El narco negro y su orquesta
Las fobias con unos teclados, un poco de dorado para soplar y un bajo fuerte son menos fobias. Las bandas sonoras sin carrete detrás, como género digno de ser extinguido, logran salvarse en persecuciones con Cadillacs y Chevrolets, con negros bailongos de kung-fu convertidos en traficantes o vaqueros con pelazo y generoso mostacho. El brillo de los potentes Magnums comparte espacio con unos años en los que el Funk y el Soul tienen en los puñetazos ficticios una percusión añadida.
El ...

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