
Si algo le faltaba a Black Celebration eran singles vendibles. Canciones que pudiesen vender la oscuridad sexy y la desazón emocional de los “nuevos” Depeche Mode. Pero e, su sexto disco, lanzado en 1987, Depeche Mode consiguieron por fin unir todas las piezas de su propio puzzle. Y así fue como el título ‘Music For the Masses’ se hizo realidad: la banda se convirtió ya en un fenómeno mundial, en un grupo de masas.
Disco de platino, preludio de una gira mundial abrumadora (y recogida en el magnífico 101) y obra maestra de la banda, Music for The Masses es, junto a Violator, el disco que debería oír cualquiera que nunca haya escuchado a Depeche Mode para comprenderles mejor y decidir si entra o no en su mundo.
Music For The Masses es una de esas obras que hay que analizar casi canción por canción. No podemos saltarnos, por ejemplo, su impactante inicio, con la percusión industrial de ‘Never Let Me Down Again’ enmarcada entre líneas de teclado reconocibles desde el primer segundo y un riff de guitarra subiendo y bajando, apareciendo y desapareciendo de la canción. Dave Gahan está inmenso, quizás sabedor del potencial de la canción, que no arrasó en el Reino Unido pero sí en el resto de Europa y que es, hoy en día, uno de los clásicos por excelencia de la banda.
Esa inmediatez oscura que destila ‘Never Let Me Down Again‘ está bien representada también por el primer single extraído el disco, ‘Strangelove‘, pero sobre todo por ‘Behind The Wheel’, donde el ritmo y los sintetizadores tardan no más de medio minuto en crear un hit, sin que haya necesidad de que Gahan empiece cantar.
Cuando lo hace, ‘Behind The Wheel‘ lo muestra apasionado, romántico y trágico a la par, en una de esas canciones escapistas que tanto apetecen escuchar de vez en cuando y que si te pillan en el momento justo, te obligan a escucharlas tantas veces que acabas quemándolas.
My little girl Drive anywhere Do what you want I don’t care
El último single con el que Depeche Mode vendieron Music for The Masses fue una elección arriesgada, pero consecuente. Pese a lo inmediato de las tres canciones que ya hemos comentado, gran parte de la belleza de este disco radica en cómo esos hits absolutos se engarzan con paisajes mucho más tenebrosas. Ahí es donde encaja ‘Little 15‘, con la que, además, el grupo se ganaba el apoyo de buena parte de esos adolescentes para los que ya habían comenzado a ser imprescindibles, pero cuya letra funciona también en la madurez: pura nostalgia de tiempos más sencillos.
She wants to see with your eyes She wants to smile with your smile She wants a nice surprise Every once in a while
La intimidad que desprendía está canción estaba también presente en otros temas como ‘I Want You Now‘ o ‘The Things You Said‘. Con todos ellos, Musica for The Masses quedaba retratado como un disco ideal para épocas de altibajos emocionales: había canciones expansivas, con lsa que creerte el amos del mundo, y otras dolidas, íntimas, con las que lamerte las heridas en el encierro de tu habitación.
El cierre del disco, la grandilocuente pero efectiva ‘Pimpf‘, remarca el triunfo de la banda. Música oscura, sí, pero servida para esas masas dispuestas a confiar en la conexión emocional del pop. El mainstream como debería ser siempre.
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Comentarios
Music for the Masses. Qué se puede decir del disco más grande de Depeche Mode. Todo, absolutamente todo, es grande en este disco. El título, el diseño (esas fotografías tan grandilocuentes), y los temas, temazos todos ellos. Grabado en París, sin Daniel Miller y con nuevo productor, vídeos de Anton Corbijn, y una gira fantástica con un cierre apoteósico ante 70.000 personas en el Rose Bowl de Pasadena. Qué grandes!!! Toda la info en www.newhouseweb.com/depechemode
Plas plas plas, este disco merecería aplausos hasta que se nos cayesen las manos de los brazos. Corbijn tras la imagen y ellos con la música. Cuánto ha podido influir este álbum en posteriores grupos...
Genial, Roberto.
Un disco excelente, no cabe duda. Pero decir que es el mejor que tienen.. uf. Eso es tan tan subjetivo...
Para mi gusto el mejor, con mucho, es Songs Of Faith And Devotion. Musicalmente me parece a años luz del resto, tan solo seguido o identico a Violator. Flood es Flood, y Alan se notaba mucho en los arreglos.
Music For The Masses es un disco muy inspirado. No tiene una sola canción mala (de cuantos discos se puede decir eso?), hasta To Have An To Hold tiene un aquel bastante importante. Pero en general es francamente comercial, ojo, no digo que eso sea malo, pero a mi personalmente (recalco, personalmente) me parece más facilon que un Violator o un SOFAD.
De hecho, Kingdott, al principio iba a cerrar el artículo de otra manera, con una frase que venía a decir algo así como "ya habría tiempo de canciones de fe y devoción" para remarcar lo diferentes que eran esos Depeche Mode de los de Music For The Masses.
Yo este disco no lo veo tan comercial. Lo que tiene son cuatro singles brillantísimos que venden muy bien las partes no tan sencillas (que las tiene, sobre todo en el lado más intimista). Quizás, por comparación con SOFAD, sí que sea más "facilon", pero es que aquel precisamente le pasa un poco lo que a Black Celebration: que no tiene tantos singles.
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