
Hubo un dÃa en el que Phil comenzó a despertarse siempre con la misma canción en la cabeza. Para él no fue, a priori, un dÃa importante. Quizás tenÃa en la cabeza las mismas cosas de siempre mientras se duchaba: ¿cómo era aquel trozo del reverb?, a ver si llamo a Bobbie un dÃa de estos y nos echamos unas cañas, qué pelo más largo, cada dÃa cuesta más secarlo en invierno, me gustarÃa recordar el trozo de cómo sonaba mi guitarra ayer, quizás si le añado otra capa pero habrá que tener cuidado, sÃ, definitivamente tengo que llamar a Bobbie, nos merecemos una buena farra.
Para Phil, aquel era un dÃa normal, por más que pisó un charco de camino al estudio, tuvo que ver despertar a la marmota Phil vaticinando que el invierno iba a ser muy largo, tocó tres o cuatro partes de la mezcla del disco que tenÃa entre manos y se marchó al bar pensando en que querÃa una pinta, que necesitaba que ese disco sonase más y mejor y que, joder, ya iba siendo hora de llamar a Bobbie. Pero no lo hizo, no tenÃa su teléfono a mano, y Phil volvió a casa, al hotel, a pensar en esa canción que no lograba quitarse de la cabeza.
Hubo un dÃa en el que Phil comenzó a despertarse siempre con la misma canción en la cabeza. Para él no fue, a priori, un dÃa importante, pero aquello empezaba a pasar de castaño oscuro. Quizás tenÃa en la cabeza las mismas cosas de siempre mientras se duchaba: ¿cómo era aquel trozo del puto reverb?, a ver si llamo a Bobbie un dÃa de estos y nos echamos unas cañas y le cuento qué es esto tan extraño que me está pasando, qué pelo más largo, cada dÃa cuesta más secarlo en invierno, me gustarÃa recordar el trozo de cómo sonaba mi guitarra ayer, ¿esto no lo he vivido antes ya?, tengo que retocar la mezcla, hay algo que no funciona, quizás si le añado otra capa pero habrá que tener cuidado, sÃ, definitivamente tengo que llamar a Bobbie, nos merecemos una buena farra.
Para Phil, aquel ya no era un dÃa normal, por más que volvió a pisar un charco de camino al estudio, tuvo que ver despertar a la marmota Phil vaticinando que el invierno iba a ser muy largo, tocó cinco o seis partes de la mezcla del disco que tenÃa entre manos, no pudo recordar si en ese momento tocaba más reverb o más delay y se marchó al bar pensando en que querÃa una pinta, que necesitaba que ese disco sonase más y mejor pero no sabÃa cómo y que, joder, ya iba siendo hora de llamar a Bobbie… ¿O quizás lo habÃa hecho ya? Seguro que él sabÃa cómo afrontar esa pista. Pero no lo hizo, no tenÃa su teléfono a mano, y Phil volvió a casa, al hotel, a pensar en esa canción que no lograba quitarse de la cabeza.
Hubo un dÃa en el que Phil comenzó a despertarse siempre con la misma canción en la cabeza. Para él no fue, a priori, un dÃa importante, pero se habÃa hartado. Quizás tenÃa en la cabeza las mismas cosas de siempre mientras se duchaba: ¿cómo era aquel trozo del puto reverb?, a ver si llamo a Bobbie un dÃa de estos y nos echamos unas cañas y le pregunto qué opina que debo subir en la mezcla, qué es esto tan extraño que me está pasando, qué pelo más largo, Bilinda, cada dÃa cuesta más secártelo en invierno, me gustarÃa recordar el trozo de cómo sonaba mi guitarra ayer, aunque ya no tenga muy claro cómo sonaba ayer, ¿esto no lo he vivido antes ya?, tengo que retocar la mezcla, hay algo que no funciona, quizás si le añado otra capa pero habrá que tener cuidado, sÃ, definitivamente tengo que llamar a Bobbie, no sé él, pero yo me merezco una buena farra.
Para Phil, aquel ya no era un dÃa normal, por más que volvió a pisar un charco de camino al estudio, tuvo que ver despertar a la marmota Phil vaticinando que el invierno iba a ser muy largo, tocó seis o siete partes de la mezcla del disco que tenÃa entre manos, no pudo recordar si en ese momento tocaba más reverb o más delay y se marchó al bar pensando en que querÃa una pinta, que necesitaba que ese disco sonase más y mejor pero no sabÃa cómo y que, joder, ya iba siendo hora de llamar a Bobbie… ¿O quizás lo habÃa hecho ya? Seguro que él sabÃa cómo afrontar esa pista. Y lo hizo y se fueron de farra y Bobbie le invitó a tocar en su grupo y le compuso una canción y le invitó a hacerle una remezcla firmada por la Phil Arkestra.
