El tamaño sí importa (XCVII): ‘Lump’, de James Holden

Destruyendo mentes

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Dentro de un género como la electrónica en el que cada día hay más estilos, subestilos y ramificaciones de las que es prácticamente imposible estar al día por lo inabordable de las mismas —salvo si puedes vivir tu vida para ello—, generar un sonido propio, algo que te distinga del resto, es súmamente difícil. Ya ni digamos crear escuela. Tenemos el ejemplo en algunos de los clásicos o referentes que os puedan venir a la cabeza. Y cómo cuando un nuevo artista hace algo interesante, enseguida soltamos un “esto suena a X”. Es decir, despejar la X de esa ecuación y convertirse en uno de esos buques insignia de un determinado sonido o estilo está al alcance de unos pocos. James Holden es uno de ellos.

El de Exeter empezó por los senderos del Trance, con un sonido al que daría la vuelta 180º progresivamente hasta conocer al James Holden de hoy, el de The Idiots Are Winning (Border Community, 2006), The Inheritors (Border Community, 2013) o Marhaba (Eglo, 2015). Discos, exceptuando el último, que verían la luz en su sello, Border Community, donde lleva aliado tiempo con otros colegas que tienen un sonido distinguible, el sonido Border, que principalmente el inglés construyó. Después todos se retroalimentan del sonido del resto, el trabajo es permeable. Pero claro, el del maestro es el del maestro.

En su debut, que cumple ya diez años el próximo mes de noviembre, Holden abandonó definitivamente los BPM del Trance para configurar ese sonido esquizoide, eléctrico y a veces inquietante que envuelve a su música. Para ello no hay más que escuchar la bienvenida de ese trabajo, ‘Lump‘. Seis escasos minutos de locura, de requiebros casi glitch que arrancan a bajas revoluciones hasta que empieza a entrar esa atmósfera electrificada que va in crescendo, aumentando el voltaje, hasta que entra esa perturbadora sección vocal (hola ‘Windowlicker‘). Y el caniqueo del minimal, sobre una base más techno, hipnotizándote mientras la ambientación que ya había tejido empieza a regurgitar más y más sonidos. Una red IDM con una base de minimal techno que te deja la cabeza hecha un marasmo. Un efecto bastante habitual en la música del compositor inglés. Sobre todo en ese debut, mucho más caótico y barbitúrico que el que sería su siguiente, y a la postre obra maestra, The Inheritors. Los idiotas estaban ganando, pero James Holden estaba empezando a conquistar su parcela de terreno para configurar una electrónica excitante, sólo con unos patrones predecibles en la percusión, en la que demostraría que hay pocas cabezas como la suya dentro de la electrónica. El retorcimiento al que te someten hoy temas como ‘Lump’ y la sensación de locura que da estar dentro de ella es una prueba de ello. Genio.

Me gusta el chunda-chunda.

  • fredderes

    “Tu eres Holden, y sobre esta esquizofrenia edificaré mi Iglesia.”

    • “Y nunca saldré de ella”.

      James, 24-48