Wolverine – Machina Viva

Wolverine no dan un paso hasta que tienen claro que el tropiezo no es una opción. Tardan, pero siempre aciertan

wolverine

Los años pasan y cada vez es más complicado encontrar discos que te cambien, que dejen en ti un poso que te haga mirar la realidad que te rodea de otra manera, que su escucha más que como banda sonora se convierta en algo así como el guión de lo que viene siendo hoy tu vida. Uno podría argumentar que esta dificultad tiene que ver con que ya no se hacen discos como antes o con que ya está todo inventado en la vida del señor, y en un primer término sería sencillo estar de acuerdo, pero una mirada más pausada a lo que acontece acaba echando por tierra tan apocalíptica hipótesis.

Según mi punto de vista, el cual ya he manifestado un sin fin de veces en esta casa, rendir todo a la capacidad de sorpresa que se otorga a la originalidad y a la ruptura de estructuras establecidas es hacer un burdo ejercicio de reduccionismo, en el que acaba siendo más importante el yo que el qué, un ejercicio de onanismo apelativo en el que al final lo menos importante acaba siendo la música de la que hablamos. Esta es una conclusión a la que uno va llegando cuando lleva muchas horas de música a sus espaldas, cuando se puede considerar que conoce determinados géneros al dedillo, cuando, en definitiva, lo que realmente importa es que la música te cambie por lo que expresa, por lo que contiene, por lo que sugiere. Y el debate sobre la ortodoxia en los géneros, el virtuosismo en los mástiles o los requiebros estilísticos acaba quedando en un segundo o tercer plano.

Wolverine y la emoción a flor de piel

Los suecos Wolverine son una más en ese “saco” de bandas que comenzaron en el Metal Extremo y poco a poco han ido dando pasos hacia sonidos más accesibles pero no por ello menos sugerentes. Sus inicios en el Death Metal Melódico (sonido Goteborg) y su paso paulatino hacia el Rock Progresivo (el cual han culminado este 2016, tras diecisiete años de carrera), dice muchísimo de una ambición que más que circunstancia es una declaración de intenciones, y lo hace con la curiosidad de que su música huye de complejidades superfluas y artificios inútiles para guarecerse en la cueva de las atmósferas etéreas y las guitarras floydianas cuyo discurso es el de las emociones primarias.

Wolverine han transformado su herencia extrema, apagándola, en un recurso más dentro de su alegato de melancolía y desesperanza. Madurar es eso, aprender a reescribir el propio pasado

Lógicamente este camino puede y debe recordar al recorrido en el pasado por bandas como Anathema, Opeth o The Gathering pero seria de injustos negar que lo de Wolverine hoy es una cosa bastante diferente a pesar las evidentes semejanzas. Mientras que Anathema o The Gathering fueron enriqueciendo su sonido con elementos de dispar origen con el paso del tiempo (llegando incluso a coquetear ambos con la música electrónica en algún momento de su carrera), Wolverine han dejado que su sonido evolucione sin marcados puntos de inflexión ni ejercicios que les dejasen en algún momento fuera de lugar.

La banda de Stefan Zell es el vivo ejemplo de evolución pausada (no hay más que ver que han lanzado sólo 3 discos en los últimos 10 años), y hacen de la pausa una cuestión vital a pesar de que pasado lo evidente es fácil encontrar esquemas, recursos e ideas que nos remiten directamente a lo que antaño hacían bandas como Dark Tranquility o Amorphis. De hecho, si nos remitimos ya en exclusiva a lo que el magnífico Machina Viva (Laser’s Edge 2016) recoge, es imposible no resaltar riffs y estructuras típicas del Metal Progresivo proviniente de sonidos extremos, pero no son desarrollados desde la óptica directa y epatante de los géneros a los que aluden, sino que funciona como recurso anexo a esas atmósferas opresivas y melancólicas que son el verdadero eje gravitacional de álbum.

Los riffs, a pesar de potentes en su arquitectura, suenan asfixiados, apagados como un recurso atmosférico, acompañando a una sección rítmica que huye de las altas revoluciones y se cobija en los medios tiempos y desarrollos lánguidos y opresivos propios del Rock Progresivo heredero del Doom que por momentos pretende recordar a los también suecos Katatonia, banda que ha tenido una evolución similar a estos Wolverine. En general la instrumentación es suave y se acompaña de un impecable trabajo vocal de Stefan Zell, quien se mueve como pez en el agua en una propuesta que por momentos roza el Rock Gótico a pesar de que su timbre de voz parece propio de vocalistas del Metal clásico escandinavo.

