
Pero que bien, Nacho, has vuelto a hacerlo bien, muy bien. Hacía mucho tiempo que no esperaba un concierto con tantas ganas y a la vez con tanta incertidumbre. Era mi primera vez y cuando tus expectativas son demasiado altas sabes que casi nunca se cumplirán.
Pero Nacho Vegas las superó con creces el sábado en un Kafe Antzokia que vivió una noche de esas que tienen que quedar grabadas para siempre en las paredes de este teatro y en mi memoria. El concierto que todo fan del de Gijón podía soñar ahora es real. No se le puede pedir más, bueno sí, faltó ‘El Ángel Simón’.
A cambio nos regaló el momento más emotivo y la sorpresa de la noche al homenajear al gran Mikel Laboa, fallecido el pasado 1 de diciembre, interpretando su ‘Baga Biga Higa‘ y recordó a otro gran músico vasco que lamentablemente nos abandonó el año pasado, Josetxo Anitua, a quien Nacho dijo que visitaba en su cabina de DJ cada vez que se pasaba por esta sala pero esta vez no se iban a poder saludar.
Con una puntualidad poco habitual, el cartel de entradas agotadas colgado, (y este sí que está siendo habitual en su gira de El Manifiesto Desastre), Nacho se colocaba en el centro del escenario arropado por cuatro músicos de lujo, el tándem Xel Pereda y Luis Rodríguez, a cada uno de sus lados, y Manu Molina a la batería y Abraham Boba a los teclados, detrás.

Desde el primer momento el sonido era perfecto, la banda funciona y Nacho tiene suficientes canciones para llenar dos horas de una carga emocional pocas veces vivida frente a un escenario. Por el pasaron ‘Miss Carrusel‘, ‘El hombre que casi conoció a Michi Panero‘ y todos los personajes dolidos que habitan en sus historias.
El público totalmente entregado, coreando cada canción, en absoluto silencio cuando Nacho se quedó a solas con su guitarra para entonar ‘Ocho y medio‘ en acústico y celebrando cada nueva canción con efusivos aplausos. ‘Fóllame Nacho‘ le llegó a gritar uno desde el público.

Gran parte del repertorio se centró en su último disco del que fueron cayendo ‘Dry Martini, S.A.‘, ‘El Tercer día‘, ‘Crujidos‘, ‘Detener el tiempo’, ‘Un desastre manifiesto‘, ‘Monduber‘ y ‘Morir o matar‘ dejando muy claro que estas canciones siguen estando a la altura, por mucho que algunos se nieguen a admitirlo
El resto estaba más o menos cantado excepto las dos que eligió para despedirse, ‘Canción del extranjero‘ de Leonard Cohen, antes de los bises, y ‘Nochés árticas‘ que en su versión original interpreta a dúo con Jota de Los Planetas, para poner punto final y retirarse al camerino.

Pero no terminaron ahí las sorpresas, aún no me explico como conseguimos colarnos en el backstage, ese lugar en el que descubres que tus ídolos no son más que, afortunadamente, seres humanos con los mismos defectos que tú, y allí estaba Nacho sentado en una silla, sólo, mientras un montón de VIPs revoloteaban a su alrededor sin hacerle demasiado caso.
Charlamos con él de su gira, de las ganas que tenía de tocar en el Antzoki, donde ya había estado hace mucho tiempo dando un concierto acústico, y del gran Mikel Laboa y confesó que no conocía Hipersónica. Se le ve muy bien, da la impresión de estar viviendo un momento tan dulce que no encajaría en ninguna de sus canciones.
Pero una intensa noche con Nacho Vegas no podía tener un final tan féliz y mi drama llegó con el frío que recorrió mi cuerpo cuando al irme a casa descubrí que me habían robado el abrigo. El mal sabor de boca lo pondría después esa mancha en mi colchón producida por el exceso de Jack Daniels. Yo sí que soy un desastre manifiesto.

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Comentarios
En Hospitalet, hará un mes, hizo un buen concierto, pero las canciones las cantaba como quería. Alargando las sílabas, sonando bastante raro. Además tanto Xel como el bajo, aprovechaban cualquier momento para hacer el tonto y en canciones mas o menos animadas, vale, pero reírse en Ocho y medio...
¿Te fijaste si hicieron algo de lo que menciono?
Un saludo
Yo no percibí nada de lo que comentas, Iban. Hombre, en un concierto las canciones siempre sufrén alguna pequeña transformación, pero al menos en Bilbao se aproximó bastante a las originales.
En cuanto a la banda si se les veía cómodos y se notaba mucha complicidad, sobre todo entre Nacho y Xel, pero sin llegar al tono jocoso que comentas. De todos modos no tiene que ser sencillo interpretar cada noche un repertorio tan duro, supongo que también tendrán sus días felices.
¿La de Cohen la sigue haciendo igual (de regulera) que en disco?
Sí, no deja de ser anecdótica, una de esas rarezas que tanto gustan a los más fans y despista a los no tanto. A mi alrededor todos preguntaban de donde coño había salido esa canción.
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