
Iba a titular este post “la ficticia vida de Bob Dylan hecha ficción”, pero creo que no se iba a entender el por qué de la redundancia. I´m Not There, el biopic dirigido por Todd Haynes sobre la vida del genio de Minnesotta, es ficción sobre ficción y no una biografía puesta en imágenes. La vida de Bob Dylan siempre ha estado rodeada de mitos, medias verdades, mentiras completas; el propio Dylan se ha encargado de fomentarlas. Por eso, la apuesta de partida de Todd Haynes es tan arriesgada como coherente con su proyecto: si quería llevar al cine la vida del cantante, debía jugar con toda esa ficción, incorporarla al relato.
La apuesta de Haynes se traduce en que I´m Not There cuenta una historia llena de leyendas a través de un personaje que se reencarna en diferentes actores. Dylan es a la vez poeta, niño negro, estrella del rock, forajido, cristiano renacido, profeta y otras cuantas cosas más. En cada una de sus identidades, le interpreta un actor diferente. Y Todd Haynes no tiene problema en cargar su película de escenas inconexas, en mezclar sueño y realidad, recuerdos y verdad, en utilizar la memoria falsa para dar vida a un pasado que no existió.
Ésa es la mayor virtud de I´m Not there: que en vez de apostar por ser un biopic al uso, simple descripción de pasajes importantes de la vida del personaje, se cree con el derecho para fabular sobre Bob Dylan. Así que el espectador nunca sabe si eso ocurrió de verdad o no: fiel hasta el tuétano al modo en que Bob ha querido contar su vida al gran público.

Dylan se divide en seis caras diferentes que sirven para recrear sus múltiples vidas. Eso tiene su riesgo: en los momentos más obtusos, Haynes sólo hace una película para fanáticos el artista, para gente que sabe de qué le está hablando el film y puede entrar en el juego del propio director. A veces, ni eso, porque hasta conociendo a Dylan y a subiografía corres el riesgo de perderte en el intrincado laberinto.
Sin embargo, en los mejores momentos, especialmente en el excelente tramo inicial de la película, da igual que sea Dylan el que se nos está mostrando en pantalla. Podría ser cualquier otro famoso o incluso un personaje de ficción creado expresamente para la película, y perduraría su análisis de la creatividad, la fama, el rock y los peligros y prejuicios que conlleva.

Visualmente, estando Todd Haynes al frente, es obvio que la película no iba a defraudar. Salvando algún momento ridículo y demasiado obvio (Cate Blanchett y su grupo ametrelleando al público antes de empuñar la eléctrica), Haynes mide bien sus pasos y deja mover sus imágenes entre lo sutil y lo bellísimo. Esto no es Velvet Goldmine: aquí, además de pretensiones, hay resultados.
Con un puñado de actores más que convincentes (Cate Blanchett, sí, pero también Christian Bale), con algunas escenas muy hermosas (el consejo al joven Dylan para que deje de mirar al pasado, la conversación con el periodista inglés o todo el proceso de disolución del matrimonio) y un mensaje muy bien plantado (la vida de Dylan ha sido un camino de perder cosas y ganar otras), I´m Not There se encumbra como un gran y peculiar biopic al que, si acaso, se le puede achacar que no está hecho para el gran público.

La persona que no quiera saber nada de Dylan seguramente se va a aburrir como una ostra. Pero para cualquiera que haya sentido una punzada con alguna de sus canciones, la película es más que recomendable y, a estas alturas, su visión se me antoja la única posible para retratar a un hombre tan poliédrico, lleno de experiencias y hasta incoherente como Bob Dylan. Notable. A ver si la estrenan de una vez en España.