Quince canciones de Nick Cave and the Bad Seeds que tienes que escuchar (aunque te dé pereza)

Un repaso a la carrera del grupo australiano a través de sus canciones.

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No deja de resultar increíble cómo Nick Cave ha logrado que a día de hoy siga atrayendo una enorme atención sobre su figura y sobre cada pequeño (o gran) movimiento que se atreva a realizar, sin necesidad de tirar de su estatus anterior ni de estar viviendo de las rentas. Tanto su nueva película, One More Time with Feeling, como su también recién estrenado Skeleton Tree (Bad Seed Ltd, 2016) han elevado todo a la máxima potencia -quizá más por el contexto que ha rodeado a ambos que por el contenido- y es difícil encontrar algún rincón de internet mínimamente relacionado con la música que no esté hablando de Cave y su última hazaña.

Ha sido hasta capaz de atraer un público distinto atraído por el carácter ornamental y casi experimental de sus trabajos más recientes. Un público, hasta entonces, desconectado y alejado de esta figura artística tan activa y significativa con casi cuatro décadas de carrera a sus espaldas. Es normal, entonces, que a aquellos que hayan llegado a su obra más recientemente se encuentren en la difícil tesitura de si hincarle el diente o no a su extensa discografía con The Bad Seeds. Por suerte para ellos la fundación Hipersónica: Pide un deseo, a falta de que a probertoj le de uno de sus arranques y acabe su repaso discográfico, ha decidido ponerles más fácil la tarea con esta selección de quince temas, uno por cada disco exceptuando el último, que les ayude a deshacerse de la pereza de abordar su trabajo. Y para los que ya los tengan más conocido, esta es una buena excusa para volver a bucear en el pasado tan rico de este hombre.

From Her to Eternity

Con su primer trabajo la labor se me complica, porque el cuerpo me pide meter la versión del ‘Avalanche’ de Leonard Cohen pero me empeñe desde un principio que sólo metería temas originales. No obstante, el tema que da título a este From Her to Eternity (Mute, 1984) no anda tan alejado en cuanto a nivel y es una fantástica muestra de que el grupo siempre fue algo más que los deseos y la presencia de su líder. Blixa Bargeld, Mick Harvey, Anita Lane y muchos más, aportando y deslumbrando junto a la perturbada y profunda voz del que fuera frontman de The Birthday Party.

Say Hello to the Little Girl Tree

Cave redobló la apuesta con The Firstborn Is Dead (Mute, 1985). La banda profundizó más en las raíces del blues rock ya sugeridas en el anterior trabajo, mirando fijamente hacia el sur de Estados Unidos sin perder el toque oscuro y malsano que habían estado exhibiendo. Todo esto se plasma en ‘Say Hello to the Little Girl Tree’, una espiral humeante y diabólica donde fluye el feeling y la interpretación desgarrada. Una delicia para cualquiera que le guste mínimamente el blues y una gran muestra de flow para el resto.

The Carny

Si en el anterior tema hablábamos de que era bastante idónea si eras fan del blues y te apetecía explorar a Cave, en este caso es el punto de inicio si a quien amas de verdad es a Tom Waits. Your Funeral… My Trial (Mute, 1986) marca un punto de inflexión para el australiano, que comprende hacia dónde le apetece dirigirse -y termina acabando allí, mirad su obra de los noventa- y va realizando jugueteos alrededor de esa idea. Así le sale esta desquiciada ‘The Carny’, con mucho aroma de cabaret humeante y whisky quitapenas que nos evoca al cantautor californiano.

The Mercy Seat

Podría parecer difícil escoger sólo una canción de un disco tan fabuloso y lleno de canciones candidatas como Tender Prey (Mute, 1988), pero al final la elección se hace bastante sencilla. Así de buena es ‘The Mercy Seat’, un clásico instantáneo que ha acompañado a Cave en directo desde su lanzamiento y es una de sus composiciones más queridas. Motivos no faltan.

