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iamamiwhoami

iamamiwhoami ha convertido la máxima de renovarse o morir en el mascarón de proa de sus iniciativas. Diferentes en concepto y forma de trabajar a casi cualquier otra banda que pueda veniros a la cabeza, este particular colectivo fue objeto de infinidad de especulaciones cuando aparecieron por primera vez en la red. El secreto los ha acompañado oficialmente hasta el mes pasado, y como todo lo que hacen, tenía un motivo claro y no era un capricho ridículo: para iamamiwhoami, lo importante es el trabajo que hacen, las iniciativas que proponen, no quién está detrás de qué nombre. Kin, su debut, es la recolección cronológica de sus últimos diálogos con su público, iniciados en febrero de 2012.

iamamiwhoami son un colectivo artístico, que compaginan sus creaciones musicales con audiovisuales, en un resultado completamente ambivalente. Es muy posible disfrutar de la escucha de Kin, y de hecho es un disco vaporoso, luminoso y tremendamente asequible, pero la combinación con las imágenes que el colectivo se molesta en crear para darle un sentido de obra de arte total muy decimonónico es precisamente lo que ellos quieren hacer llegar a la gente.

Kin, where the wild things are

Me gusta mucho más el título original del libro infantil que la traducción que aquí se dio a la película, pero independientemente de eso, Kin podría ser la banda sonora de cualquier aventura fantástica, de cualquier narración a medio camino entre los sueños y un lugar de creación propia, íntimo y privado. La capacidad de iamamiwhoami para dar vida a atmósferas, crear espacios, descubrir un nuevo aire en Kin es uno de sus bazas más potentes, imposible quedar indiferente.

Vídeo | Youtube

Quise crear lejos y sin verme perturbada por el ruido y junto a mis compañeros. Era necesario trabajar en un lugar tranquilo para iamamiwhoami para poder seguir teniendo vida. Mi identidad no fue escondida ni revelada porque lo que es relevante es el trabajo que hemos hecho.

Con un tracklist casi breve, de tan sólo nueve temas pero de una gran intensidad y variedad, Kin enraíza su estilo en la electrónica vecina del triphop y del experimental de grupos como Portishead, pero recopilando grandes influencias que los hacen bastante más asequibles al oído generalista, de entre las cuales la que les aporta el R&B me parece una de las más acertadas. Fantástica en ‘Play‘.

Vídeo | Youtube

Vocalmente, hay muchas similitudes con Björk, uno de los nombres que se barajaron cuando nadie sabía que Jonna Lee era la voz que ilustraba estas canciones. Llegó a salir hasta Lady Gaga en la época de las especulaciones, pero desde luego, no hay nada más alejado de la realidad. Beth Gibbons, sí. Britney Spears, no.

La voz de Lee es el complemento perfecto para esos instrumentales airosos, líquidos por momentos, pero todos con una historia detrás, muy bien reflejada en las imágenes de los vídeos. Hay momentos más intensos, como con el corte que abre el disco y que habéis podido ver más arriba, ‘Sever‘, pero luego hay remansos de paz mecánica, sin abandonar nunca ese tinte futurista, de melodrama del siglo XXV, en ‘Rascal‘.

Vídeo | Youtube

Kin goza de una gran coherencia y es fiel a su estilo básico. No encuentras nada fuera de su sitio, es el trabajo de alguien que ha meditado mucho sobre qué quiere contar y cómo. Es la labor de quien se preocupa por hacer sentir una determinada sensación y proyectar una imagen concreta en el momento que ellos eligen. Y el resultado es una jornada por una sucesión de intenciones proyectadas con mimo y detalle.

Vídeo | Youtube

Hipersonica vota un 8,10 iamamiwhoami ha firmado un debut con Kin tremendamente completo. Ha logrado los objetivos básicos que debería cumplir todo primer disco a la hora de establecer una personalidad, un estilo y encima, complementados con un proyecto audiovisual que enriquece toda la labor musical.

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