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Pains 1

The Pains of Being Pure at Heart o el mito del indie pop contemporáneo. Hay que empezar a desmontar las caretas de cartón sobre las que se esconden la gran mayoría de grupos pop del presente, incapaces de defender sobre el escenario sus muchas virtudes del estudio. The Pains of Being Pure at Heart tuvieron un debut magnífico, una continuación a medio gas y, tras casi cuatro años de andadura, siguen siendo incapaces de llenar sus directos. La falta de actitud y aptitud es alarmante. Una hora escasa de concierto, sencillamente, no es suficiente.

Soy consciente de que he sido excesivamente duro en el primer párrafo, especialmente a tenor de que disfruté del concierto, pero ya está bien de asentir con complacencia cada vez que un grupo más o menos de moda, la enésima promesa del indie, bordea el ridículo cuando se enfrenta a un escenario y a un público. The Pains of Being Pure at Heart (en adelante los Pains of Lolailo) dieron un concierto excesivamente pobre en proporción a sus posibilidades. Algunas canciones sonaron bien, es cierto, pero no lograron compensar destrozos indignos de un grupo de cuatro años de experiencia.

Hablo de el vil atentado que perpetraron violando sistemáticamente ‘Belong’ y ‘Heaven’s Gonna Happen Now’. No se puede afrontar el inicio de un concierto de este modo, incapaces de llenar la sala, totalmente agazapados tras los micrófonos y los instrumentos, sin un ápice de agresividad sobre el escenario. La laguindez es consustancial a según qué grupos, pero no es necesario recurrir a la timidez más lineal, a la ausencia de alma en la interpretación del repertorio. Lo que los Pains of Lolailo no tuvieron anoche fue actitud, y es una auténtica desgracia que canciones tan estupendas queden ensombrecidas de este modo.

Muy Fellini: los teloneros, bien

Muy FelliniZaragoza no es una ciudad dada a conciertos de impronta internacional, y por eso la Sala López presentó un aspecto más que destacable. Hay que elogiar la labor de este establecimiento programando mucho y muy bien durante todos los meses en una ciudad muy difícil y en unos tiempos muy adversos. La Sala López es hoy por hoy el punto de referencia musical de la ciudad, apostando por grupos internacionales de cierto relumbrón (es el caso), el circuito local, la electrónica, la música negra y un sinfín de proyectos y aportaciones que dinamizan una ciudad, en muchos sentidos, muerta. Por eso hay que agradecerles su labor, y este es un buen momento para hacerlo.

Antes de los Pains of Lolailo tocaron Muy Fellini, un dúo pamplonica al que tuve la dicha de conocer ayer. Sonaron estupendamente y mucho mejor que el grupo norteamericano en proporción a la exigencia de cada cual. Muy Fellini tienen cosas bastante interesantes: formato batería + guitarra, bastante ruido y, cuidado, un tino melódico realmente desarmante. Tocaron durante una hora y lo hicieron con bastante solvencia. La guitarra sonó demasiado alta, al menos en comparación con los Pains of Lolailo, y las voces quedaron totalmente sepultadas.

7Pero mereció la pena, porque Juan Maravi le sacó un partido sensacional a la distorsión. Mejor en los medios tiempos (hola, Farm) que en las canciones más aceleradas (y con un golpe punk interesante), pero muy bien en términos genéricos, entreteniendo a un público que no iba a verlo a ellos. Es lo que se debe pedir a unos teloneros, y Muy Fellini lo hicieron a la perfección.

Los Pains of Lolailo: cuanto más ruido, mejor

Pains 2The Pains of Being Pure at Heart optaron por tocar escasas tres canciones de Belong. Así que el repertorio fue el mejor que podían ofrecer: su debut prácticamente al completo, dos canciones nuevas (de las que, por desgracia, no puede adivinar el nombre) y ‘Say No To Love’, el otro single de adelanto que el grupo lanzó poco antes de publicar Belong. Lo primero: Belong se les queda grande. Ellos son un grupo de canciones pequeñas, imperfectas, que tanto recuerdan a los Pastels que se equivocaban para ser mejores. La pretendida perfección de Belong, que ya es decepcionante en el disco, hace aguas por todos los costados en directo.

Ni un hit tan evidente como ‘Heart in Your Heartbreak’ sonó como debería sonar una gran canción. ‘Heart in Your Heartbreak’, pero quedó difuminada por las guitarras apagadas, los coros inaudibles, las voces imperceptibles. The Pains of Being Pure at Heart optaron sólo por las tres mejores (y únicas) canciones de Belong para lanzarse a tumba abierta con su primer disco: ‘Come Saturday’, ‘Young Adult Friction’ y ‘A Teenager In Love’ de sopetón, sin respiro. La primera sonó mucho mejor que sus predecesoras porque fueron capaces de ocultar sus carencias en un montón de ruido. Y eso siempre es bien, especialmente en un grupo que viene del ruido noventero.

La segunda fue otra desgracia, un accidente absoluto, pero ‘Young Adult Friction’ es tan, tan, tan buena que es imposible que la aparente desidia del grupo la desluzca. Pese a todo, mejorable. A partir de aquí el grupo se gustó mucho más o desde la mesa de mezclas decidieron que ya valía de medias tintas y que iba siendo hora de subir el volumen de las guitarras. Y todo fue mucho mejor, porque uno de los nuevos temas consistió en muros y muros de distorsión sobre una melodía juguetona. Buena presentación contra todo pronóstico y el concierto mejoró por momentos.

Tampoco estuvo mal ‘Everything With You’, pese a que el solo no destacó por encima de la maraña de ruido, ni ‘Stay Alive’, aunque los Pains of Lolailo demostraron que, en directo y dada su obvia incapacidad, mejor optar por los temas rápidos y ruidosos que por los medios tiempos atmosféricos. ‘Stay Alive’ es una gran canción, pero estuvieron a un milímetro de insultar su memoria. No lo hicieron, pero la canción se quedó empequeñecida e inadvertida en un set list que, en todo un ejemplo de cómo dispararse en el pie, se sostuvo con las peores canciones de su repertorio.

6Los Pains no fueron capaces de lucir sus mejores hits, y no deja de ser paradójico que ‘Hey Paul’ o ‘This Love Is Fucking Right’ tuvieran que poner orden donde ‘Heart in Your Heartbreaker’ o ‘Young Adult Friction’ fracasaron con estrépito. La otra canción nueva, por cierto, también muy pegadiza, muy ruidosa y muy marcial. Los temas de presentación dieron aire a un concierto, por lo demás, muy corto. Poco menos de una hora para un grupo de cierto caché y por el que se había pagado un precio respetable. No fue un insulto, pero casi. Es una cuestión de actitud, algo que The Pains of Being Pure at Heart no tienen y que necesitan como agua de mayo. De ellos depende. Creo.

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