Balcanes – Carne Nueva

A la altura de lo que se espera de una banda tan interesante.

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No nos coge por sorpresa que desde el nacimiento del sello Humo se haya apostado de manera decidida por propuestas tan interesantes y particulares como pocas en nuestro país, recogiendo directamente el testigo de sus antecesores en Discos Humeantes. No sólo por la apuesta por grupos como STA o Fiera, sino también rescatando a algunos de los grupos más atrevidos de su anterior etapa como Fasenuova y, especialmente, Balcanes, dos propuestas con tendencia a lo extremo, aunque unos lo hagan desde el prisma de la electrónica y otros desde el puro ruidismo del rock.

Estos últimos ya lograron llamarnos la atención en la etapa de Discos Humeantes únicamente con un 7’’ de dos canciones. Pero qué dos canciones. Pura bola de demolición abrasiva donde había cabida para el toque aniquilador de los primerísimos Swans y para los fangosos sonidos del doom o el sludge. No sorprende, por tanto, que tuviéramos ganas de un lanzamiento más completo, con más material y más profundización en las esquinas sonoras de este proyecto. Es natural, por tanto, que esperásemos con muchas ganas un trabajo como Carne Nueva (Humo, 2016).

Balcanes: viva la muerte

Ahora mismo Balcanes se postulan como una de las bandas más sugerentes de nuestro país, incluso partiendo de sonidos más o menos asentados como el noise rock y una perspectiva bastante cercana al doom. Conocemos los planteamientos, pero los de León los hacen completamente suyos y logran hacer su propuesta completamente identificable. Ya lo consiguieron en su breve 7’’ y lo logran con más ahínco en este (mini)LP con cinco canciones que son, al mismo tiempo, cinco mundos distintos y componentes de un todo.

Arquitectura de la destrucción. Celebración de la muerte a lomos de un bulldozer. Ese es el nexo común que termina uniendo el lento y ruidoso drone de ‘Pánico’, el empuje de ‘Combustible’, la inmensidad de ‘Masada’, la angustiosa densidad machacona de ‘Desorden’ y la feroz disonancia de ‘Rojo Máquina’. En total el conjunto no llega a los veinticinco minutos, pero deja una sensación completa dada la enorme paleta de matices de la que hacen gala y, por supuesto, la rotundidad con la que ejecutan las piezas.

7.8/10

El ejercicio de Carne Nueva no tiene el más mínimo desperdicio y es de obligada escucha para aquel que busque algo desafiante y hasta incómodo dentro de nuestras fronteras. Es muy difícil que la zona de confort de Balcanes sea la misma que la de alguien, precisamente porque el concepto de zona de confort para los leoneses aún es muy difuso. Por eso mismo podemos hablar de ellos como una banda sugerente y que ahora mismo uno debe seguir. Hay que agradecer que un sello como Humo decida apostar firmemente por propuestas así que, al final, terminarán siendo el distintivo de calidad y de identidad que todo sello discográfico que se precie debería tener.

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  • Alarch

    Me ha gustado, pero creo esta gente puede sacar aún más partido a su sonido dándole otra vuelta de tuerca a las composiciones. Habrá que seguirles la pista.