
Estilo. Se tiene o no se tiene. Vale como eslogan publicitario de alguna marca cara, pero nada más. Referido a la música sería más bien: “estilo, se tiene, se consigue o ninguna de las anteriores”. Los hay que pasan la vida buscándolo (pobres), otros que nacen con ello (y pronto, a los tres discos, se les acusa de “hacer siempre la misma canción”) y los hay que lo consiguen a mitad de camino y saben sacarle su jugo. Camera Obscura demuestran con My Maudlin Career que, desde hace un disco, lo tienen. Y les ha hecho grandes.
Despojados de la alargada sombra de Belle & Sebastian, Camera Obscura lograron en Let’s Get Out Of This Country añadir a su propuesta de indie-pop para habitaciones de jóvenes tímidos un muro de sonido que parecía plantado allí por Phil Spector. Bueno, no: Spector lo habría hecho más grandioso, pero vale para decir que las canciones de Camera Obscura dejaron de ser indie canónico para mirarse en los años 60. Pasaron de Belle & Sebastian a las Ronettes, simplificando.
La tarea de continuar con la magia de ese disco era complicada, pero, de repente, parece como si Camera Obscura hubiesen dejado de ser secundarios con un golpe de suerte para convertirse en un grupo de primer nivel. Porque por segunda vez han firmado un disco fenomenal, encantador, triste, del que dan ganas de enamorarse y con la siempre hermosa voz de Tracyanne Campbell al frente.
Campbell, si quieres, te coge el corazón y te lo estruja, podría hacerlo con una sonrisa de reposada tristeza y morirías allí, encantado de haberla conocido. Siempre lo ha tenido, pero no siempre las canciones del grupo la acompañaban, demasiado ajustadas a clichés que ya no están.
Más allá de la perfección del hit ‘French Navy‘ (youtube), My Maudlin Career tiene otros muchos enganches: podemos hablar, por ejemplo, de la canción que da título, más Phil Spector aún, mejor todavía (¡ese punteo de guitarra es maravilloso!). O de cuando recuperan su lado más acústico, ya sin rastro ninguno de Belle & Sebastian, sino tocado por la gracia de una atmósfera perfecta: ‘Away With Murder‘
Y luego, claro, está la satisfacción de cómo el grupo cree en el amor pop: es una fábula, claro, no nos dice nada de nuestras vidas (pese a que lo aparenta) y ha sido manoseado, pisoteado y destrozado en boca de mil malos artistas. Y, sin embargo, con Camera Obscura, con cada canción del grupo de Glasgow, vuelve a revivir. No hay ni pizca de revival ni tampoco de pose retro: vive en ellos (gracias a ellos).
He dejado demasiado tiempo apartado este disco porque tenía miedo de que me decepcionara. Lo he cogido justo cuando estaba envuelto en el torbellino laboral pre-vacaciones. Y ya sé que es el “disco del verano”. Siempre es necesario tener uno así en estas fechas, uno con el que te olvides de todo y puedas, simplemente, sentarte a disfrutarlo.
Sitio oficial | Camera Obscura
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