de tormenta las que hacían al navegante y lo curtían, pues actuaban de prueba de selección en la que los débiles y los que quedaban petrificados ante la inmensidad del mar acababan cayendo por la borda. Y si terrorífica era la situación a bordo del navío, mucho peor era lo que venía después hundiéndose en el abismo que se abría bajo sus pies, mientras tragaban agua y braceaban inútilmente, a merced de los caprichos de Neptuno y de las bestias desconocidas que habitaban, o eso imaginaban los incautos, en el fondo del mar.

De Sky Burial a Paradise Gallows, regreso a las profundidades

Superada ya la prueba de convertir en discurso convincente un disco compuesto hace años y presentado en forma de una única canción de 45 minutos a pesar de su carácter poliédrico, Inter Arma se encontraban frente a su cuarto disco en la posición de haber sorprendido más de lo que lo habían hecho otras bandas en décadas de carrera, y eso supone un desafío excitante. La de los norteamericanos es una labor de orfebrería en pos de transformar el Metal Extremo, o más bien consolidarlo como un discurso capaz de englobar muchas más voces de las que en apariencia parece poder atrapar, y está claro que no van a detenerse en su empeño por bastante tiempo.

El impresionante Sky Burial (Relapse, 2013) ya fue un ejercicio magistral de mixtura entre folklore norteamericano, Rock Psicodélico y brutalidad, y Paradise Gallows (Relapse, 2016) fue presentado como una nueva vuelta de tuerca a este acto de poner patas arriba la escena. La tónica en esencia parece la misma pero constata que es en los matices donde se encuentra la virtud, desatándose este cuarto álbum de los norteamaricanos como un disco continuista pero no en el sentido peyorativo de la palabra, sino en aquel que pretende reforzar una posición discursiva que aún tiene mucho que ofrecer y desde la que se pueden aún construir relatos capaces de llevar más lejos de lo imaginado a un género tan mutable como ha demostrado ser el Metal Extremo.

Inter Arma se mueven como nadie en las profundidades, en esos ambientes oscuros de los que proceden todo aquello a lo que tenemos. Y las representan como nadie sin escatimar en efectos y planteamientos divergentes

Para lograrlo, como punto de partida, Inter Arma han vuelto a recurrir a sonidos huecos y opresivos pero provenientes en este caso de una profundidad distinta. Mientras que Sky Burial y The Cavern (Relapse, 2014) fueron una suerte de encierro en una cueva en la que se llevaban a cabo gran cantidad de atrocidades y de la que queríamos escapar a toda costa, Paradise Gallows nos pone a bordo de un navío de minúsculo tamaño frente a la mayor de las tormentas oceánicas que jamás hayamos desconocido. En inicio los patrones a desarrollar parecen similares pues ambos ambientes se prestan a jugar con reverbs, efectos y cambios de ritmo desde los que construir atmósferas, pero desde la lógica discursiva es fácil comprender porqué estos dos discos tienen una estructura diferente a pesar de plantear soluciones similares a problemas confluyentes.

La lógica dicta que Sky Burial y Paradise Gallows son como esas dos rectas que parecen paralelas en un punto pero que en el infinito acaban juntándose, y esto es así precisamente por la inmensidad de ambos álbumes y sus características, las cuales nos llevan muy lejos del punto de partida para acabar confluyendo en pos la consagración de un mismo objetivo: demostrar que el futuro del Metal Extremo no está en la pureza sino en la fusión, en una confluencia que puede parecer imposible en el punto de partida pero que se hace imparable una vez se ha comprendido en qué dirección debemos orientar el discurso.

Después de la tormenta llega la calma

Entendidos ya los objetivos podemos desgranar qué es lo que el incauto va a encontrarse en esta mastodóntica obra. Introducida por un corte instrumental y onírico en el que los efectos vuelven a jugar con atmósferas calmadas que van resquebrajándose anunciando un mal inminente, Paradise Gallows juega con el siempre recurrente viaje en una montaña rusa a fin de mostrarnos las sensaciones de pánico e impotencia que se apoderan del capitán de la nave cuando se encuentra a punto de perderse en una tormenta de forma inexorable.

Paradise Gallows coquetea con el esquemático viaje en montaña rusa pero consigue esconder sorpresas dentro de su intrincadísimo discurso. Es mucho más de lo que aparenta a simple vista

Y así es como se desarrolla el álbum, con una suerte de ascensiones y descensos en los que los norteamericanos juegan con el Black Metal, el Sludge y el Metal Progresivo dibujando trayectorias enrevesadas pero que coherentemente nos llevan a destinos esperados compositivamente pero inesperados desde lo sentimental. Para los momentos que ejemplifican la calma del ojo del huracán, Inter Arma recurren al Doom y al Drone también desde una óptica progresiva en contraposición con la rudimentaria que podría ser esperada, como alegoría de ese pánico que se desarrolla cuando acabamos de pasar por el purgatorio y sabemos que ante nosotros se encuentran las puertas del infierno. La lógica dicta que pasado el ecuador debe volver la crudeza en una forma aún más tosca pero bajo las mismas constantes progresivas del inicio, mientras que el cierre de este impresionante ejercicio ejemplifica esa calma desde la que reconstruir la compostura mil veces perdida mientras flotamos entre los restos de un naufragio que jamás podremos olvidar.

En lo lírico es imposible no acordarse de álbumes como Leviathan (Relapse, 2004) de Mastodon o el sugerente The Giant (Napalm Records, 2012) de Ahab, pero comprendido lo que Inter Arma nos ponen en el plato debemos reconocer que este disco juega a otra cosa a pesar de aparentemente contarnos algo parecido. En esta ocasión la bestia no es ni un gran cetáceo ni una isla llena de monstruosidades, la fuente de terror es el propio océano y sus caprichos, la oscuridad que se cierne sobre nosotros una vez cae la noche y esa sensación de indefensión que se apodera de la tripulación cuando las olas comienzan a poner todo del revés y el horizonte no para de dar vueltas.

Paradise Gallows se une a los dos discos anteriores en esa pequeña selección de obras maestras que recurren a lo misterioso del océano como lírico punto de partida. La diferencia de éste con los anteriores es que no se trata de un ejercicio de género sino de uno que pretende transformarlo, que usa el relato como punto gravitacional en vez de como leitmotif. De hecho los propios Ahab “fracasaron” intentando salirse del Funeral Doom a lomos del progresivo para así expandir su universo, mientras que Mastodon tuvieron que suavizar la fórmula para que así casara con su elegía progresiva de álbumes posteriores.

9/10

Inter Arma no han necesitado nada de eso pues demuestran dominar bastante mejor que ellos todas las fórmulas. Y ese es precisamente uno de los motivos de su grandeza, haber comprendido que los géneros son un mero vehículo, no una carretera por la que transitar. Paradise Gallows es esto y también mucho más, y debe cerrar la boca de los descreídos que aún no consideran a los de Virgina como una de las cosas más importantes que le ha pasado al Metal Extremo en los últimos años junto a Deafheaven. Aquí lo tenemos bastante claro, ¿y vosotros?

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.