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Emeralds Just To Feel Anything

Después de una ingente cantidad de material en forma de ep’s, y varios largos, Emeralds se sacó de la manga en 2010 uno de los mejores discos electrónicos del año con Does It Look Like I’m Here? Mediante su música influida en la experimentación de Tangerine Dream o en los seminales Kraftwerk, confeccionaron un magnánimo disco de electrónica progresiva. Este mes de noviembre han vuelto con un nuevo álbum, Just To Feel Anything. Más corto, y con algunos cambios que no acaban de convencer.

Aunque Emeralds es un trío que rememora los tiempos más primigenios de la electrónica contemporánea, con sonidos que suenan premeditadamente a los grandes referentes germanos, también apelan a técnicas actuales como el drone, fundamental para construir esas melodías progresivas que les distinguen claramente. De ahí nacieron maravillas como Genetic, de su anterior disco.

Respecto a los avances que han incorporado en el nuevo álbum, para este Just To Feel Anything han incorporado cajas de ritmos que antes no utilizaban. Nunca viene mal utilizar nuevos artificios, sobre todo para un grupo como Emeralds, gustoso de abrir nuevos sonidos en sus canciones espaciales, dispuestas para viajar a parajes difusos e inhóspitos.

La influencia se deja entrever, pero lo que les separa de Tangerine Dream o Kraftwerk es el drone. Todos hemos concebido mentalmente el drone que desarrollan grupos como Fuck Buttons. Pero los de Cleveland lo ponen en práctica de un modo más similar al de Tim Hecker. De este último es de donde han bebido esas melodías metálicas, frías, pero frecuentemente cargadas de un toque escapista. Lo que acaba de distinguir a Emeralds del resto es laa evolución tan minuciosa de la melodía; su carácter progresivo. Pero no podemos aplicar estos calificativos a su nuevo trabajo.

Emeralds y el gran peso de sus producciones anteriores

El problema con Just To Feel Anything es básicamente que han hecho un disco que no sorprende y que deja a medias. No explotan su sintonía como en anteriores ocasiones. Antes se introducían en ella para ir construir peldaño a peldaño, una escalera que transportaba a paisajes impolutos donde cada uno definía su paraíso. Pero en vez de esa estela o intentar mejorarla, no han dado un paso atrás, porque no se puede considerar que este disco lo sea, pero sí que deja un poco descolocado.

Se echan en falta las nuevas paletas sonoras que iban deconstruyendo dentro de la progresión melódica; ahora recurren constantemente a la misma técnica, sin apenas sorpresas y con sólo unos minutos finales de bella saturación sonora. En este sentido, tanto Mark McGuire, Steve Hauschildt, como John Elliott han estado ocupados con proyectos individuales, paralelos a Emeralds. Ahora que se han vuelto a juntar para seguir elevando la propuesta del proyecto,no han acabado de innovar lo suficiente para seguir evolucionando su trayectoria.

A pesar de las nuevas cajas de ritmos, que por otra parte no representan gran cosa, si no explotan ese cambio sonoro que antes te abordaba sin esperarlo, no sirve de mucho. Han apostado por unas melodías más livianas y minimalistas, más fáciles de masticar para el oído. No parece que se hayan esmerado tanto como en ocasiones anteriores para seguir estando en una relativa vanguardia bajo el anonimato.

Desarrollar sólo la mitad de tus habilidades es el germen del estancamiento

En Does It Look Like I’m Here? o Emeralds podías encontrar una rica simbiosis entre Mike Oldfield, Vangelis, Tangerine Dream o Tim Hecker. Pero esta vez sólo ‘está’ Mike Oldfield y su guitarra haciendo punteos a través de McGuire, sobre la base que ofrecen las cajas de ritmos. Es lo que ocurre en Everything Is Inverted o en Before Your Eyes, canción que abre el disco y que no tiene mucho de especial, pierde el cariz experimental para pasar a ser un tema con unos ritmos flojos, ambiente plano y unos punteos demasiado previsibles.

Tenemos canciones como Adrenochrome que obvían tiempos anteriores, sonando a un Jean Michel Jarre en pleno auge creativo, y es razonable, pero si ellos se habían caracterizado por mejorar a este tipo de artistas, volver a ellos treinta años después con matices tan pobres, no representa nada innovador. Al lado de producciones anteriores sabe a poco, hay poca elaboración en el esqueleto de las canciones.

Se limitan a tirar por la caja de ritmos y a añadir alguna capa ambiental. Quizá el trabajar por separado les ha llevado a meterse en terrenos nuevos donde no acaban de conseguir el resultado esperado (por nosotros), con temas tan minimalistas a lo Brian Eno como Through & Through y The Loser Keeps America Clean.

Los mejores Emeralds salen a la palestra cuando vuelven a los fueros que les han hecho ganarse un respeto en círculos vanguardísticos no muy amplios. Es decir, entre los primeros temas del disco y los finales Just To Feel Anything y Search For Me In Wasteland hay reseñables diferencias. A pesar de que siguen recurriendo al punteo y la caja de ritmos, las canciones tienen más cuerpo, más presencia. Pero en ningún momento llegan a la profundidad alcanzada en material previo.

En definitiva, un disco del que se esperaba más. Mucho más. En estos dos años y medio que les separa del disco anterior, han tenido tiempo de buscar la tecla indicada para no perder el fuelle que habían logrado en producciones anteriores. Si bien es cierto que les gusta estar afincados en sonidos primigenios y seminales pero conjugados con la tecnología actual, dentro de este espacio podrían haber experimentado en niveles mayores.

La fórmula se ha convertido en algo repetitiva, porque han dejado de añadir cascadas sonoras que te abrazaban, dejando a la intemperie sólo los cimientos que se escondían bajo sus producciones. Y si los envuelves con accesorios simples, pasa esto.

Hipersónica vota un 6 No obstante, aún podemos esperar que Emeralds vuelva con un gran disco. Los tres tienen capacidad suficiente para diseñarlo. Se admira su propuesta, que sigue siendo muy interesante, pero aquí no han acabado de demostrarlo.

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