Keaton Henson – Kindly Now

Seguramente no el mejor, pero nos encontramos ante el disco más completo de Henson.

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Antes de nada, conviene aclarar que mis conocimientos sobre boxeo son muy escasos. En realidad, nulos. Pero atreviéndome a meterme en ese mundillo, siempre me he imaginado que, salvo los grandes talentos, aquellos boxeadores más peligrosos eran los más impredecibles. Los que manejaban un catálogo de golpes más amplio. Los que podían llevar la iniciativa del combate, siempre en actitud ofensiva, pero a la vez eran capaces sin demasiado esfuerzo de preparar una lucha completamente a la inversa: danzando sobre el ring, esquivando, agotando al rival a la espera de poder encajar un par de golpes que, por sí solos, fuesen ya definitivos. Así podemos convertir a una persona de talento mediocre en una luchadora de cierto renombre. Pero, ¿imagináis si además de esa variedad de recursos, el boxeador sí contase con un talento poco común para el deporte?

Las mil y una estupendas caras de Keaton Henson

La apariencia física de Keaton Henson poco tiene que ver con la de un boxeador, por mucho que uno de los cortes de su nuevo disco lleve por nombre ‘The Pugilist’. Más bien da la impresión de que su cuerpo se puede hacer mil pedazos ante el menor inconveniente climatológico. Pero en cuanto a variedad estilística pocos nos han ido sorprendiendo tanto como él a lo largo del último lustro. Quizás nadie. Los que nos leéis a menudo ya sabéis de nuestra fascinación por el Keaton cantautor folk, de lo boquiabiertos y acongojados que nos dejó su experiencia en la neoclásica de la mano de Ren Ford y de aquel más difícil todavía que había sido su experimentación con la electrónica y el post-dubstep, saliendo no solo airoso de todas y cada una de sus variopintas apuestas, sino vencedor incontestable. Así que, además de la ilusión que nos genera que cualquiera de nuestros artistas favoritos esté cerca de sacar disco, cuando hablamos de Keaton Henson está, además, la incertidumbre de cuál de sus caras será la visible en esta ocasión.

Si bien es cierto que el folk de autor es el que lleva la voz cantante en Kindly Now, parece que el londinense ha aprovechado todo ese eclecticismo para poder proponernos su disco más completo hasta la fecha

Lo esperable, dado los adelantos de ‘Alright’ y ‘The Pugilist’, lo primero que en su día pudimos escuchar de este Kindly Now (Play It Aagain Sam, 2016), era que Keaton Henson recuperase la faceta de cantautor que no veíamos desde Birthdays. En realidad, sus prestaciones han sido siempre tan buenas que nos daba un poco igual el camino que siguiese. Y, si bien es cierto que ese folk de autor es el que lleva la voz cantante en Kindly Now, parece que el londinense ha aprovechado todo ese eclecticismo para poder proponernos su disco más completo hasta la fecha. Quizás no el mejor, ni el más emocionante, pero sí el más completo. Y, desde luego, aquel que sigue invitando a pensar que quizás no hayamos presenciado el techo de Henson todavía hoy. Ha mejorado en la composición al piano. Ha dado una vuelta de tuerca a su vena clásica, acercándola a un sonido más popular, e incluso continúa explorando nuevos caminos, como ese inicio de capas y capas de voces en ‘Holy Lover’, que quizás carezca de la brillantez del resto del disco, pero continúa resultando sorprendente… y solvente.

Kindly Now rompe la cinta con ‘March’ una poderosa y atractiva pieza que recuerda a Behaving, y que sirve de inicio fantástico a lo que acaba siendo un trío de ases inapelable. Entre ella, ‘Alright’ y ‘The Pugilist’ es más que suficiente para recordar que Keaton Henson parece haberse adueñado de nuestro corazón, y, como diría el bueno de mohorte, lo ha elevado al firmamento. Ya ha conseguido adentrarnos en ese planeta tan particular de fragilidad, angustia y extraño mundo interior. De ese que jamás querrías para ti, pero que no puedes evitar observar con pasmo y cierta admiración. Llegando casi suspendidos en el aire a ‘No Witnesses’ y ‘Good Lust’, ejemplos perfectos de la evolución de Henson como compositor. Seguramente las canciones que mejor entreveran esas facetas folk y clásica del autor. Más joyas, ya van ya ni se sabe cuántas. Hasta llegar a ‘Comfortable Love’ el ‘Don’t Swim’ de Kindly Now. Ese momento en el que Keaton Henson consigue activar guitarras y percusiones, y no perder un ápice de credibilidad. Algo así como “esto lo podría hacer perfectamente si quisiera. Esto también. Además de todo lo demás”.

8.4/10

Aunque, dentro de las maravillas que vienen prácticamente de serie con este hombre, el resultado final de Kindly Now quizás me haya dejado un poco menos impactado que sus predecesores. ‘Old Lovers in Dressing Rooms’ no acaba de conquistarme, y tampoco lo logra del todo la ya mencionada ‘Holy Lover’. Y no es que sean canciones de una categoría inferior a otras ya escuchadas en el pasado, es que quizás es de las primeras veces que se huele cierto conformismo e inmovilismo, lo que hace que suenen ciertas alarmas. Pero llega, para dar final, la estremecedora ‘How Could I Have Known’ y vuelves al punto de salida. A aquel que confirma a Keaton Henson como una de esas pequeñas sorpresas que, cada vez menos, te llevas un día, y al día siguiente, y al otro. Desde que apareciese, medio de casualidad, en nuestras vidas, Henson no ha hecho otra cosa que demostrar con enorme solvencia y no menos emotividad que apostar por él fue un acierto. Todo un acierto. No nos atrevemos, sin embargo, a apostar por dónde vendrá el próximo golpe. Nos tocará encajarlo de nuevo, seguramente.

  • Roly

    No encuentro nada de lo que quejarme ni en el disco ni en la crítica. Keaton lo ha vuelto a hacer y nada más que añadir…coñe.