The Weeping Song

No resulta complicado comprender por qué al fan de línea dura de Cave durante los ochenta pudiera verse decepcionado cuando llegó con un disco como The Good Son (Mute, 1990). Un Cave más reflexivo, más calmado por la paternidad y también más abierto a otros sonidos -decidme si no se nota que Cave estaba viviendo en Brasil por aquel entonces- y con varias canciones exquisitas. Ninguna es consumo inmediato, necesitan ser bien digeridas y asimiladas. Pero la que más ha logrado trascender de todas ellas es, sin duda, esta exquisita ‘The Weeping Song’.

Straight to You

Tras su movimiento más crooner por aquel entonces, David Briggs decidió recuperar el lado más badass del grupo, buscando capturar su esencia más directa en Henry’s Dream (Mute, 1992). Guitarras menos áridas pero más instantáneas, con bastante regusto sureño a lo largo del disco. No obstante, se notaba que Cave ya enfocaba sus composiciones hacia otra dirección en su mente y donde mejor se aprecia es en una de las mejores piezas del álbum. La balada ‘Straight to You’ es una canción llena de emoción que supone una de las cimas del LP.

Red Right Hand

La versión definitiva de Cave y su banda la veríamos a partir de un Let Love In (Mute, 1994) que se convierte también en uno de los mejores cancioneros que ha hecho nunca y también uno de los mejores trabajos de su época. Imaginaos entonces lo buena que tiene que ser ‘Red Right Hand’ para ser considerada la mejor sin discusión estando tan bien acompañada como estaba. Una de sus canciones más empleadas en la cultura popular, incluso hoy día -cualquiera que vea Peaky Blinders no necesita más de medio segundo para reconocer esta pieza- además de una gran muestra del magnetismo visceral de este grupo, capaz de impactar enormemente sin tener que hacer estallar todo por los aires.

Stagger Lee

El caso de Murder Ballads (Mute, 1996) es muy similar al de Tender Prey: hay tantas canciones perfectas para figurar aquí que duele quedarse sólo con una. No obstante, siempre he apreciado cierto magnetismo animal en ‘Stagger Lee’ que me ha terminado atrayendo sin remedio hacia ella. El pulso rock feroz coordinado con la poderosa actitud del cantante australiano despliegan una química muy complicada de medir y aún más de resistirse a ella.

Into My Arms

Pocas canciones transmiten tanto la esencia del corazón destrozado, marchito, que ahoga sus penas en la copa y en el instrumento más cercano que ‘Into My Arms’. No necesita más Cave que a su piano, como sucede en el resto de The Boatman’s Call (Mute, 1997) que termina siendo un álbum muy minimalista, de conseguir más con menos. Sólo con la compañía al bajo de Martyn Casey, el cantautor logra tocarnos por completo la fibra.

Oh My Lord

Tras reducir a los Bad Seeds a su mínima expresión, No More Shall We Part (Mute, 2001) los vuelve a mostrar liberados, retomando desde el espíritu de su predecesor y, a partir de ahí, crecer. Coged mismamente esta ‘Oh My Lord’, donde se vuelven a mostrar por completo como una banda, donde cada músico aporta su granito de arena -ojo aquí a Warren Ellis, siendo su segundo disco como Bad Seed oficial y llegando a llevarse el protagonismo con su violín- y eso permite que Nick Cave se libere por completo en lo vocal. Una de sus mejores canciones, sin duda.

Babe, I‘m On Fire

Es muy complicado cogerle cariño a un disco como Nocturama (Mute, 2003). Pero Cave siempre deja muestras de calidad para que no perdamos nunca la fe en él. Los quince minutos de ‘Babe, I’m On Fire’ se erigen poderosos, dominadores y espectaculares, marcando una distancia considerable con respecto al resto de cortes del mismo. El músculo rock desatado, los resplandecientes coros y otro enorme ejercicio del cantante a nivel vocal. Aunque al disco dé más pereza regresar, nunca conviene olvidarse de esta canción concreta.

There She Goes, My Beautiful World

No es extraño asociar la figura de Cave con la de un predicador, bastante oscuro y hasta sádico pero predicador. Es normal, por tanto, que desatara por completo esa faceta más tarde o más temprano. Con Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus (Mute, 2004) vemos mostrada su cara más rock & roll, pero también la más gospel. Ahí está esa ‘There She Goes, My Beautiful World’ con sus coros magníficos y magnificados, su electricidad recorriendo cada acorde tocado y la enorme presencia de un Cave que se cree más que nunca en el papel.

