MIRA Festival 2016, sábado: jornada perfecta de industrial, ambient y bailes múltiples

Una jornada completísima para despedir el festival

lone

Y tras un buen arranque de festival, iniciamos la jornada de sábado con una noticia inesperada; inesperada en el sentido de que nunca te vas a esperar que se caiga del cartel un día antes uno de los artistas, salvo si es Zomby, que ya es reincidente en estas cosas. Desde la organización del festival anunciaban por la mañana que habían hecho todo lo posible por traerlo, “pero no nos ha dejado otra alternativa que cancelar su actuación”. Y él decía lo contrario en este tuit. Polémicas, tuits y reincidencias aparte, la realidad es que tenía lugar la segunda jornada de festival, muy completa, quizá más que la anterior, además con la incorporación de Nathan Fake para sustituir a su compatriota.

Por lo que respecta al MIRA, muy bien en líneas generales en la primera edición a la que asistimos, con las ventajas de un festival pequeño —de infraestructura, que no de calidad—, y salvo quizá las típicas colas en las barras en los momentos de máximo aforo como cosilla a mejorar, el poder evitar caminatas infumables, ningún solape infernal —salvo lo de BeGun, que tuvo que lidiar el primer día con Plaid y el segundo con Roly Porter para presentar Amma— y precios razonables siempre es de agradecer. Y sobre todo, el buen cartel, amén del espacio donde se celebra, que es el absoluto protagonista del evento.

Y empezamos la marcha con Elysia Crampton, que mostró ante los platos la versatilidad de sus producciones, pasando de composiciones ambientales —uno de los comunes denominadores de esta edición— a ruidos mucho más oscuros por los que le conocemos, sin renunciar a ritmos casi reggaetoneros para mover el bullarengue. Un set completo y divertido por la variedad del repertorio, además de unas truculentas proyecciones que a veces acompañaba con su propia voz y un vocoder. Y tras su actuación y lo orgullosa que estaba de poder haberla compartido con nosotros, como dijo, pasamos a uno de los platos fuertes del festival: Esplendor Geométrico.

esplendor-geometrico

El dúo madrileño, compuesto acualmente por el militante Arturo Lanz y Saverio Evangelista, venía a demostrar que siguen en forma a pesar de su veteranía. Mucha expectación antes de presenciar a uno de los proyectos indispensables de la electrónica española, pioneros de lo industrial que han sido referencia para muchos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Y ante ellos, público de todas las edades para verles, seguramente por primera vez, para ver cómo desde el minuto uno nos sometían con esas bases regias a las que tuvieron que bajar volumen para no cargarse el equipo de sonido. Con los dos enfrascados en sus teclados, y sobre todo Lanz, en posición rockera y militante con las piernas abiertas, que de vez en cuando salía hasta el borde del escenario para gritar, meterse el micro en la boca o correr de un lado a otro del mismo mientras los presentes alucinaban. Esplendor Geométrico llevan más de tres décadas en activo pero el espíritu sigue siendo el mismo. Con temas nuevos como ‘Regeneración‘. proyecciones metalúrgicas y de referencias comunistoides chinas y lirismo contra el franquismo, los geométricos nos ofrecieron una de las mejores actuaciones de esta edición. Y se nos hizo corto. Demasiado.

Tras la pegada de los madrileños, fue el turno de otro de los platos fuertes del festival, el de Tim Hecker, a quien MFO le dejó toda la sala repleta de humo, sólo humo. Como una alegoría de su ambient que te rodea y acongoja, y con unas pocas luces que iban cambiando de color para darle algo de dinamismo, empezó el show de Hecker, en el que gracias a la puesta en escena, sólo podías atender a la música y que tu mente hiciera el resto. Presentó su nuevo disco, Love Streams, como estaba previsto, y sobre nosotros descargó toda la potencia de su sonido con esos matices y juegos de voces que hacen de Hecker alguien único a día de hoy en el panorama ambiental internacional. El poderío de sus canciones, la evolución de las mismas y que sonaran cosas como ‘Castrati Stack‘ empalmada con los arpegios de ‘Virginal II‘, de Virgins, nos hicieron recordar por qué a día de hoy hay pocos como él en el ambient actual. Soberbio.

tim-hecker

Y para no dejar la potencia de lado, tras Hecker apareció en escena Roly Porter, que tuvo que esperar a que el propio MFO apañara la puesta en escena diez minutos. Pero tras la espera, al fin empezó a sonar su dark ambient de Third Law, que sonó prácticamente de arriba abajo, sacando toda la fuerza que el propio disco rezuma. De hecho, sonó de una forma demasiado ‘fiel’, lo que quizá le quitó algo de frescura y sorpresa al directo. Aunque juzgando el sonido y el despliegue sonoro, desde luego ahí estuvo impecable. Finalizó su viaje espacial, como se veía venir, con ‘Known Space‘, tema que cierra el disco y la estancia sideral que este rezuma.

Tras el paseo patrocinado por la NASA llegó uno de los momentos que al menos por aquí más esperábamos, ya que a pesar de las ganas que había de Zomby, Nathan Fake suele ser un gran valor en directo. Y más teniendo en cuenta que se preveía que viniera a presentar algunos de los nuevos temas que formarán su próximo LP. Y de hecho así fue, pues en la parte final de su set se pudo escuchar su recién estrenado tema con Prurient, tremendo. Fue la guinda a una actuación muy notable en la que volvió a tirar de ese sonido Border Community que siempre el ha caracterizado en sus lives, con requiebros, descargas eléctricas y sonidos metálicos que te hacen bailar antes de que te des cuenta. Se esperaba que Fake fuera de lo mejor de la noche, y por supuesto lo fue. Grande.

La última actuación que presenciamos fue la de Lone con los buenísimos visuales de Konx-Om-Pax, muy acordes a la propuesta del inglés, que vino con un batería para darle ese toque señorial y jazzístico —Whiplash in memorian— con ritmos entretenidísimos, a mitad de camino de esa raigambre jazz en la percusión con el house de requiebros que practica. Buenrrollismo de altas cotas, pegadísimo, con un público entregadísimo por cómo se estaban gustando él, Konx y el batería, estaba todo yendo de fábula. En el tramo final de su directo tiró por los breaks de los que se esperaba más protagonismo porque son los que rigen su nuevo disco. Pero con el resultado que dio lo anterior, ninguna pega. Fue la gratísima sorpresa del festival.

Un festival al que despedimos hasta el año que viene y que tiene ahora el reto de estar a la altura de las expectativas creadas este año, con un cartel de ensueño, trayendo a muchos de esos artistas que han sido protagonistas este año y que se esperaba encontrar en otros festivales. El listón está alto.

FOTOS | REFUGI FILMS

POST TAGS:

Me gusta el chunda-chunda.