
Ciertas propuestas polarizan tanto las opiniones favorables o contrarias que uno siente cierto vértigo a la hora de valorar el grupo, disco o canción en cuestión, porque particularmente me siento más cómodo en escala de grises que en blanco y negro, y porque ya suficientes bipartidismo injustos hay como para que para cada propuesta tengamos que posicionarnos en uno u otro bando, y tirar con fuerza de la cuerda para arrimar el ascua a nuestra sardina. Y todo esto, sin caer en el fanatismo (o sin que se note).
Algo así pasa con el grupo que os traigo. Pero, en general, ocurre con cualquier propuesta nacional que sea fichada por un sello extranjero (en este caso, Captured Tracks), tenga referencias internacionales bastante evidentes (sobre todo, Vivian Girls) y estilísticamente navegue entre géneros como el twee, el lo-fi, el punk, el garaje, el fuzz, el C86 y demás parafernalia que acaba siendo sintetizado en “¡Qué frescura! ¡Qué jovialidad!” por unos, y en “¡Pero si no saben ni tocar!!“ o “Suena como el culo” por el otro bando.
Y no es por buscar la neutralidad meridiana, pero he llegado a sentirme cómodo en el funambulismo entre ambos mundos. Porque este disco transmite y contagia candidez, inocencia, simpatía, entusiasmo, espontaneidad y el encanto de la sencillez y la instantaneidad. Entre esos fantásticos y euforizantes momentos, me quedo con las impepinables ‘Aias’ o ‘A la piscina’ (con sus coros y trompetas) y la inmediatez de ‘Quan Tornis Demà’, ‘Moto’ o el single ‘La Truita’.
Aias – La Truita (Youtube)
No obstante, la repetición de estructuras y recursos, las limitaciones técnicas, el enfoque amateur, el sonido parco, sin depurar y plagado de reverb y la similitud entre las canciones (algo, por otro lado, bastante inherente al género) me hace arquear la ceja y preguntarme si de verdad hay algo detrás, o está condenado a pasar sin trascendencia, a alguna escucha casual y fugaz en mi reproductor. Ya tengo claro que canciones como ‘Vine amb mi’ o ‘Bali’ no las volveré a escuchar (intentos sin éxito de explorar un enfoque más íntimo), pero afortunadamente el álbum cuenta con “mucha clase media” que, sin alcanzar el gancho de las del párrafo anterior, transitan por sus mismos caminos con dignidad, como ‘Món inventat’, ‘Una semana sencera’, ‘Dues Puedres’ o ‘Amunt i aval’.
Por tanto, tengo la sensación de que es un disco resultón, de fácil y rápida digestión, sin pretensiones, y con la honestidad que suele aportar la ilusión de las debutantes. El hype que las acompaña, posiblemente se deba a algo circunstancial y pasajero (es innegable que existe un colectivo o target potencial al que dejarán encantados), pero no creo que debamos tomarlas por las salvadoras del género, ni por el grupo que revolucionará la escena. Y queda ver cómo se defienden en directo, y cómo evolucionan en próximas entregas, pero de momento disfrutemos de un álbum presentación urgente y juvenil, con varios momentos que te pueden alegrar todas las tardes de buen tiempo que se avecinan.
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Comentarios
Siempre es bueno tener pequeños, aunque efímeros, placeres veraniegos.
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