O Children

Seguro que cuando visteis la ausencia de algún tema del disco de versiones Kicking Against the Pricks (Mute, 1986) os estabais preguntando cómo me las iba a ingeniar para meter un tema por disco y llegar a las 15 seleccionadas. Por suerte, el caracter de disco doble de Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus favorece esta pequeña trampa al solitario que me he hecho. Del segundo disco cabe destacar esta ‘O Children’ que es puro sentimiento -aunque sea un poco redundante decirlo en una canción de este grupo- y ante la cual no hay barrera posible por colocar. Simplemente irresistible.

Midnight Man

Tras el escarceo sólo un año antes con Grinderman, añadiendo el factor single, parecía que esa vena más punk y desenfadada iba a marcar bastante un disco como Dig, Lazarus, Dig!!! (Mute, 2008). Lo hizo, pero no tanto. Un disco que le cuesta hacerse de querer pero, cuando se profundiza, se encuentran joyitas como esta mágica ‘Midnight Man’. Cave y compañía metiéndonos ritmazo vigorizante en el cuerpo con un juego de sintetizadores flipante.

Jubilee Street

Terminamos apostando fuerte. Y aunque ‘Higgs Boson Blues’ contaba con bastantes papeletas, la gran triunfadora de Push the Sky Away (Bad Seed Ltd, 2013) no es otra que esta ‘Jubillee Street’. Casi al instante de conocerla teníamos claro que lo tenía todo para ser un clásico moderno suyo. Hoy en día no nos extrañaría verla en un The Best Of del grupo. Su rock cocido a fuego lento con el atractivo añadido sinfónico supone un excelente colchón desde el que Cave se erige y se eleva hasta más allá de la estratosfera. Un ejercicio realmente asombroso.

  • No. Never.

    “al fan de línea dura de Cave durante los ochenta pudiera verse decepcionado cuando llegó con un disco como The Good Son”
    ¿De verdad alguien pudo haberse visto decepcionado por este disco?

  • Jordi Fer

    Dejo aquí otra lista para complementar la ya propuesta, con coincidencias, claro, porque las quince del artículo son excelentes!

    From Her to Eternity: la canción con el mismo título del disco y, lo reconozco, por descarte.
    Para mi, cuanto más lejos estén de The Birthday Party, mejor. Eso sí, en directo, la canción levanta muertos y vivos.

    The Firstborn Is Dead: TUPELO
    Siempre me ha parecido un comienzo espectacular, a pesar de que aún oigo a The Birthday Party por ahí. Y otra que en directo acojona.

    Your Funeral… My Trial: sin dudarlo, STRANGER THAN KINDNESS

    Tender Prey: de acuerdo, THE MERCY SEAT, pero prefiero les versiones más acústicas de los conciertos.

    The Good Son: THE SHIP SONG. Hermosa.

    Henry’s Dream: JOHN FINN’S WIFE. Una “murder ballad” en toda regla.

    Let Love In: I LET LOVE IN (y vale, RED RIGHT HAND, otra que en concierto…)

    Murder Ballads: STAGGER LEE (y sí, en directo es más larga y mejor, con la presencia del mismísimo diablo… Escuchad la versión de 2013 de Glastonbury!).

    The Boatman’s Call: (ARE YOU) THE ONE I’VE BEEN WAITING FOR?

    No More Shall We Part: LOVE LETTER. Quizá una de las más pastelosillas (esos violines…), pero quizá por eso la he puesto en mi lista. Es muy bonita.

    Nocturama: un poco de cariño sí que le tenemos, no, a este disco? Escojo la primera, WONDERFUL LIFE.

    Abattoir Blues: la canción con el mismo título.

    The Lyre of Orpheus: EASY MONEY

    Dig, Lazarus, Dig!!!: JESUS OF THE MOON

    Push the Sky Away: sí, JUBILEE STREET, por supuesto.

    Skeleton Tree: GIRL IN AMBER