Nuestras canciones favoritas de Leonard Cohen

Para coger carrerilla y empezar a rescatar sus discos al completo.

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Se ha muerto Leonard Cohen. En realidad hace ya siete días, pero nos hemos enterado el viernes. Y en consecuencia, como cada vez que fallece un absoluto ídolo musical y vital, todo nos parece mal-fatal. El viernes lo iniciamos con pena y hoy continuamos con una sonrisa nostálgica recordando sus enormes canciones. Por desgracia, últimamente vivimos muy a menudo lo de homenajear a leyendas. El canadiense viene de publicar recientemente You Want It Darker (Sony, 2016). Un disco que, para ser sinceros, todavía no había acabado de conquistarnos, a falta de que algún editor de esta casa afronte su reseña.

Enfrentarse a la obra de semejante bestia es inabarcable. Así que nos conformaremos con recordar un puñado de canciones que, por un motivo u otro, son nuestras favoritas dentro de la extensísima obra del canadiense. Con todo el cariño que se le puede guardar a quien quieres casi como a un familiar, incluso hay quien le tiene hasta mote dentro de la redacción. Al fin y al cabo, hemos compartido con nuestro Lenny más horas que con muchos de nuestros parientes reales. Sirva esta lista para abriros el apetito y, aunque es enormemente probable que lo hayáis hecho ya, coger carrerilla y empezar a rescatar sus discos al completo.

Dr. Chou – So Long, Marianne

Por decir una. Por no hablar de esa catedral que bautizó como ‘Hallelujah’ y que tan bien reencarnó Jeff Buckley, o la cruentísima y directa ‘Who By Fire?’. Al final, entre otras mil cosas, recordaré a Leonard Cohen como el tipo que, cuando cantaba al amor, lo hacía con mayor dignidad y elegancia que nadie. Del que te emboba y del que te duele en las entrañas. De un amor fugaz, o de aquella persona que un día pasó por tu vida y, aunque el camino se torciese y la cosa no llegase más lejos, jamás podrás olvidar del todo. Como la de Leonard y Marianne, uno de esos amores que nos contaron como inicio de cuento de hadas, dando igual si la historia que cuenta cómo se conocieron es cierta del todo o no. ‘So Long, Marianne’ es una de esas canciones de amor que duele enormemente, que genera un daño absoluto. La certeza de saber que estás ante quien más amarás en tu vida, sin poder evitar que, con todo, no podáis envejecer juntos, como si una fuerza extraña os separase. Como si esa misma fuerza os volviese a unir para morir, casi, de la mano.

Black Gallego – Take This Waltz

A Leonard (en mi corazón siempre será “Nuestro Lenny”) se le daba muy bien disfrazar de canción pop cualquier cosa. Así empezó su carrera, transformando en música sus poemas. Si conseguía colarnos su moralina en ‘Diamonds in the Mine’ y seguir emocionandonos como si no nos importara, es por algo. En este caso concreto, recoge el Pequeño Vals Vienés de Federico García Lorca y lo convierte en uno de los himnos del epatante I’m Your Man (Columbia, 1988), con una instrumentación exquisita y una interpretación sublime. Tan buena es que también es uno de los pilares de uno de los mejores discos de nuestro país.

Probertoj – ‘Dance Me to the End of Love’

Siempre he preferido el Cohen que hablaba del amor (ahí, ‘Ain’t No Cure‘ puntuaría bien alto también en mi corazón) que el más oscuro o sardónico. Y ‘Dance Me…’ tiene justo el toque perfecto, como I’m Your Man, entre ambas facetas. A priori, es una canción romántica, de llegar juntos hasta el final. Pero, en realidad, como da fe desde su primera frase (“dance me to your beauty with a burning violin”), es muchísimo más.

Dentro Cohen: “‘Dance Me to the End Of Love’ … it’s curious how songs begin because the origin of the song, every song, has a kind of grain or seed that somebody hands you or the world hands you and that’s why the process is so mysterious about writing a song. But that came from just hearing or reading or knowing that in the death camps, beside the crematoria, in certain of the death camps, a string quartet was pressed into performance while this horror was going on, those were the people whose fate was this horror also. And they would be playing classical music while their fellow prisoners were being killed and burnt”. Morir en un campo de concentración mientras toca el cuarteto de cuerdas. Bailar hasta el fin del amor. Seguir pensando en la parte carnal de la vida (Let me feel you moving like they do in Babylon / Show me slowly what I only know the limits of). Amarnos incluso cuando todo ha ido rematadamente mal. Y reconfortarnos, apoyarnos… hasta morir.

‘Dance Me to the End of Love’ nació de un teclado sintetizador Casio que Cohen encontró en una tienda de souvenirs de Times Square. De eso y de la semilla del horror es de donde Leonard Cohen sacó la que sería su gran apertura de conciertos durante muchísimos años. La magnífica versión de Cohen Live deja constancia de por qué ‘Dance Me To The End of Love’ llegó a ese status.

Ferraia – The Partisan

The Partisan‘ es una canción popular de la Resistencia Francesa durante la II Guerra Mundial, compuesta por Anna Marly y con letra de de la Vigerie. Sin embargo, si entre otras cosas conocemos esa canción a día de hoy es por lo versionada que ha sido. Y de entre todos y todas las artistas que lo hicieron, Leonard Cohen fue uno de ellos. No sólo habló del amor y la religión, también dedicó parte de su lírica a la política, y en Songs From a Room (CBS, 1969) hay buena muestra de ello. The Partisan, una canción que habla de la dureza de la guerra como partisano, de estar huyendo continuamente dejando a compañeros atrás, pero también de libertad; de libertad y de fuertes convicciones, de sacar energía cuanto todo se va a la mierda. Fue inmortalizada por Cohen en una interpretación sencilla pero solemne que aún hiela la sangre. Las veces que la escuches.

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  • Jorge Mario Sánchez

    ‘Anthem’, obviously.

  • Muy buenas todas las propuestas. Para mi el Cohen mas duro o sea el de los 4 primeros discos.
    Por cierto 6 días después de morir Cohen ha muerto otro de los grandes del rock, blues, soul, country… LEON RUSSELL.
    Se merece un lugar en HIPERSONICA.
    Saludos.