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Arbol she read

Momentos de calma, momentos en los que hasta el último detalle oculto en la capa del fondo es percibido por el oído. Momentos en los que te dan ganas de vivir igual que la música que estás escuchando: despacio, haciendo cada tarea con el máximo esmero posible, con la delicadeza que tiene Arbol en este She read the wrong book (2011, spa.RK). De entrada comienza bien por mi parte: empatía lograda, Miguel Marín sigue en forma.

¿Segundo round? Mejor aún. Recuerdo a Susumu Yokota y a artistas relacionados con esa visión sosegada de la vida moderna. Esos artistas que pueden estar viendo la misma situación que tú en una calle abarrotada pero que la plasman de una manera relajada y hasta evocadora. Deepchord lo hace de forma oscura, Arbol parece irse de viaje por donde quieras imaginarte (es lo bueno, que tú pones el contexto deseado) y encima gusta a todos por jugar con la electrónica como término amplio.

Es cierto que hay mucha escuela del Ambient del artista japonés, de todos los que juegan con el Ambient de las cosas bonitas, de los sonidos cálidos y suaves para los tímpanos, pero hay más, bastante. Miguel Marin, ex Piano Magic (referencia que siempre hay que recordar por los buenos discos que tienen), muestra de forma clara su lado de compositor de bandas sonoras. Desconozco si de forma clara o no, pero cuando escucho sus canciones podría recrear una historia fácilmente. Desde una carrera en un día de lluvia por los golpes que marca cada equis compases hasta una conversación imaginaria por mínimos loops vocales que usa. La faceta de composición de banda sonora y electrónica desde el Ambient está en Arbol de forma perfecta. A quienes les guste ese sonido tendrán un buen disfrute por delante. Por muchos momentos escuchamos esa nueva música clásica que llaman.

Junto a esta visión relacionada con el metraje aparece el gusto por el piano que siempre ha tratado y que tan bien había conseguido plasmar en You travelled my heart inside out (2007, Lejos Discos), mi álbum favorito de su discografía. ‘In the castle’ o ‘So Fragile’ como temas que cogen ese testigo. Aunque en este trabajo el piano cobra menos importancia que en los anteriores. En cambio, la voz sí que aparece de una forma natural, casando con unas composiciones en los que una mujer de timbre agradable da más énfasis al conjunto. ¿Hablamos de Pop? Sí, si queremos ponerle una etiqueta Arbol se acerca más al Pop y si queremos la concreta hasta podemos jugar con esa Indietronica horrible que se inventó hace unos años para definir a gente como Lali Puna. Vamos, hablo de proyectos a los que les gusta jugar con un tempo calmado.

Digo que Arbol puede gustarle a todo el mundo por temas como ‘My name is pony’. Entrada al mejor Post-Rock sin necesidad de dormir al oyente. Un crescendo mantenido con su listo break y su discurso final sample incluido. Eficacia al máximo.

Después está el lado Herbert, es decir, más palabras mayores, no referencia por la referencia, que a Herbert no hay que mentarle en vano. ‘Mermaid’ me recuerda al buen camino que Dani Siciliano llevó a su marido en Bodily Functions (2001, Studio !K7). Y por tanto hablamos de otro artista que se gusta disfrutando con el Jazz en su forma más amplia. La parte final del disco es donde más se nota.

Hipersónica vota un 8Venga, en una palabra, que sé que has bajado la página para ver la nota y no te apetece leer: discazo.

Escúchalo en | Bandcamp de spa.RK
Sitio oficial | Miguel Marín

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