Selvática – Canciones Cariocas

Hedonismo en cortito y al pie, para ti, joven.

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No hay bien que por mal no venga. Una frase muy cuñada del también a veces cuñado refranero español. Y sin embargo, a veces tiene razón. Quizá sea cuestión de estadística, pero en ocasiones lo clava. En el capítulo de migraciones o de una gran flexibilidad geográfica, como diría González Pons, Manu y Paula emigran a Rio de Janeiro, donde deciden crear un grupo aprovechando la tesitura de estar en Brasil y poder recoger influencias del país para lo que sería su nuevo grupo: Selvática. Eso fue en 2014. Al año siguiente publicaron su primer y buen trabajo, Un Mundo Extraño (Discos de Kirlian / Mama Vynila / La nada colectiva, 2015) y en este curso hemos tenido su continuación: Canciones Cariocas (Discos de Kirlian, 2016).

Junto a Israel, Luismi González e Iban forman esta curiosa conexión entre Rio de Janeiro y Vigo, que se ha convertido en una de las formaciones de corte independiente de nuestro país que más frescas suenan de unos años a esta parte. Como ya pasara con su disco del año pasado, Selvática traen otro paquete de doce canciones pegadizas, agitadas, con dejes indie rockers pero también con mucho pop. En resumen, un chute de energía que te hace volver a poner el disco otra vez. Ya que nos ponemos cuñados, aquí vale eso de “lo bueno, si breve dos veces bueno”.

Un mejor acabado, eficiente y coreable como siempre

En Canciones Cariocas —por cierto, también el título de su maqueta—, los gallegos han ganado algo más de empaque en su música, así que todo son ventajas para este segundo largo. Entre la alternancia en lo vocal de Manu y Paula y la montaña rusa a la que te someten, el de Selvática es sin duda uno de los álbumes de nuestro país que más bucle merecen este año. Ese efusivo ‘No pares de bailar‘ que abre el disco es el aviso de lo que supone este trabajo; una oda al hedonismo. Corte a corte, el álbum te atrapa sin ningún interés por soltarte: estribillos pegadizos, canciones de dos minutos y ramalazos que viran entre el indie rock (‘El Castigo‘) o incluso el garage (‘Ser Abisal‘) son los factores determinantes para ello.

7.5/10

El suyo es un espíritu forajido y gamberrista sin pretensiones, sin meterse en camisas de once varas con lugares comunes y estructuras ultra manidas para sorprender. Con un fuerte sentido de la melodía y las secciones vocales son capaces de tenerte tarareando y noqueando la cabeza toda la tarde, y eso es algo siempre a tener en cuenta. El resultado es un disco muy completo, con algunos temas muy inspirados, como ese doblete que forman ‘Eso que siempre nos falta‘ —con ese arranque de distorsión ralentizada puro ‘Ghost Rider‘ de Suicide— o ‘Tarde Gris‘. Aunque esos son los míos, como válidos pueden ser los vuestros, porque la variabilidad de la intensidad dentro de las propias canciones y lo bien que funcionan melódicamente con una lírica molona hacen que cualquier tema sea justificable como el mejor. El nivel entre ellos es bastante parejo. Jodidamente bailable, divertido y con una necesaria dosis de pop. Canciones Cariocas es un disco para gente joven de espíritu.

Me gusta el chunda-chunda.