
A veces pasa que conoces a gente y esa gente te flipa desde el primer segundo. La mayor parte de las veces esto es inesperado y totalmente inexplicable. Algunos llaman a esto “amor” y hacen canciones con ello, otros escriben poemas creyendo que algún día tendrán la desgracia de ser escritores. Pero como sabemos, la vida es una perra y por lo que sea, esas personas no siempre permanecen con nosotros. Emigran, se casan, tienen hijos, whatever y dejan de tener tiempo para sus amigos.
El caso es que como esas personas nos flipan, aunque pasen los años y el contacto se pierda, en cuanto recibimos una llamada de ellas, nos emocionamos y creamos expectativas. Esperamos que todo sea como antes, que él o ella nos cuente qué tal y nos descojonemos vivos con las mismas bromas. Y entonces llega, no lo ves venir, es totalmente impredecible, el muy cabrón es sigiloso: El Hostiazo.
Resulta que ese colega al que antes venerabas, ya no se ríe de nada, bebe Bitter Kas (¿quién coño puede beber Bitter Kas?) y no deja de comprobar su móvil. Esa persona a la que ensalzaste sin motivo alguno, ese colega tan guay, se ha convertido en un ser muy aburrido. Como podéis imaginar, esto es lo que me ha pasado con Specter At The Feast, el nuevo disco de Black Rebel Motorcycle Club, un grupo que he defendido a capa y espada desde su debut en 2001 con el estupendo B.R.M.C. Pese a que la fecha oficial de lanzamiento es este 18 de marzo, el nuevo disco de los estadounidenses ya lleva unas semanas impulsando a algunos de sus incondicionales a la bebida circulando por esas-páginas-que-todos-conocemos.
Hay esbozos, eso sí, de lo que podría haber sido un disco más atmosférico, pero con un dinamismo mantenido. Hacia la mitad del disco la cosa mejora un poco con unas evidentes, pero agradables ‘Rival‘ y ‘Tennage Disease‘, que nos despiertan del letargo en el que estamos sumidos durante los cinco primeros cortes que van desde algo como un descarte de No Line on the Horizon ( el single, ‘Let the Day Begin‘) hasta algo parecido a una cara B de algún disco de Stereophonics (’Returning‘).

En resumen, Black Rebel Motorcycle Club han vuelto con un disco que sabe a U2 wannabe + “un poco de lo que éramos antes para que no os mosqueéis” + este pastiche atmosférico que os diremos que es lo más. Black Rebel Motorcycle Club son ese amigo con el que quedas después de varios años y que de repente es más viejo, más convencional y que además, para más inri, se pide un Bitter Kas. Pero mirémoslo por el lado bueno, puede que para la próxima vez ese amigo se haya encontrado a sí mismo en un viaje increíble y que todo lo que tenga que contar entonces, sea tres mil millones de veces más interesante. Mucho más interesante desde luego, que este viaje hacia las canas prematuras, que es Specter At the Feast.