The Dillinger Escape Plan – Dissociation

Cómo despedirse firmando uno de tus mejores discos: el musical.

dissociation

¿Se está haciendo popular, al menos a nivel underground, lo de separarse tras entregar el mejor (o uno de los mejores) discos de la carrera del grupo? A la mente se me vienen ejemplos como los de Cult of Luna o Altar of Plagues, que comunicaron sus intenciones de cesar la actividad una vez entregaron sus respectivas y alucinantes obras. No obstante, también es cierto que sus parones fueron bastante relativos, porque a los pocos años ya les hemos visto dando actuaciones por Europa y hasta entregando discos. Quizá por eso ya pueda llegar a apenar que nuestra banda preferida se marque un discazo de despedida, porque es posible que no tardemos tanto como antes en verlos rondado por ahí.

En el caso de una banda tan volátil como The Dillinger Escape Plan, asentados en ese terreno intermedio entre el mainstream y la banda de culto, es algo con muchas posibilidades de suceder. Viendo los directos tan salvajes que se marcan, como para no sospechar que su separación sólo sea una de sus maniobras locas para, de paso, darle más bombo a su nuevo trabajo. A mi parecer, creo que a este trabajo no le haría falta un movimiento así puesto que, una vez escuchado, vemos cómo él solito se justifica por sí mismo.

The Dillinger Escape Plan y la (mortal) fiesta de despedida

Tras la introducción hablando sobre bandas que se marchan tras su mejor disco, una simple deducción os puede llevar a pensar que es justo lo que considero que representa Dissociation (Party Smasher, 2016) para la carrera de los Dillinger. Bien es cierto que un disco como Calculating Infinnity (Relapse, 1999) es una cima muy difícil de igualar, pero estamos ante un disco con argumentos suficientes para que, por lo menos, no lo veamos demasiado alejado de dichas cotas.

Estamos ante un disco con argumentos suficientes para que, por lo menos, no lo veamos demasiado alejado de su mejor momento

Los primeros compases se nos hacen muy familiares, con esa ‘Limerent Death’ que se mueve dentro de sus parámetros habituales, quizá un poquito más sludge en su estribillo pero lleno de riffs mathcore enfermizos e intensidad a punto de estallar. No obstante, con ‘Symptom of Terminal Illness’ comienzan a dar a entender que las miras en este disco están puestas un poco más altas que en su efectivo predecesor. Incluso aunque la podamos identificar como la típica canción más lenta de TDEP, muestra ciertos matices cercano a lo progresivo y a la experimentación de Tomahawk que dan otro color a la pieza con respecto a otras de su discografía.

He mencionado antes uno de los numerosos proyectos de Mike Patton y no es casualidad. No cuesta mucho imaginarse al cantante moviendo los hilos detrás de temas como ‘Wanting Not so Much as To’, ‘Low Feels Blvd’ o ‘Honeysuckle’. Es complicado no acordarse de Mr. Bungle en un disco tan atrevido a la par que alocado, donde no parecen existir límites posibles. Bien te pueden asaltar a la yugular con ‘Manufacturing Discontent’ como te rompen la cintura acudiendo al Aphex Twin más acidorro con ‘Fugue’. Todo ello sin dejar de lado su propia personalidad, su metalcore ultratécnico y visceral que vuela por los aires todo lo que le rodea y que se manifiesta en ‘Surrogate’ o en ‘Apologies Not Included’.

8.4/10

Está por ver si este será verdaderamente el último disco de The Dillinger Escape Plan o si esta ha sido una maniobra publicitaria disfrazada de estimulante esquizofrenia, pero si lo valoramos como álbum de despedida, se puede decir que se van por todo lo alto. Valorándolo como unidad independiente del contexto del canto de cisne, el disco es una animalada de cuidado, feroz como una mala bestia y atrevido tanto en planteamientos como en ejecución. Dissociation es un trabajo estimulante, también desquiciante, una obra puramente Dillinger al mismo tiempo que desafía por completo su anterior trayectoria. Un triunfo semejante sólo puede calificarse como uno de los álbumes más brillantes del año.