If they move kill ‘em (MBV Arkestra) Y Phil volvió a casa, al hotel, a pensar en esa canción que no lograba quitarse de la cabeza.
Hubo un dÃa en el que Phil comenzó a despertarse siempre con la misma canción en la cabeza y vio que para él ya no era un dÃa importante, pero sà uno insoportable. TenÃa sin duda en la cabeza las mismas cosas de siempre mientras se duchaba: ¿cómo era aquel trozo del puto reverb?, a ver si llamo a Bobbie un dÃa de estos y nos echamos unas cañas y le pregunto qué opina que debo subir en la mezcla, qué es esto tan extraño que me está pasando, ¿cómo me dijo Bobbie que podÃa firmar su remezcla?, ¿se puede remezclar una canción que aún no ha sido compuesta?, qué pelo más largo, Bilinda, cada dÃa cuesta más secártelo en invierno, me gustarÃa recordar el trozo de cómo sonaba mi guitarra ayer, pero en realidad creo que me gustarÃa tener claro cómo era mi guitarra, aunque ya no tenga muy claro cómo sonaba ayer, ¿esto no lo he vivido antes ya?, tengo que retocar la mezcla, hay algo que no funciona, quizás si le añado otra capa pero habrá que tener cuidado, sÃ, definitivamente tengo que llamar a Bobbie, no sé él, pero yo me merezco una buena farra.
Para Phil, aquel ya no era un dÃa normal, por más que volvió a pisar un charco de camino al estudio, tuvo que ver despertar a la marmota Phil vaticinando que el invierno iba a ser muy largo, tocó siete u ocho partes de la mezcla del disco que tenÃa entre manos, no pudo recordar si en ese momento tocaba más reverb o más delay y se marchó al bar pensando en que querÃa una pinta, que necesitaba que ese disco sonase más y mejor pero no sabÃa cómo y que, joder, ya iba siendo hora de llamar a Bobbie… ¿O quizás lo habÃa hecho ya? Seguro que él sabÃa cómo afrontar esa pista. Y lo hizo y se fueron de farra y Bobbie le invitó a tocar en su grupo y a hacerle una remezcla firmada por la Phil Arkestra y conoció a una chica que se llamaba SofÃa y se enamoró y le hizo una canción o dos en las que no tuvo que tocar nada de la mezcla porque a SofÃa le daba igual y sólo le decÃa que a ella le gustarÃa cantar con “Los Jesus y con Tom Waits”.
¿Con los Jesus? Y Phil volvió a casa, al hotel, mientras silbaba la canción que le habÃa escrito a SofÃa y volvÃa a pensar en esa canción que no lograba quitarse de la cabeza.
Hubo un dÃa en el que Phil comenzó a despertarse siempre con la misma canción en la cabeza y vio que para él ya no tenÃa sentido nada, colega dónde esta mi coche, colega dónde esta mi guitarra, voy a invitar a Bobbie y le voy a decir que me haga una remezcla o una farra o lo que sea y que se venga a pisar charcos conmigo y a ver cómo SofÃa le seca el pelo a Bilinda, me gustarÃa recordar a qué sonaba el secador ayer y meterlo en la mezcla y retocarla nueve o diez veces más hasta dejarla perfecta, me encantaba aquel trozo del reverb con el que siempre me preguntaba cómo era el trozo del puto reverb, ¿y si el disco lo mezclo con cañas? ¿no lo he hecho antes ya?, winter is coming, titularlo “La marmota Phil”, hay algo que no funciona, añadirle capas en un bar y cantar con los Jesus, que en el fondo es como cantar con Bobbie, y se puso a tocar con la Phil Arkestra, y Lia, California Girl, le gritó desde abajo “¿cuándo va a salir del disco?” y él le contestó que en dos dÃas, riendo a carcajadas porque, claro, sÃ, sólo necesitaba un dÃa más.
Y Phil volvió a casa, al hotel, y se durmió mientras miraba el techo y volvÃa a pensar en esa canción que no lograba quitarse de la cabeza y que le decÃa M B V M B V M B V.
Hubo un dÃa en el que Phil comenzó a despertarse como siempre con la misma canción en la cabeza y alguien, desde abajo, le gritó: “Joder, Phil, 20 años esperando para esto”.
“Ahora sà que vais a saber lo que es un invierno largo”