Sigue a Hipersónica

Grouper

The Man Who Died In His Boat no es en realidad un disco nuevo de Grouper, son once canciones que Liz Harris creó durante la grabación de su disco de ruptura, Dragging A Dead Deer Up A Hill (2008). A pesar de que los ha editado nada más y nada menos que cinco años después, queda claro que no son en absoluto descartes. El espíritu que Grouper crea en su música, una simbiosis entre folk acústico y experimental con pinceldas de ambient, vuelve a meterse en tu organismo para sobrecogerte como lo lleva haciendo varios años. Un trabajo para escuchar sin prisas, de nuevo fantasmagóricamente estremecedor; un nuevo ataque con acordes invisibles y un ambiente que lo cubre todo.

Grouper y el vacío absoluto

Puede que te guste el folk, la música ambient, los drones, y también los cantautores. Puede que te gusten todos ellos, pero es poco común encontrar artistas que tracen una línea que atraviese todos estos segmentos. Es justamente lo que Grouper lleva haciendo, aunque más desde que editó su disco de ruptura que comentaba más arriba, Dragging A Dead Deer Up A Hill. Anteriormente, había estado componiendo canciones con estructuras mucho más minimalistas, en las que prácticamente lo único que se percibía eran capas ambientales jalonadas por algún tímido acorde.

Pero esa sensación de soledad y vacío, de tener la sensación de estar escuchando la parte del mundo que no ves, estaba incompleta, y llegó gracias a ese disco. Desde entonces, ha estado siguiendo una misma línea en la que se le ve cómoda y es capaz de explotar esas sensaciones que antes no llegaban, llegando a una madurez que le permite confeccionar discos como el que hoy nos atañe. No le separan pues, muchos patrones de aquél álbum de 2008, puesto que fueron construidos en el mismo lapso de tiempo, cuando Harris encontró la mejor fórmula de conducir su talento.

No es fácil brillar en un género que ya de por sí, cosa de los prejuicios, echa para atrás a muchos, pero la artista de Portland merece un trato diferente, porque ciertamente, es un cuerpo extraño dentro de los cánones del folk y el dark ambient. Está a mitad de camino entre los dos, una posición complicada. Uno de sus grandes aciertos fue hacer de su voz una de sus armas principales, a pesar de que esta sea tenue y casi fantasmal. Junto a sus aristas acústicas y experimentales, forma un ensamblaje musical atípico: agónico pero bonito a la vez; melancólico pero con una belleza nívea, casi un ente divino. Quizá esa sensación de estar abandonando este mundo, pero haciéndolo en paz.

The Man Who Died In His Boat, la muerte no siempre es tan terrible

Aunque su música siga siendo minimalista, en este disco nacido a raíz de las grabaciones de 2008, encontramos a una Grouper más solemne, diluida en pureza, desnudándose ante nosotros con canciones que atraviesan tu conciencia. Ella saca lo más interior de sí y lo transforma en música que parecen susurros y llantos de otro mundo, con una pureza que asusta. A su vez, logra conectar con tu parte más íntima con canciones que se escapan en el aire como ‘Difference’.

A priori puede parecer un álbum difícil a la escucha por las capas sonoras y la linealidad que se crea con los acordes acústicos y la voz pálida de Liz Harris, pero nada más lejos de la realidad, acabas por ponerlo una y otra vez. Porque tiene ese algo, esa puerta a lo desconocido que siempre estamos dispuestos a abrir. Una vez abierta esa puerta, The Man Who Died In His Boat, revelador y significativo título, nos envuelve en un paisaje translúcido que nos expulsa a un vacío que ahoga.

Empezar el álbum con temas tan grises y llenos de recuerdos como ‘Vital’ nos deja entrever que no hay tanta diferencia con el aclamado Dragging A Dead Deer Up A Hill. Además, si hay algo también que resaltar de este larga duración, es que sus sensaciones pueden ser perfectamente contrapuestas a la vez, sin que te resulte extraño. ‘Cloud In Paces’ es esa pieza en la que lo mismo puedes recordar el momento en el que fuiste feliz, o echar en falta a alguien muy especial. En cualquier caso, son sensaciones que se entremezclan en la maravillosa propuesta de Grouper.

Los títulos de sus canciones hablan por sí solas, te marcan unos límites para que los atravieses. Las continuas referencias a la muerte, a lo sobrenatural, a esa parte de nosotros que no queremos conocer, o que propiamente desconocemos, acaban por lograr su cometido. Escuchar el tema que da nombre al título, ‘The Man Who Died In His Boat’, basada en una experiencia personal en la que conoció la muerte, estremece. Otra vez, el sello Kranky apostando por experiencias sensoriales que juegan con el ambiente, como ya hizo con Ethernet. Cualquiera de estas experiencias, de esas que marcan tu vida y que guardas dentro de ti, consiguen salir con este precioso trabajo.

Hipersónica vota un 8 Un gran ejercicio de folk eléctrico y experimental en el que Liz Harris demuestra que es una isla dentro de un océano repleto de solistas que a pesar de estar armados con una guitarra, no logran asombrarte ni llevarte de paseo por jardines espectrales. Claro que pocos construyen piezas como estas, en las que acordes invisibles rasgan levemente el ambiente para adentrarse en tus pensamientos y quedarse allí hospedados.

Tracklist de The Man Who Died In His Boat

1. 6
2. Vital
3. Cloud in places
4. Being her shadow
5. Cover the long way
6. Difference (voices)
7. Vanishing point
8. The Man Who Died In His Boat
9. Towers
10. STS
11. Living room

Sitio oficial del sello | Kranky

Deja un comentario

Ordenar por:

0 comentario