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Ty Segall - Gazteszena Donostia

Sobre la misma baldosa en la que Mudhoney clavaron su pica hace 25 años, el californiano Ty Segall está levantando ante nuestros ojos, aquí y ahora, una obra descomunal, especialmente prolífica este 2012, con nada menos que tres excelentes álbumes publicados.

Y esta vez el AQUÍ y AHORA fue la sala Gazteszena de Donostia, en una rarísima única fecha en la península que subraya un poco más la buena salud que atraviesa la ciudad en lo que a conciertos se refiere (sólo falta una escena local a lo Pamplona, por ejemplo. Todo se andará).

Apoyado sobre una banda que es casi un all-star (Emily Rose Epstein, Charles Moothart y, muy destacadamente, Mikal Cronin), Ty Segall levantó un concierto soberbio en unas circunstancias muy difíciles debido al fallecimiento de su padre ese mismo día.

Esta fue también la causa de que el grupo llegara a Gazteszena sin tiempo para probar sonido. Algo, que más que contratiempo, que fue casi una bendición para el público, ya que pudimos comprobar ese savoir affair faire tan americano, curtido en mil garitos, que es saber sonar bien a la primera. Unos pocos ajustes y, sin paripé que intermediará, comenzó el concierto.
Ty Segall Donostia

Y el inicio fue a tumba abierta, comenzando por las dos canciones que abren su última obra, ‘Thanks god for the sinners’ y ‘You’re the doctor’. A partir de ahí la Ty Segall Band se precipitó a tumba abierta por una demencial cuesta abajo, una locura francamente difícil de explicar.

Para comenzar, hemos hablado de “bestialidades” y “apisonadoras” por encima de nuestras posibilidades. Ello nos obliga a tener que buscar nuevos términos (esperemos que más ingeniosos) para definir el sonido de Ty Segall. Quizá la pista ya nos la haya dado el propio Ty: en un momento del concierto vi claro el puente tendido entre aquellos Mudhoney que titularon un disco con el nombre de sus dos pedales de fuzz favoritos y el Ty Segall que ha hecho lo propio este 2012, con ese ‘Fuzz War’ que pone punto final al excelente Slaughterhouse (el Funhouse de nuestra generación gritaba algún exaltado tras el concierto – yo).

Una guerra de fuzz. No una escaramuza cualquiera. Lo del otro día fue lluvia de napalm sobre la jungla vietnamita. En cuanto Segall, Mikal y Moothart pisaban sus pedales de fuzz, Gazteszena se convertía en una estampida de búfalos demenciados, una turbina sonora que, como un agujero negro, te engullía y te apretaba las sienes. Mientras, en el escenario, Segall y Cronin tejían melodías que a veces podían llegar a ser hasta dulces, mientras que Emily Rose Epstein se mantenía en un elegante segundo plano tras la batería.
Ty Segall - Donostia

Hipersonica vota un 9 En una hora escasa que se pasó volando Segall picó de casi todos sus discos, e incluso improvisó alguna versión, como el ‘The Hunter’ de Albert King vía Free, que confesó ser la primera vez que tocaban. Los bises depararon el momento bizarro de la noche, con tres amagos de versiones (‘Starway to heaven’, ‘Feel like makin’ love’ de Bad Company y dos compases de ‘Paranoid’) abortados por el propio Ty entre risas. Y como vinieron se fueron. Cuando vuelvan ya serán inasequibles.

Antes, los hondarribitarras Mushroom Caffeine ejercieron de perfectos teloneros. Pese a ser un dúo de batería y guitarra y tocar garaje rock, a lo suyo no le cabe la comparación con White Stripes. Donde éstos regurgitaban blues, Mushroom Caffeine tiran de garaje Nuggets y de psicodelia, llenando de sobra el escenario. Acaban de publicar un 10” que no desmerece lo mostrado en directo. Atentos a ellos, pues.

Fotos: Juan G. Andrés

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