
Boat Beam llevan desde hace dos semanas en las páginas de los medios de comunicación (especializados o no), aprovechando el lanzamiento de su debut, este Puzzle Shapes, y también que parece haberse puesto de moda hacer informes sobre “las chicas del indie-folk español”. Estaba claro que el éxito de Russian Red y la aparición en poco tiempo de los discos de Alondra Bentley, Boat Beam y alguno más iban a avivar esa llama.
Y lo cierto es que, como el resto, Boat Beam se merecen la atención que se les presta, aunque lo suyo sea bastante menos folk y bastante más pop que lo del resto de sus “compañeras de escena”. De hecho, si la cosa saliese mal, este trío multinacional (una americana, una australiana y una española) podría ser casi una parodia exagerada de una parte del indie: angelicales, lánguidas y con arreglos de cámara.
Eso sí, ellas mismas, antes de que entremos a saco con los tópicos, se los quitan de encima con un disco notable en el que, sin duda, despuntan temas como ‘The Rain Pauly‘ (magnífica apertura de disco, que merecidamente ocupa esta semana el segundo puesto de nuestro Top Hipersónico) o ‘Lion Hunt‘ (goear).
Creo, pese a todo, que les pegan bastante poco ciertos arrebatos dramáticos que en sus manos suenan exagerados y sobreactuados. El disco funciona mejor cuanta más apariencia de “nadería” tienen sus canciones, porque se descubren como todo lo contrario, como canciones llenas de vida y cuyo referentes no ahogan la creatividad del disco. Temas como ‘Colours‘ (goear) suenan a déjà vu, pero sin que eso interfiera demasiado en lo disfrutables que son.
Así que, si aún dudabais de si Boat Beam son la pata débil de ese supuesto “nuevo indie femenino”, mi veredicto es que no. Su disco es como cuando en un restaurante te ponen una estupenda ensalada ilustrada. Posiblemente no hacen nada especial, pero sí le ponen la gracia necesaria para dejar satisfecho.
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