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Ariel

Mature Themes te enamorará en dos canciones, te enganchará en una y te flipará en diez. Las dos primeras son dos temas pop sencillamente perfectos: ‘Mature Themes’ y ‘Only In My Dreams’. La segunda, totalmente adictiva, es ‘Kinski Assassin’. Y las diez restantes son todas las demás. Mature Themes es un disco alucinante. No esperéis aquí encontrar las virtudes puramente pop de Before Today. No sigáis la pista de ‘Only In My Dreams’. Ariel Pink ha jugado a despistarnos y ha cuajado una paranoia deliciosa, canciones que son eternas por su surrealismo y su lisergia empapada.

Mature Themes: el síndrome de Estocolmo perfecto

Es posible que, para Ariel Pink’s Haunted Graffiti, lo sencillo hubiera seguido continuar el sendero trazado en Before Today. Allí había pop de todos los colores, psicodelia cotidiana, mucha música negra e incluso post-punk. En realidad, lo que allí había eran canciones enormes, cada una mejor que la anterior. Before Today enamoró porque Ariel Pink acertó incluso cuando optó por un tono más AOR y porque los temas eran sencillos, livianos, accesibles, deliciosos, juguetes en manos de un mundo que necesitaba un rescate así de infantil.

Mature Themes es el paso a la madurez entendido como la vuelta a los orígenes. Ahora Ariel Pink es más inteligente que nunca. Lanza el cebo (‘Only In My Dreams’), nos enamora a todos hablándonos durante toda la noche de The Kinks y The Byrds, y luego vomita todo lo que lleva dentro. Mature Themes ha sido una trampa desde el principio. Desde que se ideó Before Today y desde que escuchamos ‘Only In My Dreams’. Todos aquellos que no conocíamos el universo lo-fi y psicodélico de Ariel Pink lo hemos experimentado a la fuerza. Nunca un secuestro fue tan agradecido.

En este síndrome de Estocolmo perfecto hay surrealismo, psicodelia y trance. Desde los nombres de las canciones, absolutamente delirantes, hasta las melodías en sí mismas. Mature Themes engancha, lo queramos o no, desde ‘Kinski Assassin’ y su sempiterno organillo de feria. Y los cambios de ritmo. Y la voz engolada de Ariel Pink. Y las canciones que no son una, ni dos, sino tres y cuatro. Y París, que nos quedará para siempre. Hay algo chungo e incómodo en ‘Kinski Assassin’ que, pese a todo, invita irremediablemente a volver a ella.

A Mature Themes le pasa lo mismo. Sus canciones son raras y ocultan cosas que deberían asustarnos. Pero al cabo de un rato descubres que no. Que, en realidad, guardan la quintaesencia del pop. ‘Is This The Best Spot?’, ‘Driftwood’ y el zumbido en la oreja, la gloriosa saturación de ‘Schnitzel Boogie’, que si lo piensas es muy Beatles. Disfrazados a su manera, pero Beatles al fin y al cabo. Como también hay Joy Division en ‘Early Birds of Babylon’. Pero pop, estrictamente pop, es ‘Mature Themes’. ¿Queríais estribillo? Tomad estribillo, y delicadeza, y sentimiento de cartón-piedra.

Pero también es un disco difícil

…que te puede echar para atrás si no tienes la suficiente paciencia. Porque las canciones son largas, incluso las que son cortas. Y porque son difíciles, especialmente de comprender, pero algunas también de escuchar. Ariel Pink’s Haunted Graffiti no están dispuestos a ponerlo tan fácil como en Before Today. Pero una vez entras, una vez asumes todo lo que Mature Themes esconde, tanto lo más evidente como lo más recóndito, el disco es aún mejor.

La recta final del trabajo guarda auténticas joyas. No exagero: es probable que Ariel Pink haya compuesto algunas de las mejores canciones pop de los últimos diez años. Pensad en el aire fantasmagórico y espiritual, religioso, de ‘Symphony of the Nymph’. Da igual que se acerque al pop progresivo. Ariel Pink puede con todo, incluso con el italo disco de ‘Pink Slime’, que es casi, casi tan deliciosa como el tono arcade y en dos dimensiones de ‘Live It Up’, donde Mature Themes suena casero y al mismo tiempo enorme. Ya sabes, Ariel Pink podrías ser tú, pero resulta que es él.

Si todo lo anterior os suena exagerado y engolado es porque aún no habéis abierto ‘Farewell American Primitive’, una caja de sorpresas inagotables. Los arpegios de la guitarra ahogados en un manto de psicodelia, el tono monótono de Rosenberg, “North Korea is me”, la deconstrucción del tema en su pleno desarrollo para luego recoger los escombros y construir una pirámide de diamante, el emocionantísimo solo de guitarra donde Ariel Pink nos vuelve a hablar de The Kinks y The Byrds, todo. Estoy enamorado de ‘Farewell American Primitive’. Es una canción eterna de apenas tres minutos.

890También hay espacio para la psicodelia pura, completamente alejada del pop, en ‘Nostradamus & Me’. Los efectos sonoros, la nebulosa, ‘Nostradamus & Me’ es una jam testimonial, un ejercicio de estilo, un capricho, una forma de dar alas a todas sus ideas extrañas y asombrosas. Llegados a este punto, Mature Themes ha dicho todo lo que tenía que decir. ‘Baby’ es un añadido hedonista. Si no has comprendido a Ariel Pink, a este soberbio disco, puede que ‘Baby’ te suponga un alivio. Para entonces, sólo será tu problema. El tuyo y de nadie más.

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