Paul Jebanasam – Continuum

Hostias a tutiplén en el cosmos

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Para mucha gente escuchar un disco de ambient puede ser un auténtico suplicio. Incluso para aquellos que somos seguidores del género, escuchar una línea melódica inalterable que se estira durante minutos y minutos puede convertirse en algo insufrible. Sin embargo, cuando empieza a entrar la convergencia con otros géneros, aunque sean de la rama, la cosa puede cambiar bastante. Y en ese sentido, un disco de drone ambient, de los que se retuercen a cada momento, puede suponer un viaje único. Como lo es Continuum (Subtext, 2016) de Paul Jebanasam, productor nacido en Sri Lanka pero afincado en Bristol.

Jebanasam ya dejó constancia de lo que plantea en su debut, un drone ambient convulso, muy convulso como los de Jannick Schou y principalmente cercano a las atmósferas que construye Roly Porter, que también ha publicado en Subtext. Unas composiciones que parecen grabaciones de campo en medio de una supernova, si es que fuera posible. Pero ahora ha ido a más. Vuelve a presentar ante nosotros tres canciones extensas y cada una de ellas con un resultado diferente en el que elabora diferentes discursos a través de los mismos patrones. Es difícil dominar temas que duren tanto y que no se vayan a lo cargante, precisamente por lo que comentábamos más arriba de las sensaciones de monotonía que se pueden producir.

En cambio, Jebanasam busca estructuras más dinámicas y tira por esos ahí con piezas que regurgitan sobre sí mismas y que van de menos a más, van explotando en cadena como si fuera una demolición preparada, hasta llegar al éxtasis final. Los títulos, ilegibles, evocan a fórmulas jeroglíficas. Porque no importan, hacen que no te distraigas con ellos, su misión es que te inmiscuyas en su mundo. Y su mundo, aquí, empieza por la epopeya de ‘depart as | air dx stop ∂ρ/∂ /dt somewhere = +∇⋅(ρ sigma*(y waiting -x) v)=0 ∂ρ/dy/dt for = you x dim‘. Un cuarto de hora de tempestades, de capas agresivas que chocan contra percusiones ruidosas, con drones que se estiran mientras son golpeados por objetos cósmicos. Porque sí, este es otro de esos trabajos que se acercan al ambient desde reminiscencias espaciales. Aunque lo destacable de este álbum es que consigue esos efectos porque no sólo hay drone, también ambient y rupturas rítmicas, erráticas, propias del glitch. Y en este primer y mejor tema, se ve. Además, su sección vocal, que hubiera creado un efecto mucho más grandioso de no estar tan subyugadas, le dan un sabor apocalíptico especial.

8/10

Haber tirado del mismo desarrollo todo el tiempo hubiera sido algo cómodo, seguramente efectivo, pero el disco hubiera perdido interés por esa apelación a los mismos mecanismos. Por eso viene bien el segundo corte, ‘eidolons beginning p = (m²A ² am to (rho-z)-y ∂t+(ρ see to wait dz/dt = it xy that I -beta* do not z countless‘, el más corto —sólo 10 minutos—, para oxigenar y para acercarse a terrenos más livianos, casi de neoclásica, con un ambient suave que tiene lijeros pinchazos glitch. Al contrario que el tema de cierre, ‘search another 3Hφ˙ = lose you i), place i=0 doubt I V (φ) am ∝ exp( √ 16π to meet you again pm² P φ‘, que es un híbrido de las dos anteriores canciones. En lugar de empezar fuerte desde el principio, como el título que abre el disco, es la progresión prototípica, una capa ambiental que va sufriendo algunas turbulencias con la percusión y que de repente empieza a ponerse mucho más violenta en su tramo principal. Después viene otro final de los de calma y drones estimulantes. Ahora sí, con unos coros incipientes que anuncian el fin después de un intenso recorrido que deja exhausto por la fiereza que en ciertos pasajes descarga Jebanasam. Un álbum para disfrutar con auriculares y dejarse llevar por la violencia de cuerpos celestes chocando, imaginando paisajes que no veremos nunca. Gran trabajo.

Me gusta el chunda-chunda.