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Eternal Tapestry

Hace unos días hablábamos de uno de los discos más interesantes que lanzó el ya pasado año el sello Thrill Jockey. Se trataba de Golden Void. Pero estos estadounidenses no han sido el único arrebato de rock psicodélico publicado por el sello americano. También han editado álbum, y por partida doble, Eternal Tapestry, grupo de Portland con predilección por el ácido del rock psicodélico, la densidad sonora del space rock y las jams sin final. En junio vio la luz Dawn in 2 Dimensions y en noviembre A World Out Of Time, el disco del que hoy hablamos.

Eternal Tapestry: hijos de la psicodelia

Precisamente antes ayer hablaba Black Gallego de uno de los discos cumbres del space rock, el Space Ritual de Hawkwind. Y como hemos comentado en las últimas fechas, estamos asistiendo a una importante hornada de proyectos relativamente jóvenes que apuestan por rescatar parte de los setenta psicodélicos, ácidos, virtuosos; en definitiva, seminales, que cimentaron las piedras maestras de parte del rock actual. Eternal Tapestry nace aquí, pertenece al árbol genealógico del space rock y la psicodelia que une a todos estos grupos, mediante ramas musicales que trascienden las décadas.

Al igual que Golden Void, Eternal Tapestry también está formado por tipos que poseen cierta trayectoria en el mundillo de la psicodelia. Parece un elemento común entre la gente de este género, el estar embarcados en varios proyectos paralelos. De hecho, ellos mismos afirman que necesitan dar rienda suelta a su creatividad, por lo que están presentes en otros grupos en los que pueden poner en práctica técnicas que no casan con la idiosincrasia del grupo.

Por ejemplo aquí encontramos al guitarrista Dewey Mahood Wah, que se esconde bajo el alias de Plankton Wat para aplicar la psicodelia al ámbito folk, o también están los señores culo-inquieto Jed y Nick Bindeman (hermanos), que han pasado por Jackie-O Motherfucker, Heavy Winged y Gärden Sound, todo rock psicodélico.

Como además ocurría con los grupos de la década de los pantalones de campana, en Eternal Tapestry nunca han escatimado en medios. No son como Sula Bassana, que prefiere ser él quien acapare todos los instrumentos. Desde que el proyecto se creó, a mediados de los años 2000, ejercitan sus mentes contaminando el ambiente con el ácido que desprenden sus cinco integrantes. Guitarras, dobles percusiones, un bajo, un saxo, instrumentos orientales, un teclado y otros artefactos electrónicos, suelen ser sus armas para meter en tu cabeza esos hipnóticos drones que acaban por disolverse en un viaje ácido fuera de este mundo.

Eternal Tapestry raros

Menos caos y kraut, suficiente para escapar del mundo

No obstante, a pesar de toda la parafernalia que utilizan en su música, este es el disco más accesible de los de Portland, contando también Dawn in 2 Dimensions, editado unos meses antes. De esos temas largos de más de diez minutos con efectos lisérgicos perpetrados por teclados espaciales y líneas de bajo y percusión progresivas, marca de la casa, sólo encontramos uno, When I Was In Your Mind. Es el encargado de abrir el álbum y un festín para los sentidos.

Esa apertura en la accesibilidad de su sonido también viene porque han toqueteado bastante más de lo acostumbrado la post producción del disco, concebido este como un todo. Anteriormente, se ponían a grabar una cinta y apenas lo arreglaban. Era un producción mucho más espontánea. Tocaban y lo que saliese era lo que mandaba, si eran veinte minutos de improvisación; veinte, si eran trece; trece. Aun así, se continúan percibiendo momentos de jam, de improvisación pura y dura sobre todo en el final de algunas canciones, como Alone Against Tomorrow o When Gravity Fails.

Aparte de que ya no se dejan llevar tanto por el caos como en composiciones anteriores, han decidido inyectar dosis de kraut a sus canciones, otorgando mayor cantidad a The Weird Stone, que además rezuma un ambiente denso, sobrecargado y detallista, típico de las melodías de la Velvet Underground. Esta y The Currents of Space parecen híbridos entre Venus in Furs y All Tomorrow Parties, donde las guitarras se descomponen y se funden con graves capas de vacío existencial.

Desde el primer tema hasta el último, Sand Into Rain, una canción de psicodelia folk (la única con parte vocal) y pasando por el riff prestado y mejorado de Summer Breeze de Seals & Crofts en Apocalypse Troll, A World Out Of Time es justamente eso: un universo paralelo donde el tiempo se para y se difuminan los límites entre rock psicodélico, space rock y gotas de kraut. La única ley que impera es la de no excederse en la en ocasiones farragosa improvisación, dándole mayor coherencia a los riffs y punteos, dosificándolos y dejando que potencien la ambientación que crean los efectos que emiten su órgano y sus instrumentos de viento.

Hipersónica vota un 7,30 En cualquier caso, un decente orgasmo sonoro, regalo de unos tipos que se dedican a medicarse improvisando música que apesta a LSD, en vez de ir al psiquiatra. No obstante, tras esta desintoxicación sonora, podrán llegar a los oídos de otros no tan propensos al ácido.

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