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Parece que fue ayer cuando Alanis Morissette nos “obsequiaba” con su Flavors Of Entanglement, pero de aquel séptimo disco de la canadiense han pasado ya 4 años. Ahora está de vuelta con un nuevo trabajo bajo el brazo, una vez más con un título alejado de convenciones como Havoc And Bright Lights y doce nuevas canciones que enseñarnos.

Pero si desde el anterior disco ha llovido, desde el 95 en que vio la luz Jagged Little Pill parecen haber pasado eones, tanto en el calendario como en su música. Ante todo, aclarar que Alanis ya tenía un pasado antes de su disco más conocido, que en realidad era el tercero de su carrera. Antes hubo dos álbumes publicados sólo en su Canadá natal, Alanis y Now Is The Time, que posiblemente, y con esto os digo todo, hayan servido de inspiración a los creadores de Cómo Conocí A Vuestra Madre para el personaje de Robin ‘Sparkles’, ya que entonces la artista se dedicaba al pop y dance para adolescentes.

Un oscuro pasado digno de ocultar; menos mal que destacó cuando decidió dar el giro hacía el rock “grungesco” y no por aquel entonces. Hecho el borrón y cuenta nueva, hay que decir que no le fue mal la cosa, gracias a sus incisivas letras y ese carácter luchador y reivindicativo que aparentaba, dándole un más que merecido superventas. Pero como ya he dicho en muchas ocasiones, la juventud es una cosa, y con la madurez llegan ciertos cambios que, para Alanis parecen una progresiva vuelta a aquella música de color rosa y con sabor a chicle de fresa de sus inicios.

Alanis Morissette y la maternidad optimizadora

La Morissette ha ido madurando también, a la par que su estilo y sus letras han ido reblandeciéndose con el paso de los años, hasta hoy, hasta este Havoc And Bright Lights, que ya no es ni la sombra de lo que fue Jagged Little Pill o incluso Supposed Former Infatuation Junkie.

Para Alanis, aquello de “quien tuvo retuvo” no se aplica. Los cambios en su vida personal, de felizmente casada, a separada, para luego, en la etapa en la que estamos actualmente, de madre primeriza y felizmente casada de nuevo, han ido afectando con altibajos a su música. De etapas rabiosas e inconformistas, a otras de felicidad y optimismo, y, la verdad, las etapas felices no sientan muy bien a lo que nosotros nos atañe, las canciones.

Lo primero que salta a la vista al escuchar este octavo trabajo de la Morissette es que vuelve a abusar de los arreglos electrónicos, dejando en un segundo plano esas guitarras que tan buen resultado le dieron en el pasado. Posiblemente se deba a la producción de Guy Sigsworth (Madonna, Björk) que repite en ese papel. Posiblemente, aunque en este caso también hay trabajo de Joe Chiccarelli, ese sea el motivo de que este disco no sea más que un Flavors Of Entanglement II, pero peor, ya que aquí no quedan rastros de la rabia del divorcio que si había en el anterior.

Alanis Morissette – Spiral

Así que, ni que decir tiene que, buscar en Havoc And Bright Lights algo que se aproxime a ‘Ironic’ o ‘You Oughta Know’ es buscar una aguja en un pajar. El rock ha ido diluyéndose en las mismas aguas que las letras ácidas de los primeros discos, y ahora lo que nos quedan son insípidos temas sobre ángeles de la guarda, como en ‘Guardian’, el primer single extraído del disco, dedicado, cómo no, a su hijo, y cliché hasta decir basta.

Havoc And Bright Lights, empeorando lo presente

Tras una primera escucha, la conclusión que uno saca es que, a Alanis le sienta de maravilla su maternidad, (de la que nos alegramos, por supuesto) pero no a nosotros. Ya veníamos preocupándonos más y más con cada nuevo lanzamiento de la canadiense, que caía un poco más con cada uno de ellos, porque, si bien su música siempre ha seguido una línea personal y reconocible, también ha ido desinflándose poco a poco, como ese globo que lleva días hinchado. Y ahora lo que nos toca preguntarnos es si por fin habrá tocado fondo.

Porque, poner al lado baladas tan facilonas, melífluas y evidentes como ‘Til You’, ‘Win And Win’ o ‘Empathy’ de aquellas de antaño, como ‘Mary Jane’ o ‘Your House’ no hace más que empequeñecer a la propia artista que las ha parido a todas y engrandecer su disco del 95. Como si el ingenio se hubiera ido evaporando desde entonces y sólo diera para componer canciones de cuna poco agraciadas.

Además, los momentos más brillantes del álbum, si es que hay algo que brille en él más allá del título, son esos en los que hace autoreferencia, en los que se mira en su propio espejo para ofrecernos temas que son calcos de algunas de sus mejores composiciones, como es el caso de uno de los cortes más poderosos del disco, ‘Woman Down’, en el que hace gala una vez más y como excepción, de sus letras reivindicativas, digno tanto de convertirse en single como de haber sido incluido en su segundo disco.

Alanis Morissette – Woman Down

Lo mismo ocurre con ‘Celebrity’, otro tema de lo más Supposed Former Infatuation Junkie, con algún retazo de la rabia de antaño, esta vez dirigida hacia los famosetes a los que todo el mundo parece querer dar caña últimamente, convenientemente suavizada y actualizada a nivel de producción para los tiempos que corren.

Aún así, Havoc And Bright Lights tiene sus momentos, y, dentro de esa cara más optimista que nos enseña ahora Alanis, tenemos ‘Spiral’, un tema animado pero sin abuso de guitarras o ‘Receive’ y ‘Havoc’, baladas mucho más dignas que las que mencionaba más arriba, que dan muestras de que algo queda; de que no todo está completamente perdido, aunque su nivel está muy alejado del de los momentos álgidos de su carrera.

Alanis Morissette – Receive

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Quizás necesite una paternidad para verlo de otra forma, pero por ahora, esto es lo que hay: este es el disco más prescindible de la carrera de la Morissette. Te gustará si te gustó Flavors Of Entanglement, aunque si eres de los que, como la mayoría, se dejó encandilar por la que todos consideramos su opera prima, Jagged Little Pill, para luego ir perdiendo interés entrega tras entrega, pasarás de él como lo hiciste del anterior. Aprueba por los pelos y sólo porque, si eres de este último tipo de persona, estas nuevas doce canciones se dejan escuchar sin problema como simple música de fondo, como algo familiar a lo que no prestar mucha atención.

Así pues, lo más probable es que estemos ante un disco que apreciarán más las nuevas generaciones, las que lleguen a Alanis Morissette sin excesivas referencias anteriores, más que los que comenzamos a seguirla allá por el 95. Sobre todo ahora que está más cerca de la radiofórmula que nunca, aunque nuca estuvo demasiado lejos de ella, por mucho que se enfundara su traje grunge. Como decía antes, no le vamos a desear nada malo a la canadiense, pero a ver si al menos su hijo le da algún disgusto con las notas del cole y no tarda mucho en tener un día de furia que dé para unas cuantas canciones como las de ese disco que todos echamos de menos.

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Havoc, And Bright Lights, tracklist:

01. Guardian
02. Woman Down
03. Til You
04. Celebrity
05. Empany
06. Lens
07. Spiral
08. Numb
09. Havoc
10. Win And Win
11. Receive
12. Edge Of Evolution

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