Sigue a Hipersónica

avalanch

Lo han vuelto a hacer y lo han hecho bien. Contra todo pronóstico, Avalanch siguen sin tocar techo con un disco que se parece en poco o nada a lo que se podía esperar de ellos a estas alturas.

No se puede decir que han dado un volantazo pero su dirección no apunta al mismo lugar que dirigieron con Muerte y vida en 2007. Si aquél era espectacular desde la carpeta, cuyo arte gráfico lo firmaba el mismísimo Luis Royo, hasta el interior ahora no se han quedado atrás.

El contenido de El ladrón de sueños es menos oscuro, si cabe más luminoso, como esa enigmática portada firmada por su fotógrafo Carlos Rodríguez, y hay un montón de estilos en los que se han introducido los asturianos sin errar.

Y además, algo que les sitúa algunos escalones por delante de otras bandas de rock estatal es el sonido del disco, que es apabullante, y lo debería escribir con mayúsculas. La producción de Alberto Rionda es magistral y ha sabido dar a cada tema el toque que éste necesitaba.

Y no sería tan bueno esta nueva referencia de estudio de Avalanch sin esa exhibición vocal de Ramón Lage. Un abanico enorme de tesituras y registros en los que llega a todos los tonos y llega bien.

Incluso lo escuchamos thrasher por primera vez en ‘Sin rumbo’ (YouTube) y la verdad es que ha sido toda una sorpresa, y en directo, le hemos visto cantarlo y chapeau. Además, por primera vez escuchamos una rica variedad de teclados en un disco de Avalanch. Estos son obra de Chez García, la última incorporación a la banda.

Hay muchos singles en El ladrón de sueños y eso siempre es bueno en un nuevo disco. Son diamantes pulidos ‘Dónde estoy’, un homenaje en toda regla a Dream Theater, un grupo favorito de Avalanch, y‘El ladrón de sueños’.

Pero a mí el que me ha cautivado es ‘Mil motivos’ (YouTube), que me parece de lo mejor que haya hecho nunca el grupo. En directo éste corte es ya un himno cuando la interpretan en los bises, y podría darles a poco que esto fuera normal el espaldarazo mainstream que necesitan.

‘Aléjate de mí’ con voces guturales y una instrumentación metálica y ‘Sin rumbo’, donde Lage mete el falsete sin vergüenza alguna, son lo más extremo que haya hecho nunca el sexteto. Completa esta selección el toque prog de ‘Torres en el cielo’.

Y ‘Nunca es tarde’ que nos muestra a unos Avalanch en una onda hard blues americana, otra perla que descubres cuando le das varias escuchas al compacto. Lo mismo sucede con ‘Cuatro canciones’, un medio tiempo que les honra.

nota9.5 Hay incluso un tema en inglés, ‘Where the river flows’, que Alberto Rionda escribió para Scorpions por mediación del mánager internacional de Avalanch, Paulo Baron, amigo personal de los alemanes. Al quedar fuera de su último disco lo han retomado y queda como una anécdota, lo mismo que ‘Melodía incompleta’,un instrumental que nos revela que el líder del grupo también sabe escribir instrumentales que tocan la vena sensible.

Sitio oficial | Avalanch

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

13 comentarios