En Machina Viva prima la transmisión de emociones sobre la frialdad de las estructuras y las ideas preconcebidas. Su principal victoria es ésta

A nivel rítmico bajo y percusiones juegan su propio partido a pesar de que en ningún momento queden fuera de juego, ya que a pesar de ser los elementos que menos recuerden al pasado extremo de la banda, encajan a la perfección con lo que la banda propone y las canciones piden, pasando desde estructuras más propias del jazz a otras que por momento parecen tribales sin que esto se convierta en incongruencia circunstancia en el opresivo ambiente del álbum. En definitiva, todo en Machina Viva parece calculado hasta el más mínimo detalle sin que en ningún momento parezca un álbum artificioso, ya que la experiencia ha permitido a Wolverine comprender que su música no es un fin en si mismo sino un medio de transmisión de emociones, y es ahí, en el campo de las emociones, donde los buenos discos acaban consolidándose como obras maestras, como esos discos que tienen la capacidad de guionizar nuestra vida en vez de ejercer como mero acompañamiento.

No desprecies a los discos que no cambian nada, pues pueden cambiarlo todo

En su propuesta Wolverine dejan más que claro que no están aquí para revolucionar nada, aunque al finan acaban revolucionándolo todo gracias al poder de hacer sentir cosas que tiene su hoy ya consolidadísima propuesta. Es cierto que vienen de recorrer un camino mil veces recorrido y que lo hacen sin aportar nada nuevo al género en el que hoy se mueven, pero el empaque de su discurso en lo formal y en lo emotivo alcanza un nivel de brillantez que muy pocas bandas han alcanzado este año en la escena.

Lógicamente el impacto de Machina Viva no saldrá de círculos muy reducidos pues es a donde Wolverine se han visto confinados por una industria musical decadente, y para la que priman otro tipo de ejercicios incluso en lo que al Rock Progresivo se refiere. Éste no va a ser un disco de esos que encabecen mil tops ni que sobresalga por recibir calificaciones extraordinarias pues ni siquiera lo pretende, Machina Viva tiene como objetivo claro hacernos sentir cosas y lograr que volvamos a él, y en esto último no queda si no reconocer que Wolverine han logrado uno de los ejercicios más estimulantes de este año.

8.7/10

Decía al principio de este texto que los años pasan y al final acaba importando más lo que la música nos hace sentir que los elementos y recursos utilizados, cuando antaño era al contrario. Wolverine son uno de nosotros, otro más que se embarca en una búsqueda de planteamientos más polivalentes cuando la rabia, el odio y la transgresión, con la madurez, acaban pasando a un segundo plano por mera cuestión de supervivencia. Machina Viva al final acaba siendo un alegato sobre todo esto sin pretenderlo, manifestando que sin emoción el Rock Progresivo no es más que el jazz y que encerrada en el círculo del virtuosismo como leitmotif la escena seguirá condenada al ostracismo del olvido a pesar de su glorioso pasado. Y no nos olvidemos de lo más importante, lo nuevo de Wolverine es un ejercicio brillante en todos los sentidos.

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.

  • Manuel Ruiz Campaña

    He oído un par de albums de esta gente, y por supuesto que le pegaré alguna oída a éste. Ahora me viene a la mente un tema que es una maravilla: Embrace, de su álbum de 2.011 Communication Lost.

    • A mí este es el disco que más me gusta de Wolverine. Creo que han alcanzado un punto de equilibrio entre lo que eran y lo que quieren ser que les convierte en una de las bandas del momento. No tienen mucho nombre, pero tienen un talento increíble para construir canciones redondas.

  • Alarch

    Pues yo no los conocía de nada, y me he escuchado el disco por el artículo.

    Y… me deja sensaciones encontradas. A ratos me ha parecido “legítimamente” bonito (precioso en ocasiones), pero a otros me ha sonado impostadamente melodramático; creo que en parte por la voz y el estilo del cantante, con el que no he acabado de conectar.

    Ahora, no cabe duda de que es un álbum muy bien trabajado, realmente sólido en la composición, la instrumentación y la producción.

    • Reconozco que la voz puede ser un factor que genere repulsión por su carácter demasiado heavy clásico, pero yo no concibo esas canciones con otra voz, en mi mente forman un dúo inseparable.