El bosque oscuro, la noche fría, Esben and the Witch

El Sol es el límite.

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La historia de Esben and the Witch probablemente sea una de las más interesantes acaecidas en la música del último lustro. La suya es una de las evoluciones más sugerentes, más estimulantes y, también, más inesperadas que hemos visto recientemente puesto que, tras la caída que supuso su segundo disco tras un estupendo álbum debut, pocos esperaban que pudieran recuperarse de ahí. No sólo lo hicieron, sino que regresaron con un sonido más rico, más expansivo y más sobrecogedor de lo que podríamos esperar en su fabuloso A New Nature (Nostromo, 2014).

En su anterior disco nos invitaron a dar un largo paseo por un nocturno desierto, con la niebla cubriéndonos de tal manera que los rostros se vuelven irreconocibles, y también nos invitaron dejarnos llevar por la corriente que nos arrastraba. El resultado fue asombroso. Older Terrors (Season of Mist, 2016) no hace sino continuar ese fabuloso rumbo marcado en su impactante reconstrucción, llevándolo hasta cierto extremo -cuatro temas de diez minutos mínimo cada uno, todo un reto- y, si queréis, cambiando el paisaje por una noche fría, con un cielo lleno de estrella y un bosque oscuro y espeso que también dificulta reconocerse en su interior.

Con temas más largos es más fácil perderse en el camino y llegar a dispersarse, pero el talento de los ingleses les lleva a recopilar varios de los momentos más espectaculares del año. Y probablemente el tema que más momentos de esta clase aglutine en su interior es ‘The Wolf’s Sun’, con once minutos y catorce segundos de travesía sugerente donde no existen límites imaginables a la hora de tocar. Post-rock, doom, post-punk. Nada está restringido en este oscuro bosque.

Los inicios son tormentosos, con instrumentos desatando tempestades de notas potentes y oscuras, hasta que los decibelios descienden y la epatante voz de Rachel Davies nos conduce por siniestros senderos que desconocemos pero estamos deseosos de explorar. Una vez el tempo más lento nos abandona alrededor del minuto 04:25, el bajo marca el ritmo al mismo tiempo que nuestros ojos se abren a todo lo que dan. Las guitarras son más sinuosas, pero muy sugerentes, la voz de Davies resulta hipnótica. Este quizá sea el momento más sublime que vayáis a escuchar este año. Tras esto, la tormenta vuelve a desatarse y el grupo nos va abandonando tras desplegar un caos ante el que las palabras se quedan cortas.

  • Sebástian Acero

    Muy buenos, no los conocia. Gracias