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¿A qué sonarían los cuatro protagonistas de The Big Bang Theory si decidieran pasar su tiempo libre haciendo música? Los creadores de la serie, por ahora, no nos lo han querido mostrar (pero todo podría andarse) aunque los que hemos escuchado algo de la discografía de Hot Chip nos hacemos una ligera idea de cuál podría ser el estilo de Sheldon Cooper y compañía.

No en vano, si llamara a Alexis Taylor y a sus chicos nerds no estaría siendo el primero. Es algo que está en el ADN de su proyecto. Visualmente, (esos jerseys de lana hechos por la abuela no tienen precio,) no quieren parecerse a los demás, y sonoramente, mucho menos. Por ahora lo han ido consiguiendo, sin mayor problema, a lo largo de sus cuatro primeros álbumes, y claro, para el quinto no iban a dejar de ser ellos mismos.

En In Our Heads, Hot Chip deciden mantenerse fieles a sí mismos, aunque se olvidan de ciertos experimentos de su anterior disco, One Life Stand, y se dedican a lo que mejor se les da: ser unos hipsters de pies a cabeza, dejando a un lado (más si cabe) todo tipo de complejos, ofreciéndonos sin tapujos las obsesiones e ideas que pueblan las cabezas de cada uno de ellos, aunque más de Alexis Taylor y de Joe Goddard que del resto de miembros.

In Our Heads, La sorpresa

Y es que, cuando muchos ya no esperábamos mucho más de ellos, nada más allá de un álbum con tres o cuatro verdaderos hits incontestables perdidos entre una maraña de prescindibles temas de relleno hasta completar el envase, Hot Chip nos llegan con una sorpresita debajo del brazo: un disco sólido y sin aristas, que posiblemente sea fruto de la casualidad de haber sabido unir las piezas mejor que en otras ocasiones más que de las habilidades compositivas de la banda hayan crecido. Esas siempre han estado ahí y también son innegables.

Si One Life Stand estaba construido con tres o cuatro ladrillos bastante sólidos y el resto era amalgama, un débil cemento que daba poca cohesión al edificio, en In Our Heads, la construcción parece estar mejor ensamblada, con piezas que encajan unas con otras, como si de bloques de Lego se tratara, dejando en innecesario el cemento para rellenar los resquicios.

También ayuda el hecho de que, una vez más, Hot Chip se hayan autoproducido, lo cual les ha otorgado la libertad que un proyecto tan personal como éste requiere. Sin nadie que te diga lo que tienes que hacer puedes ser simplemente tú mismo, que, al fin y al cabo, es lo más importante para mantener una personalidad tan peculiar como la de una banda así.

Un cajón desastre en el que cabe todo

Pero, ¿qué nos ofrecen realmente Hot Chip en este quinto disco de su carrera? Pues básicamente, menos hits, por no decir ninguno. Más allá del ya elegido como single ‘Night And Day’, poco más podemos rascar. Cosa que lejos de ser negativa es más bien otro punto a favor de un disco idiosincrásico como este. Sin temas potentes que destacar, el todo cobra aún mayor sentido, y se evita el problema sufrido con el anterior trabajo.

A poco que demos una oportunidad (tras otra) a In Our Heads, nos iremos dando cuenta de su complejidad, y de que, aunque suene a tópico, es uno de esos discos que crece escucha tras escucha y que no es fácil a la primera: su mejor baza está en esas oportunidades que hay que irle dando: abstenerse los que busquen inmediatez.

Hot Chip se atreven con casi todo, sin complejos (¿cuándo los han tenido?), desde el tema bailable, pistero e histérico que es ese ‘Night And Day’, hasta la balada más hipster que se pueda imaginar, como es el nuevo sencillo, ‘Look At Where We Are’, pasando por el grower por excelencia, ese ‘Flutes’ que a más de uno dejó un poco sorprendido cuando sirvió como primer adelanto del álbum, pero que con el tiempo y las escuchas y, sobre todo, escuchado dentro del conjunto, se ha ganado un lugar como tema estrella del tracklist.

