Crystal Castles – Amnesty (I)

Una vuelta discreta, como ya venía siendo la trayectoria del proyecto

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Parecía que era el fin de Crystal Castles cuando en 2014 Alice Glass abandonaba el dúo por desavenencias con su compañero, Ethan Kath. Sin embargo, se subió al proyecto al año siguiente Edith Frances para los vocales, con un timbre muy similar al de Glass y en el que apenas se nota la diferencia. Este año ha sido el del regreso con un Amnesty (I) (Fiction Records, 2016) que sigue la senda de su anterior trabajo y en el que se ve cómo sigue siendo Kath el que rige los sonidos de Crystal Castles, puesto que apenas hay cambios, salvo un poco más de ruido dentro de esa propuesta a mitad de camino entre el witch house y un synth pop bellamente místico. La cuestión es que el dúo sigue apelando a unos patrones que han perdido fuelle, como pasó también en su disco antecesor.

6/10

De un tiempo a esta parte, Crystal Castles han ido perdiendo frescura, con un par de patrones a partir de los cuales sacan varios temas y con un álbum en el que cada vez es más difícil encontrar jits o temas que sobresalgan holgadamente del resto. Mientras que hay cortes inspirados como ‘Char‘ y contundentes como ‘Enth‘, en gran parte del disco hay un mejunje noisero que tira de automático y que se queda bastante lejano tanto de temas frenéticos de sudar que existían en III (Casablanca, 2012), o de canciones más limpias que sí existían en la época de Alice Glass. Hay estructuras interesantes y ricas como en ‘Sadist‘, pero son pocas veces las que viran por estas coordenadas. Encontramos una parte de la potencia anterior y lo que parece será el nuevo sonido marca de la casa, así pues, parece más un disco de transición con ciertas resistencias a abandonar del todo el legado. De momento, esta vuelta a la vida se queda muy a mitad de gas.

Me gusta el chunda-chunda.