Gareth Dickson – Orwell Court

Calentad vuestro café, echadle unas cuantas gotas, y disfrutad de la tarde.

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No es la primera vez que os cuento más o menos esto, pero hay momentos en los que uno tiene que creer en la reencarnación. Bueno, en realidad nunca creo en ella, pero como idea inverosímil mola mucho. Así que más que una creencia real, pongamos que de cuando en cuando sueño despierto con la resurrección de ciertos artistas. Obviamente, suelen ser de cierto calado, de peso importante a lo largo de la historia reciente, pues esto de la vuelta a la vida suele ocurrir cuando escucho a otros en los que, de un modo u otro, reconozco la obra de los anteriores. No soy imbécil, sé que no es algo que solo haga yo, pero en ocasiones esas sensaciones me invaden tan fieramente que no puedo evitar empezar a soltar referencias como un energúmeno.

Orwell Court: un disco pequeño, sencillo y bellísimo

De artistas que me recuerdan mucho a Nick Drake ya os tengo hablado. Hoy, uno más. Uno que mucho. Gareth Dickson es un relativo desconocido (no digo “completo” por si hay algún ultrafan leyendo esto, que de todo tiene que haber en este, nuestro planeta) al que por aquí hemos descubierto con su reciente Orwell Court (12k, 2016). Un disco sencillo. Muy sencillo. Tanto como bellísimo. Aires minimal, algún corte instrumental y experimental y cotas muy altas del folk pop que con mano maestra condujo Drake ya hace unas cuantas décadas o, posteriormente, otros como un Neil Halstead al que también nos recuerda mucho este trabajo de Gareth Dickson.

Que nadie espere acrobacias, florituras u otro tipo de adornos. Gareth Dickson se hace acompañar de poco más que una guitarra para intentar conquistar corazones y almas, y, lo cierto, es que no parece necesitar un apoyo mayor. Una voz que tanto recuerda a lo descrito previamente, que susurra, que no va a por ningún alarde. Seguramente consciente de que si lo intentase, fracasaría. Se mueve más en el terreno del susurro que en el de la potencia vocal, y, de hecho, Dickson se gana la vida en esto de la música mucho más como guitarrista en la banda de directo de Vashti Bunyan que por un proyecto en solitario que continúa sirviendo más como saciante de necesidades personales, que como acceso al mundo de la capitalización. Aunque, en vista de cortes tan mágicos como ‘Two Halfs’ o ‘The Big Lie’, resulta hasta llamativo que no hayamos llegado a la carrera en solitario de Dickson hasta ahora.

Para cuando uno afronta la maravillosa ‘The Hinge of the Year’ o los primeros y escalofriantes acordes de ‘Red Road’, ya tiene clara una cosa: el de Gareth Wilson es uno de los mejores discos de su género en este año

Orwell Court ve la luz cuando es tiempo de niebla espesa. Cuando dibuja entre acordes sencillos y maestría en los arpegios un paisaje propio de una Escocia natal en la que el otoño ya ha llegado. Por caer en tópicos, podemos decir que es un disco de mantita, libro y sofá. Y, seguramente, aunque todo tenga un sabor más logrado mientras ingerimos algún tipo de bebida alcohólica, lo suyo sería imaginarse la estampa infusión en mano (echadle algunas gotitas al café, casi mejor).

Para cuando uno afronta la maravillosa ‘The Hinge of the Year’ o los primeros y escalofriantes acordes de ‘Red Road’, ya tiene clara una cosa: el de Gareth Wilson es uno de los mejores discos de su género en este año. En el género de churri con guitarrica haciendo cosas folkies y de fondo triste. Sintetizad la etiqueta como mejor os venga, pero que sea necesariamente captando la belleza y la capacidad de llenar toda una tarde de congoja y emoción.

8.2/10

Y para acabar, algo tan folkie y de cantautor como versionar a Joy Division. Concretamente, aquella obra maestra que lleva por nombre ‘Atmosphere’. El riesgo de afrontar canciones tan superlativas, que han adquirido un peso emocional tan grande en la vida de muchas personas, está en que de alguna forma alguien lo entienda como una profanación (no caigáis en el chiste obvio y dejad al pobre Ian descansar en paz). La cuestión es que a mí me parece un cierre perfecto, inesperado, para un disco enormemente logrado. La demostración empírica de que, probablemente, incluso a estas alturas sea posible conquistar corazones con un aspecto de aparente normalidad.

  • black_gallego

    Sólo paso por aquí para confirmar lo dicho por la versión de ‘Atmosphere’. Deliciosa.