Factory Floor – 25 25

¡Ahora con más repetición!

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Comparar las primeras canciones de Factory Floor (DFA, 2013) con las de 25 25 (DFA, 2016) es suficiente para ver por qué el debut de Factory Floor es bastante más superior que su nuevo disco. Tres años después de que lanzaran ese notable trabajo repleto de cajas de ritmos mecánicos que te empujaban por todos lados para que te movieras, el regreso de los londinenses se antoja como una de las decepciones del año. O digamos uno de los discos más flojos dentro del panorama electrónico internacional más conocido. Hacer tu apuesta sonora al minimal wave tiene sus riesgos, es un estilo que suele estar bastante acotado, sobre todo en la forma en que Factory Floor lo barruntaban con algo de techno en sus bases —sobre todo recursos de este—. Precisamente por ahí es por donde flojea 25 25.

5.5/10

Su problema no es que sea repetitivo. Al fin y al cabo, en su primer debut y en los epés previos ya eran así, pero desde luego había mucho más que ofrecer. Dentro de lo encorsetado del género, sabían darle giros que rompieran la monotonía del pa-pa-pa de la percusión, y era alternando diferentes ritmos y dándole más peso a la sección vocal femenina. Aquí tenemos un mayor peso de sonidos techneros, pero dentro de unas estructuras más simplonas y menos melódicas. Hay más profundidad y algún buen tema como ‘Meet Me At The End‘ o ‘Ya‘, que quizá por el final y por su desarrollo es lo más parecido a un hit que tiene este disco —en el anterior había unos cuantos—. Al final, no se trata de ver cuántos singles o jitazos eres capaz de sacar en cada trabajo, pero desde luego 25 25 es un disco con menos sorpresas y menor búsqueda de salirse de ese campo acotado. Más perezoso. Por lo que esto de Factory Floor pierde bastante interés.

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Me gusta el chunda-chunda.