Junto a ese toque kitsch que tanto les gusta, la mezcla de estilos está en la esencia de este disco. Si existe se puede mezclar, parecen haber pensado, y a ello se han dedicado tema tras tema. Funk, RnB, Pop, Synth pop, baladas, sonido de los 80, de los 90, coros de niños y hasta trinos de pájaros… no echaréis en falta absolutamente nada.

Notable apertura la que nos ofrecen con ese catastrofista ‘Motion Sickness’ en continuo crescendo hasta desembocar en ‘How Do You Do?’ en la que la voz de Joe Goddard, que ha preferido quedar en un segundo plano vocal en casi todo el disco, hace de contrapeso al quizás excesivamente presente falsete de Taylor. El trío de ases para la apertura, lo completa ese homenaje a la música negra de los ochenta realizado desde la modernidad, que es ‘Don’t Deny Your Heart’.

La parte central del álbum tampoco deja de sorprender, sobre todo por lo bien que se han enlazado tres temas como ‘These Chains’, con ese 2 step cargado de RnB, la extraña ‘Night And Day’, repleta de subidas, bajadas y referencias al sexo más sudoroso y a la era de los 8 bits en los videojuegos, y cómo no, la minimalistica ‘Flutes’, que no por conocida deja de sorprender en ningún momento. Si queréis tener algún recuerdo de los Hot Chip más pisteros, es en estos tres temas donde debéis buscarlos. Y mejor que lo hagáis, ya que, aunque en esta ocasión las baladas rayan a un buen nivel, siguen siendo algo insulsas y escasas de sentimiento.

Mención especial merece el cierre del disco, que redondea un trayecto ya de por sí digno de alabanzas. Al contrario que en tantas ocasiones, Hot Chip, en lugar de echar, no el resto, sino los restos, en la recta final, han reservado tres joyas para dejarnos con el mejor sabor de boca. ‘Ends Of The Earth’ hace grande la definición como hipster house que algunos dan a la música de Taylor y sus chicos.

Let Me Be Him’, por su parte, es, junto con ‘Flutes’ el punto más alto del disco. Con él, tiene en común el crecimiento. Son dos temas que a base de suavidad, nos van llevando por donde quieren, para dejarnos en lugares mucho más altos que donde empezamos, aportando capas y capas de nuevos sonidos, beats y samplers a medida que avanzan los minutos (¡más de 7 minutos ambas!).

Always Been Your Love’, quizás el más prescindible corte de la terna final, es el típico cierre en forma de balada, que con ellos adquiere nuevas dimensiones, gracias sobre todo al falsete de Taylor y al contrapunto femenino de Lizzi Bougatsos, de Gang Gan Dance y a sus referencias ochenteras, para dejarnos con nuestra ración de nostalgia correspondiente.

Hipersónica vota un 8

En resumidas cuentas, con este In Our Heads, Hot Chip no nos harán olvidar del todo sus hitazos anteriores; están ahí, y no van a desaparecer de la noche a la mañana. Pero escuchar un disco completo, de principio a fin, sin tener que saltarnos ningún tema, no lo habían conseguido hasta hoy.

Con este quinto álbum, nos sacan de dudas: todavía les queda mucho que ofrecer, tanto a los más hipster como a los aficionados al mainstream: aquí hay para todos. Han conseguido la regularidad de la que han adolecido en anteriores discos y, si bien nos ofrecen un álbum difícil de primeras, el resultado no puede ser más agradecido tras unas cuantas oportunidades. Sólo hace falta que se las deis, si aún no lo habéis hecho, claro.

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In Our Heads, tracklist:

01. motion Sickness
02. How Do You Do
03. Do not Deny Your Heart
04. Look at Where We Are
05. These Chains
06. Night and Day
07. flutes
08. Now There Is Nothing
09. Ends of the Earth
10. Let Me Be Him
11. Always Been Your Love

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