St. Paul & The Broken Bones – Sea of Noise

No hay prisa por encontrar a Dios.

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Quemar Roma en la segunda cita. Mantel de franela, traje de dos botones, pajarita y pañuelo en el bolsillo, cena para dos, el mejor menú en la mesa, la sonrisa de Paul Janeway al otro lado y de repente, empieza a cantar: “Where’d you go my sweet devotion?”.

Dios sigue ahí.

Han transcurrido dos años desde su debut, de aquel maravilloso Half the City (Single Lock, 2014). Dos años donde St. Paul & The Broken Bones han paseado por todo el mundo la conversión de su cantante, otrora futuro pastor con solo 10 primaveras. Un predicador de Alabama, de formación eclesiástica y con una voz que cualquier causa hubiese deseado tener entre sus filas. Cómo no va a estar Dios aún entre sus canciones.

‘Burning Rome’ fue una canción compleja de lograr porque mis compañeros la veían como una balada estándar más. Yo estaba en plan: “sí, pero en verdad no es así” por el tema que trata. Una vez que conté a todos mi idea de abordarla, fue como una oración.

Es Paul Janeway quien lo cuenta a Popmatters. Su Roma es la Roma que ha ido construyendo durante décadas el Soul y el Funk, una Roma de iglesias quemadas con el olvido o la maduración, de gospels sexualizados al ritmo de Ray Charles, de “ataques” a la fe por “comercializar” la palabra por parte de Aretha Franklin o de aquel caballero llamado Sam Cooke a quien tanto admira y debe Janeway.

En sus palabras:

Cuando dejé la iglesia sentí que estaba destruyendo mi vida. Era la imagen de Roma ardiendo. Después te das cuenta de que no, que la fe no puede ser definida por eso. No para mí. La destrucción de eso fue lo que en verdad me hizo madurar y realmente piensas en ¿qué es en lo que crees? Y lo averiguas. Es una canción dura para mí.

Imposible que Dios se ausente, con Janeway viviendo una crisis de fe que transmite en sus canciones —”I can’t tell what side I’m on / I can’t tell what’s right or worng” canta en ‘All I Ever Wonder’—, a pleno pulmón y con una voz tan limpia y bella a la que en su catarsis final acaba llevando a unos juegos vocales donde las palabras sobran.

8/10

Por su parte, The Broken Bones viven lo opuesto a una crisis. Suenan mejor, probando nuevos registros y gustándose en hits como ‘Midnight on the Earth’, donde Prince y Zapp se cuelan entre guitarras wah-wah y trompetas y teclados que extienden la alfombra roja para que quien quiera alcanzar su nirvana personal lo haga con buen acompañamiento.

Total, dudas siempre habrá, como violines y chelos para baladas como ‘I’ll Be Your Woman’.

Que todas las crisis sean tan creativas como la de Janeway. Ahora que el petróleo está barato, tiene para quemar unas cuantas ciudades más y seguir sacando discazos como este. Ya en el décimo que encuentre a Dios, no hay prisa.

  • Jared zeledon

    Hombre,me he convencido,ayer que publicaron la critica me entró curiosidad,busco en youtube,encuentro una presentacion en Kexp,la escucho,y ahora tengo la obligacion de escucharme su primer disco(y su segundo) ,molan y mucho,no hay muchos(o nadie) como estos.

  • Si todo es como el tema que has puesto siguen a gran nivel. Ahora solo faltaría poder verlos en vivo.