
Los hay con los que llevas toda la vida soñando y cuando llega el momento ni te enteras, otros sabes que nunca más se volverán a repetir o simplemente que jamas los vas a conseguir. Los hay que terminan mucho antes de lo que te gustaría y tan largos que acabas agotado. Unas veces son completamente rutinarios, casi sin ganas, y en otros surge la magia y se dejan la piel. De una sola noche y si te he visto no me acuerdo o largas relaciones. Unos pocos gratis pero por la mayoría no te queda más remedio que pagar. Eso sí, el primero nunca se olvida.
La cantidad de conciertos que llevamos acumulados y no nos cansamos. Siempre tenemos alguno en mente, son como pequeños sueños por cumplir. Es la culminación de esa banda y esos discos que llevamos años escuchando, nuestra gran cita. Muchas veces lo hemos olvidado al cabo de una semana pero otras se queda grabado ahí para siempre. Yo he rebobinado en mi memoria y os traigo los 10 conciertos que más me han marcado, hasta este momento.
Tuve una etapa en la que me dio fuerte por la música africana y me tragaba todos los sonidos que nos llegaban desde aquel continente. Encontraba en sus ritmos una fuerza salvaje que me trasladaba a los orígenes de la humanidad, algo muy primitivo y a la vez cercano, y en sus voces el sentimiento real de todos los errores que cometemos como personas, el llanto de un pueblo castigado.
Ver en directo a Youssou N’Dour, su gran embajador a nivel internacional, acompañado de los grandes músicos que hay tras la Super Etoile de Dakar y en un escenario tan especial como es el del festival Pirineo Sur impresiona y no se olvida tan fácilmente. Recuerdo que me pasé prácticamente todo el concierto llorando, no lo podía remediar, y todavía hoy no sé por qué. Hay cosas a las que es mejor no tratar de buscar una explicación.
Ian Astbury y Billy Duffy hacían las paces y los seguidores de The Cult teníamos una nueva oportunidad de ver en directo a una de las banda que, personalmente más me ha hecho vibrar. Era el día de la inauguración de un nuevo macrofestival que nacía con el intento de convertirse en ese gran evento musical que Bilbao llevaba años persiguiendo con varios intentos fallidos, el Bilbao BBK Live por fin lo consiguió.
Su nombre no figuraba con las letras más grandes en el cartel de aquella primera edición y sin embargo su concierto ha sido uno de los que más huella me ha dejado de los que han pasado hasta el día de hoy por esos dos escenarios. Nunca he visto un público tan feliz, comprobando como su banda regresaba en plena forma y lo celebraba regalándonos uno a uno todos los clásicos de su adrenalínico repertorio.
Se te acercaba gente que no conocías de nada y te abrazaba, te lanzaba por el aire, botaba contigo. No eran extraños, estábamos juntos flotando en esa nube llamada The Cult. Cualquier parecido con la actualidad es pura coincidencia.
La primera vez que ves a Metallica en directo tampoco se te olvida y entiendes perfectamente por qué tanto fanatismo a su alrededor. Nunca fallan, son los más profesionales sobre un escenario y saben perfectamente todo lo que tienen que dar a su público, aquí no vale tener un mal día o ir de estrella. Así es imposible defraudar.
En Bilbao tocaron entero su tercer disco Master of Puppets ante la mayor afluencia de público que se recuerda en el BBK Live y el concierto más potente de los que yo he asistido. Los que ya habéis estado en alguno de sus conciertos sabéis perfectamente de qué os estoy hablando, los que no, deberíais hacerlo antes de que sea demasiado tarde.
Hay bandas que tienen su momento y yo tuve la gran suerte de poder disfrutar de The Black Crowes en su gira Three Snakes and One Charm. Aunque hoy en día sigan levantando pasiones os aseguro que ya no tiene nada que ver, aunque también es cierto que yo soy de los que me quedo con sus dos primeros discos y su última etapa no me interesa demasiado.
Un concierto en el que la magia se respiraba en el ambiente, entre enormes alfombras, incienso y velas unos hippies melenudos venían a traernos ese espíritu que todos nos imaginamos que se adueñó de Woodstock y que pensábamos que sólo íbamos a poder presenciar a través de la pantalla del televisor. ¡Qué buen rollo! Para levitar.
Si hablamos de espectáculo creo que pocos han funcionado tan bien hasta la fecha como el de la gira Popmart de U2, mucho más en aquella época en la que tampoco estábamos acostumbrados a ver algo de esas dimensiones por aquí.
Cuando Bono todavía anteponía su música a su carrera política y no existían esos tres últimos discos que por mí se podrían haber ahorrado. Un buen ejemplo de que si la música y los efectos especiales están perfectamente conjugados su intensidad se multiplica por mil. Un momento histórico. Impresionante, de verdad.
Muy pronto os traeré el desenlace con los cinco primeros puestos, pero, por el momento ¿hemos coincidido en alguno? Ya puedes ir haciendo tu ranking, nos lo tienes que comentar.
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