Y ahora, en uno de los lamaquetaeramejorismo más descarados y menos disimulados de toda la historia, os diré: la mejor canción que han hecho Weird Dreams es ‘The Stranger’, el último y recóndito corte no ya de su primer EP, sino de su primer single. Toma ya. Sí, era más lo-fi que nunca y sí, parecía sacado del garaje más cochambroso del este de Londres. Podéis llamarme hipster cuantas veces queráis, pero la realidad seguirá siendo la misma: nada de lo que la hacía tan fantástica y tan común (no es ningún problema) aparece ahora en Choreography, su primer larga duración. Entonces, ¿se han perdido Weird Dreams por el camino? Pues tampoco.


La repetición como argumento estético y artístico es una postura respetable. A ello contribuyeron en su día las obras de Mondrian y Pollock, cuya expresividad se limitaba a la plasmación de figuras más o menos semejantes hasta los límites físicos del lienzo. The Velvet Underground sumó a sus muchos defectos y sus muchas virtudes la repetición en trance (extasiado o no) del mismo riff desafinado (pensad en ‘I’m Waitting For The Man’). Pues bien, Fantasmage opinan igual. Su disco debut y homónimo es un canto al garage fantasmagórico y a hacer lo mismo hasta que se agote la fórmula.
Empecemos por lo simple: Pond es el proyecto paralelo de dos miembros de 



