Anciients – Voice of the Void

Convenciendo hasta al más receloso.

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Recuerdo todavía la primera vez que escuché Heart of Oak (Season of Mist, 2013), el primer álbum de los canadienses Anciients. Recuerdo que mi primera impresión fue la de estar escuchando a unos Mastodon un poco descafeinados. Mi impresión no varió mucho con las posteriores escuchas, que le terminé dando puesto que era un disco bastante recomendado y había leído bastantes opiniones positivas sobre el mismo. No las terminaba de compartir, evidentemente, y mi recuerdo del disco ha terminado siendo un difuso recuerdo del que sólo sé que no fue especialmente negativo pero tampoco positivo. Y, sin embargo, aquí estoy, dispuesto a soltar una serie de alabanzas sobre la banda y su nueva referencia.

No ha sido hasta el insistente aviso de mi compañero Cronopio cuando he decidido tirarme de lleno con Voice of the Void (Season of Mist, 2016). Tenía conocimiento de su existencia y pensaba escucharlo en algún momento, pero viendo la reacción tan favorable de mi compañero de redacción tuve que adelantar ese momento, algo debía de haber. Y vaya que sí lo había. Mi recuerdo de su debut, como ya he dicho, está un tanto difuso -así de olvidable me pareció-, pero creo que puedo asegurar que no se acercaba ni por asomo a lo que me he encontrado aquí.

La energía animal de Anciients

¿Tanto había cambiado la cosa en tres años para tanta diferencia en la valoración de dos discos? A mi juicio, sí. Para empezar, el nombre de Mastodon aparece en mi cabeza, pero sólo en contadas ocasiones, no era un recuerdo más constante como en el debut. Eso es debido a la ampliación de miras que ha recibido su música, partiendo desde un metal progresivo que se mueve en distintas direcciones, como el sludge o incluso el metal extremo. Eso permite que su estilo sea mucho más personal y las deudas con referentes más obvios sean menos evidentes.

A la mejora en su estilo, que ha sido espectacular, se le une un punto de inspiración sublime, escandaloso

Por otro lado, a esta mejora en su estilo, que ha sido espectacular, se le une un punto de inspiración sublime, escandaloso. Los canadienses clavan una canción tras otra, dejándonos los ojos como platos con momentos que son puro desborde de energía animal. No es fácil clavar tantos riffs brutos y desarrollar con tanta elegancia estructuras de exquisita complejidad de manera consecutiva sin resultar abrumadores, pero Anciients lo hacen con una facilidad que hasta resulta pasmosa.

Hablamos de canciones de largas, donde la más corta se va a los tres minutos y termina pareciendo un interludio, un nexo de unión entre dos mitades, y todas funcionan y se pasan como si durasen la mitad. De hecho, es en las canciones más largas donde mejor llegan a sonar. El disco se extiende a más de una hora de duración y no llega a saturar ni invitar a la desconexión en casi ningún momento. El funcionamiento y el trabajo es tan fluido que el disco rueda con mucha suavidad, aún con el estruendo que encierra. Por otro lado, las piezas, además de funcionar como conjunto, cuentan cada una con detalles que la diferencian del resto. Cada una adquiere su propia personalidad y eso evita cualquier amago de monotonía que pueda presentar una obra de estas características.

8.5/10

La inmensidad deslumbrante, la elegancia dentro de la arrolladora fuerza, la exquisita belleza dentro de una feroz y retorcida bestia. Anciients no sólo logran convencer hasta al más receloso ante tanto parabién recibido, sino que se elevan hasta los niveles más elevados dentro de un metal progresivo que viene necesitando referentes nuevos que aporten frescura. Su Voice of the Void cuenta con argumentos más que suficientes para, con permiso del último trabajo de Obsidian Kingdom, ser considerado el mejor álbum del año en lo que al género respecta.

  • Capdecanoa

    Fuá! Fuá!