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Girls Allbum

Lo malo que tiene el hype es que impide ver los grandes discos pequeños que han sido encumbrados con los mismos ojos que si los recibiésemos nuevos, sin mancillar. Eso es lo que podría pasar factura a Album, de Girls: cinco estrellas por doquier, 9,1 en Pitchfork, muchas voces hablando de que son lo más… y llega el momento de la resaca y la reacción contraria.

Diría que si nos ponemos a medir el disco debut de Chet White y Christopher Owens como si fuera lo más, seguramente nos sentiremos decepcionados. Pero lo siento: no lo pienso hacer, porque yo sólo le veo momentos de goce absolutos y unos cuantos bajones de intensidad musical que son menores, no afectan al tono general del disco y también podrían convertirse en canciones importantes en un futuro.

Hablo de tono general, pero realmente Album podría pasar como el disco menos coherente del año. En ningún momento suena a LP grabado del tirón, sino más bien a colección de singles (algunos muy tremendos, como ‘Hellhole Ratrace‘ o ‘Lust for Life‘) capturada a salto de mata.

Dos años después de formarse como grupo, Owens y White han mirado a su pasado, con casi treinta años cumplidos, y han capturado la esencia de su vida en 12 canciones. No, esto no es una obviedad: lo que en Album se narra son una retahíla de momentos de felicidad que pasaron sin que se diesen cuenta y que ahora, mirados con la perspectiva del tiempo, resultaron ser lo mejor de la vida.

Frente a ese “que lo mejor de nuestra vida aún está por ocurrir” que cantaba Chucho en ‘Magic’, Girls piensan más bien en volver a algún lugar pasado que no sólo fue mejor, sino que cada vez está más difícil repetir de nuevo:

oh i wish i had a sun tan / i wish i had a pizza and a bottle of wine i wish i had a beach house / then we could make a big fire every night instead im just crazy i’m totally mad yeah i’m just crazy i’m fucked in the head

Album no es un disco de derrotas, sino de oportunidades perdidas. Y no mira al pasado con ira, sino con la certeza de que si algo se perdió allí fue por culpa suya (y nuestra): o no lo supimos ver o sí lo hicimos, pero estábamos pasándolo demasiado bien como para prestarle toda la atención necesaria. Y no, eso no es melancolía.

Musicalmente, Álbum es consecuencia del rechazo y de la precariedad. A sus autores les hubiera gustado grabar un Pet Sounds, pero ni tenían banda ni productor ni espacio, sólo confianza:

“Se grabó en locales de ensayo con equipos rotos. Algunas veces el ordenador, que era realmente viejo, se colgaba y teníamos que empezar de nuevo. Y lo hacíamos todo de noche, de la una de la mañana en adelante, porque las bandas con las que compartíamos local nos echaban de allí. No les gustábamos”. – Chet White.

Lo mejor de todo es que, en ese ambiente y con esos mimbres, Album no es ni mucho menos un disco triste: es un soplo de vitalidad, un chute de sol directo al corazón (ojo, en una banda cuyo myspace afirma que su web oficial es una de drogas), una oda en forma de sonrisa californiana a las cosas que dejamos sin hacer y ya no haremos jamás. Todo ello envuelto a veces en fuzz o en ruido shoegaze y otras vestido de pop new wave (no, no es difícil oír a Elvis Costello en varias de sus canciones).

Nota Jay Reatard Y si, aún con todo esto que os he contado, tenemos que seguir hablando de hypes y de otras hierbas raras, de cómo un grupo surgido de la nada está ahora en boca de todos y por eso no debe de ser tan bueno como dicen… pues vale, como queráis: seguid vosotros solos. Yo me quedo con un disco imperfecto pero directo a la médula. Y seguiré cantando “grow out my hair /
go anywhere / sleepin’ until afternoon /summertime, soak up the sunshine with you”
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