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Cortez - Phoebus

El ser humano, en concreto, el ser humano occidental, vive aterrado de lo que le espera más allá de la muerte. La implantación de la religión en el modo de vida de las personas hizo que esta se viera obligada a dar una explicación a ese temor, garantizando que todo lo bueno que sembremos en esta vida nos será recompensado en una vida posterior acompañados por la presencia de la deidad correspondiente en un sitio conocido como Paraíso. A toda la gente cuyas vidas hayan estado sumidas en el pecado serán condenados por toda la eternidad en otro lugar, el Infierno.

La existencia de este segundo concepto generó un nuevo terror en este ser humano occidental: el miedo a ser arrastrado a ese Infierno. Reprimiendo sus impulsos y sus acciones con el fin de evitar sufrir el tortuoso descenso al averno gobernado por el ángel caído que cuenta con un sinfín de elementos de tortura para hacer que nuestra estancia sea como una lista de reproducción infinita de The 2nd Law de Muse. Hasta ahora, pocos grupos habían conseguido reflejar como es el descenso hasta los confines del Hades tan bien como lo hacen los suizos Cortez.

Phoebus, diario de un viajante al Infierno

El conjunto suizo se ha tomado su tiempo desde que sacaran su disco de debut Initial alrededor del 2005. Tras un dilatado descanso, este 2013 vienen cargados con un segundo disco más furioso, infernal y demoníaco para confirmarse como una de las bandas de mejor proyección del Metal europeo. El disco no tiene desperdicio ninguno y cuenta con un estilo rico en influencias que lo hace variado y disfrutable para el oyente.

El caos ensordecedor y rompehuesos que es la música de Cortez parte del Post-Hardcore más rudo y musculoso de gente como Refused y lo pasa por algunas ramas del palo metalero para embrutecer la fórmula. Así, encontramos reminiscencias Post-Metal a Neurosis, aunque también destaca la influencia del Sludge de bandas como Mastodon, Melvins o 16. Sin obviar la presencia del Crust, uno de los subgéneros del Hardcore más extremo y también del Mathcore de Converge.

La coctelera del Inframundo

Cierto, hay mucho revoltijo de bandas diferentes metidas en un mismo disco, pero el triunfo de Cortez reside en algo más que darle al botón de la licuadora para ver que sale. Este trío de voz-guitarra-batería es capaz de organizar tal escándalo sonoro como si de una orquesta de la destrucción se tratase. Sonidos que parecen salidos del mismísimo inframundo, oscuros aunque cortantes, y vienen dispuestos a arrastrarte con ellos hacia abajo en ese temido camino de desesperación y condenación.

Los cambios de ritmo, la mutabilidad sin freno, beber de diversas fuentes para cada momento diferente, pero cuentan con una constante muy clara en su cabeza: hacer de la corrosión y la aniquilación su mejor arma para apuñalar al oyente y mandarlo directo hacia el abismo sobre el que pende su negra y podrida alma (¿qué alma de cualquiera que se digne a llamar Metalhead no lo está?). Cortez saben bien donde incidir de forma ofensiva y con mucha sangre fría.

Hipersónica vota un 7'99 La explosión imparable de ‘Temps Mort‘, la fuerza Hardcore de ‘Tranhumance‘, la destrucción masiva de ‘Un Lendemain Sans Chaînes…‘, la contundencia asesina de ‘Sulfure‘, uno de los cortes con más gancho, y el desarrollo final que supone la llegada definitiva al Averno en ‘Borrelia‘. Todo forma un disco oscuro, maléfico, insano y muy adictivo. Nunca un viaje hacia el castigo eterno de nuestra alma había sonado tan épico y magnífico.

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