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BFMV - Temper Temper

En la historia de la música hay muchas bandas que consiguieron dar un nuevo enfoque o revolucionaron un género musical. Otras sirvieron para popularizar y dar a conocer un determinado subgénero al resto del mundo. Luego están grupos como Bullet For My Valentine que provocan la banalización del género sin remordimiento alguno.

Bullet For My Valentine, con poco donde sacar jugo

Hace semanas hablé del mal sabor de boca que me dejó en mi paladar musical el último disco de Mutiny Within (que han confirmado que seguiran grabando discos, esperemos que con mejor resultado) que me pareció otro gran ejemplo de esa tendencia que sufren una importante mayoría de bandas del subgénero Metalcore, con una gran perdida de la frescura y contundencia primando más la pose a la música.

Aunque claro, no puedo obviar a uno de los mayores exponentes de este Metalcore posturil y esos son Bullet For My Valentine. Desde aquí destapo una de las mayores vergüenzas de mi juventud (que tampoco anda tan lejana): en su momento fui fan suyo. Me gustaban varios de sus temas de sus dos primeros discos. Evidentemente no estaba muy curtido en el terreno Metalcore ya que es más que probable que haya muchas bandas mucho mejores que ellos.

Pero maldita sea, no me podía resistir a temas que son sus mejores emblemas como ‘Hand of Blood‘ o ‘Scream Aim Fire‘. Pero entonces tuve la ocasión de oír su tercer álbum, Fever, que al principio me dejó más frío que el abrazo de un yeti. Y conforme pasaba el tiempo y las escuchas, menos me gustaba. Lo peor es que me hizo cambiar por completo mi percepción sobre la banda. Mi desamor fue inevitable.

El grupo ha continuado una trayectoria descendente en sus discos, pero su popularidad no se ve mermada por ello. Al contrario, cada vez son más los aficionados del metal contemporáneo que van en masa a sus actuaciones y viven sus canciones con gran pasión. Pero yo sencillamente digo basta, sobre todo cuando hay bandas con mucha más habilidad y técnica rondando por el mismo terreno.

Temper Temper, cuando toda la fuerza se va por la boca

Lamentablemente, su cuarto álbum de estudio no ha hecho replantearse su evolución al cuarteto de Gales. Temper Temper es una exhibición más de una banda cuya propuesta no me resulta atractiva nunca más, pero con mayor incidencia en esos fallos que me hacen repudiar sus anteriores trabajos, firmando un trabajo de menor nivel aun que hace que mi desengaño con ellos sea definitivo.

Los riffs de varias de las canciones a veces se muestran con gancho y efectividad, pero tardan poco en diluirse y perder fuerza de forma abismal, generando unos ritmos pedantes y bastante aburridos. Además, su propuesta se vuelve aun más amable y con mucha fuerza pop, pero la mezcla resulta indigesta y muy pesada. Sin embargo, la esencia de BFMV se mantiene en cada uno de los once cortes, pero otro problema del disco es que todo suena como un refrito de lo anterior. Reciclan su fórmula al mismo tiempo que esta pierde atractivo y chispa igual que una botella de Coca Cola abierta (bueno, más bien Pepsi).

Se nota la perdida de furia y agresividad en su sonido, sobre todo en la voz del cantante Matthew Tuck. Podría decirse que hace tiempo que el grupo se había “domesticado” y han dejado la rabia para las fotos. Temas como ‘Truth Hurts‘, ‘P.O.W.‘ o ‘Leech‘ me producen una estridencia en mis oídos que me causan cefaleas y ganas de dejar de seguir.

Aun quedan momentos que no rozan la vergüenza ajena y hacen de este conjunto algo más tolerable y menos insufrible. El tema homónimo, ‘Temper Temper‘ me hace preguntarme porque esta banda no se dedica solo a hacer singles, porque espectaculares no serán, pero tampoco son mancos para hacer cortes para enganchar al personal. Hasta ‘Saints & Sinners‘ tiene su punto por momentos.

Nota 2Pero esos momentos de aparente brillantez no sirven para salvar un disco anodino, insustancial y aburrido. La falta de gancho y fuerza, la rabia perdida en la voz de Tuck y el pisoteo inmisericorde que hacen a una de sus piezas más queridas en ‘Tears Don’t Fall (Part 2)‘ me hacen dejar de intentarlo de forma definitiva con esta banda. Ya tengo uno de mis discos más detestados para este 2013 y solo estamos a febrero. Muy flojo, aunque también debí haberme desengañado hace tiempo y ver que esta banda no era tan notable como creía porque nunca lo fue. Puede que a los fans incondicionales de los galeses les pueda encantar este trabajo, pero no comparto ese posible entusiasmo.

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