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DJ Diamond

- Doctor, me duele el pie.

- Póngase esta pomada.

- Doctor, me sigue doliendo el pie después de varios días con esa pomadita que usted me recetó a precio de oro.

- Esa pomada es lo mejor que tenemos en el catálogo, el cual nos trajeron unos amigos muy majos el otro día con buenas arengas y promesas que a usted no le importan pero que ya he dicho de más para que me pregunte ahora qué me ofrecen.

- ¿Qué le ofrecen por recetar esta pomada?

- ¿Pero no le he dicho que no le iba a responder?

- A ver, si usted es bobo yo no tengo la culpa. ¿Entonces le ofrecen dinero y cosas bonitas?

- Sí, como a las Supernenas.

- Anda, encima de médico lucrado, gracioso. Usted es todo un partido.

- Ya ves, salí así. ¿Y usted?

- A mí me duele el pie.

- ¡Ah! ¡Es verdad! Que estaba aquí por el pie. ¿Y qué le pasa?

- Se lo he dicho ya cuatro veces en distintas consultas en las que usted me ha atendido.

- Verá, entre usted y el Marca de mi pantalla me quedo con el Marca. ¿Ha leído que el Barça está en crisis?

- Y yo en paro, mire usted qué crisis.

- ¿Acaso le he pedido que me cuente sus problemas?

- No, pero yo tampoco le pedí una pomada que es un timo y usted me la recetó.

- Ese es su problema, que no va más allá.

- Será eso, que no voy más allá. Mi pie sí fue más allá y acabó rompiendo la mesa del despacho varias veces.

- ¡Cierto! ¡Usted era el de la mesa del despacho roto! Tremenda historia. El otro día la contaba en un congreso de médicos colegas míos que celebramos en Canadá (no me pregunté cómo llegué allí, no tiene nada que ver con la pomada) y todos se partían en el suelo. Qué risas, oiga.

- ¿Usted es gilipollas?

- ¿Yo? No, ¿acaso un gilipollas le recomendaría una pomada después de un viaje a Canadá con todos los gastos pagados?

- Cierto, el gilipollas soy yo.

- ¿Entonces esas rupturas de mesa son la causa de su despido?

- Algo así, sí.

- Cuente, cuente, que yo tengo todo el día. La lista de espera de pacientes me toca un pie. Perdone, chiste fácil.

- Sin problemas, sé que a usted no le da para otro tipo de humor. Pues sí. Esas mesas rotas son parte de la causa de mi despido. Yo trabajaba en un banco, tranquilo, en una de estas nuevas urbanizaciones en los barrios periféricos de Madrid que al final ni son Madrid ni son nada, pero oye, que la gente es muy de la capital pese a no pisarla ni para respirar ese aíre tan rico que la señora Botella defiende.

- Déjese de ataques políticos que yo soy un hombre íntegro. Al grano.

- Le decía: en ese banco tranquilo tenía mi mesa, una mesa de estas de mala calidad pero con un acabado que a los clientes les parece ser bueno. Ya sabe, lo que dice usted: lo importante es que parezca increíble pese a no serlo. Pues bien, esas mesas son un mojón y ya me he cargado varias.

- ¿Cómo?

- Luego soy yo el gili. ¿Cómo va a ser? Rompiéndolas con el pie. ¿Por qué se cree que me duele?

- Lo mismo es fetichista.

- De las mesas, sí. Yo estaba trabajando tranquilamente en mi banco tranquilo, con clientes tranquilos de barrios tranquilos…

- Vamos, que su vida era un asco.

- Estuvo rápido. Sí. Un completo asco. Entonces de repente descubrí un ritmo con el que me evadía como nunca. En un principio me pareció muy duro pero luego fue peor que la droga.

- ¿Ha probado usted la droga?

- No, pero vivo en el 2011 y uso Internet, así que puedo utilizar metáforas efectistas sin necesidad de saber si son realidad.

- Chico listo.

- Pero con el pie jodido.

- Culpa de las mesas.

- Y del ritmo, recuerde.

- Cierto. ¿Qué le llevó a escuchar eso?

- El asco de vida que llevaba.

- Cierto, si fuese como yo no tendría problemas para apreciar esta canción ligera que suena de fondo. Mire qué sentimientos más profundos.

- Mucho, sí. El caso es que eso no me sirve de nada, necesitaba algo más duro. Algo evasivo.

- Pruebe a irse a Canadá. Se lo recomiendo. Qué mujeres.

- No me pilla de camino.

- Una pena.

- Total, que en el banco tranquilo de rutina tranquila, clientela tranquila y jefes tranquilos se extrañaron de tanta mesa rota.

- Normal, pensarían que era usted un tarado.

- Algo así, aunque yo cumplía de forma tranquila mis quehaceres tranquilos y superaba los objetivos tranquilos.

- ¿Entonces por qué rompía las mesas?

- Era ese ritmo loco. Un ritmo roto, de velocidad excesiva, amante de los bajos, de ciertos timbres agudos entre marañas de máquinas de ritmo tocadas por el diablo.

- ¿A cuántos BPM iban los temas?

- ¿Pero usted sabe qué es eso?

- Claro, a ver si va a pensar que usted es el único que mira la Wikipedia.

- Entre los 150-160 BPM.

- Uys, eso es muy malo para el corazón, mi esposa me los tiene prohibidos, solo escucho música sin sal, baladitas, ya sabe.

- Recuerde que necesitaba salir de mi vida mierdosa.

- Recuerdo, recuerdo.

- Así que me di por los negros. ¡En qué hora! Estaba yo en mi despacho tranquilo, con mi día tranquilo y mi nueva mesa tranquila sin ningún arañazo a la que entró mi jefe tranquilo, el cual había salido de su gran despacho tranquilo de forma más habitual en los últimos días para ver si yo estaba tranquilo. Le saludé. Le dije: hola, jefe. Era muy majo y tranquilo, ¿sabe?

- Sí, me lo puedo imaginar.

- Antes de eso cambió el tema que estaba escuchando y mi cuerpo sufrió un colapso. Al margen de los espasmos continuos que sufro desde que escucho esta música endemoniada mi pierna se descontroló, actuando sola, se lanzó como un resorte y volvió a romper la mesa con tal mala suerte de hallarse en ella unas tijeras tranquilas que en aquella mañana serían justo lo contrario. Estas volaron al traje tranquilo de mi jefe y sobre su hombro tranquilo quedaron clavadas de forma tranquila. Mi hola había quedado en un segundo plano en ese momento.

- No me canso de escuchar la historia, es tremenda. Qué risas. Así que le despidieron.

- Sí, a la calle de forma tranquila. Al jefe no le gustaron esas tijeras.

- ¿Y cómo dice que se llama ese disco que escuchaba? Flight Muzik, de DJ Diamond.

- Eso es Juke o Footwork, ¿no?

- Sí.

- ¿Publicado por Planet Mu, por el señor Mike Paradinas?

- Quién si no. Veo que está al día.

- Claro, ¿qué se cree? Yo también me leo esos panfletos suyos. Por cierto, ¿cuánta nota le da?

- Usted es de los míos, solo le importa la nota: pues un 8. Pero a lo que venía aquí: ¿entonces qué hacemos con el pie?

- La pomada no le hará efecto. Póngase a Sergio Dalma.

Dj Diamond “Flight Muzik” Juke Mix by X-Man Tracks

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